Miércoles 11 de febrero de 2026
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Inflación de enero: los alimentos volvieron a empujar los precios y complican el arranque del año

La inflación no dio tregua en el inicio de 2026. Según el INDEC, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 2,9% en enero y acumuló 32,4% interanual, con una leve aceleración respecto de diciembre. Detrás del número general aparece un dato clave para entender la economía real: los alimentos volvieron a ser el principal motor de la suba, con un impacto directo en el costo de vida de los hogares.

Para ciudades como La Plata, donde buena parte del ingreso familiar se destina a consumo básico, la dinámica de los precios en verdulerías, carnicerías y almacenes pesa más que cualquier promedio nacional.

Alimentos: el núcleo del problema inflacionario

La división Alimentos y bebidas no alcohólicas trepó 4,7% en enero, muy por encima del nivel general. No se trata de un rubro más: es el que mayor ponderación tiene en la canasta del IPC y el que golpea con más fuerza a los sectores medios y bajos.

Dentro de este capítulo, el aumento estuvo concentrado en productos frescos. Verduras, tubérculos y legumbres registraron los mayores saltos, con picos de hasta 28% en el Gran Buenos Aires, región que funciona como referencia de precios para La Plata. También incidieron las carnes y derivados, que subieron por encima del 4% en todas las regiones del país, consolidando una presión constante sobre el consumo diario.

Tomate, papa, naranja, pollo, pescado y varios cortes de carne vacuna mostraron incrementos por encima del promedio. Y hay un dato relevante: las fuertes subas de la carne registradas en los primeros días de febrero todavía no están reflejadas en este índice, por lo que el impacto completo recién se verá en el IPC del mes próximo.

El efecto es claro: cuando los alimentos crecen por encima de la inflación general, la canasta básica se encarece más rápido que el promedio de la economía, deteriorando el poder adquisitivo incluso en contextos de desaceleración inflacionaria.

Comer afuera también cuesta más

Otro rubro con incidencia importante fue Restaurantes y hoteles, que avanzó 4,1%. El dato refleja el traslado de mayores costos a los consumos fuera del hogar. En La Plata, donde la gastronomía es un sector activo por la vida universitaria y administrativa, esto implica que incluso opciones consideradas intermedias empiezan a quedar fuera del presupuesto de muchos hogares.

Los rubros que subieron menos (pero no alcanzan a compensar)

Las menores variaciones se registraron en Educación, con un 0,6%, y en Prendas de vestir y calzado, que marcó una baja promedio del 0,5% mensual. Aunque estos números pueden leerse como un alivio puntual, su peso dentro del índice es mucho menor que el de alimentos. Por eso, no logran equilibrar la presión que ejercen los productos básicos.

Qué muestran las categorías del IPC

El desglose por tipo de precio ayuda a entender por qué la inflación sigue siendo difícil de perforar. Los precios estacionales subieron 5,7%, impulsados principalmente por frutas y verduras, y explican buena parte del salto mensual. El IPC núcleo, que mide la tendencia de fondo sin estacionales ni regulados, avanzó 2,6%. Este número es clave porque indica que la inflación estructural sigue en niveles elevados. En tanto, los regulados —que incluyen tarifas y servicios con intervención estatal— aumentaron 2,4%.

En paralelo, los servicios subieron 3,1%, por encima de los bienes, que avanzaron 2,8%. La diferencia refleja subas en alquileres, comunicaciones y otros gastos urbanos que tienen cada vez más peso en el presupuesto familiar.

Diferencias regionales

El mayor incremento mensual se registró en el Noreste, con 3,8%, mientras que el Gran Buenos Aires —área de referencia para los precios platenses— se ubicó cerca del promedio nacional, aunque con fuerte incidencia de productos frescos.

En términos interanuales, las regiones con mayor inflación fueron Patagonia y Cuyo, mientras que el Noroeste mostró el menor ritmo de aumento.

La lectura económica: desaceleración frágil

Desde el Gobierno nacional remarcan que la inflación núcleo se ubicó por debajo del índice general y sostienen que el orden fiscal, el control monetario y la recomposición del balance del Banco Central permitirán seguir bajando la inflación.

Sin embargo, los números de enero muestran otra cara. La inflación no logra perforar con claridad el piso del 2% mensual, los alimentos vuelven a crecer muy por encima del promedio y la inercia sigue presente en el núcleo. Esto implica que la desaceleración es real pero inestable.

Si los precios de alimentos y servicios continúan liderando las subas, el impacto sobre la canasta básica puede trasladarse a los indicadores sociales en los próximos meses. Para los hogares de La Plata —con salarios formales, informales y jubilaciones corriendo detrás de los precios— la discusión ya no pasa solo por el índice general, sino por cuánto cuesta llenar el changuito. Y en ese terreno, enero dejó una señal poco alentadora.

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