Jueves 10 de septiembre de 2026
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La primera respuesta ante una catástrofe siempre es municipal

A 25 años del 11-S, el especialista Ricardo Ferrer Picado advierte que la primera hora de cualquier emergencia es decisiva. Su tesis es clara: la magnitud del daño depende de la capacidad local de respuesta. Los cuerpos federales o especializados siempre llegan después.

Del 11-S a La Plata: el mismo factor común

El 11 de septiembre de 2001, los primeros en actuar en Nueva York fueron los bomberos y los servicios locales de emergencia. También ocurrió así en los atentados de Madrid en 2004 y en el huracán Katrina en 2005. Además, la inundación del 2 de abril de 2013 en La Plata mostró el mismo patrón. Pese a sus enormes diferencias, todas esas catástrofes revelaron un factor común.

Según Ferrer Picado, los cuerpos federales o especializados tardan horas o días en desplegarse. En consecuencia, la supervivencia de una comunidad se define en la primera ventana de acción. «La supervivencia de la comunidad se define en los primeros sesenta minutos, y esa ventana es estrictamente municipal», afirma el especialista.

En ese primer tramo intervienen bomberos, fuerzas de seguridad, Defensa Civil y servicios sanitarios locales. Sin embargo, esa etapa puede verse afectada por problemas de coordinación, ausencia de protocolos comunes y limitaciones presupuestarias. Por eso, la preparación previa resulta determinante.

Ciudades medianas y corredores productivos, en el foco del riesgo

Ferrer Picado advierte especialmente sobre las ciudades medianas y los municipios sobre corredores productivos y logísticos. En esos territorios conviven infraestructura energética, telecomunicaciones, hospitales, industrias y vías estratégicas de circulación. Así, una emergencia localizada puede transformarse en un problema de escala mayor con rapidez.

Frente a ese escenario, el especialista propone avanzar desde una lógica reactiva hacia un modelo de prevención y preparación permanente. De esta manera, las estructuras locales estarían en condiciones de coordinar recursos sin depender de la llegada de niveles superiores. En cambio, hoy muchos municipios carecen de protocolos integrados para esa primera hora.

Las herramientas propuestas para la gestión del riesgo municipal

Entre las medidas concretas, Ferrer Picado menciona el Sistema de Comando de Incidentes (SCI) como herramienta clave de coordinación interinstitucional. También propone la realización periódica de simulacros con participación comunitaria. Asimismo, destaca la necesidad de sistemas de alerta temprana multicanal para transmitir información de forma inmediata ante una emergencia.

Para el especialista, la pregunta central ya no es qué catástrofes podrían producirse. En cambio, lo que importa es si cada ciudad dispone de protocolos, comunicaciones, recursos y una cadena de conducción lista para actuar. De esta forma, la gestión del riesgo deja de ser una respuesta de emergencia y pasa a ser una política permanente de gobierno.

A 25 años del 11-S, una oportunidad para revisar la preparación local

A un cuarto de siglo de los atentados, Ferrer Picado considera que la efeméride es también un momento para revisar las políticas de prevención. En ese sentido, plantea que intendentes y responsables territoriales deben incorporar la gestión integral del riesgo como prioridad de gestión. «El primer metro cuadrado de cualquier crisis siempre es municipal, y allí se juega la diferencia entre daño y desastre», sintetiza.

Ricardo Ferrer Picado es especialista en seguridad global, geopolítica y gestión de riesgos estratégicos.

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