La interna peronista volvió a golpear a Axel Kicillof. Esta vez, el freno llegó desde la Comisión de Salud del Senado bonaerense. Los senadores trabaron los dos proyectos con los que el gobernador buscaba mostrar gestión en su último año: la fábrica estatal de medicamentos y el Sistema Integrado de Salud.
El bloqueo no vino de la oposición. Vino de adentro de su propio bloque.
Después de que el ministro Nicolás Kreplak expusiera los proyectos ante el Senado, el dictamen parecía una formalidad. El peronismo tiene mayoría en la Comisión de Salud. Incluso la oposición daba por sentado que no podría frenar las iniciativas.
Sin embargo, el escenario cambió. De los nueve senadores que integran la comisión, cinco son de Fuerza Patria. Los cuatro restantes pertenecen a La Libertad Avanza, el PRO y la UCR. Esos bloques marcaron su rechazo. Argumentaron que el peronismo usaría los proyectos para subordinar intendentes y colocar militantes.
Frente a ese escenario, el kicillofismo sintió la debilidad de su propio bloque. Por eso, decidió retirar los proyectos antes de sufrir una derrota más contundente.
La venganza de Mario Ishii
El golpe más duro no vino de la oposición. Vino de adentro del propio peronismo. Los cuatro senadores alineados con el kirchnerismo y el PJ tradicional le soltaron la mano al presidente de la comisión, el kicillofista Pedro Borghini.
El protagonista de la jornada fue Mario Ishii. El intendente de José C. Paz, conectado de manera virtual, trabó las iniciativas con idas y vueltas. Según explicaron fuentes del propio peronismo, Ishii todavía está dolido con Kicillof. El motivo: no le dieron lugar a sus propios proyectos de emergencia para el Conurbano.
Ishii avisó secamente que no acompañaría nada «así como estaba redactado». Con la tropa propia dividida, el kicillofismo no tuvo otra salida que mandar los proyectos «a estudio».
Las objeciones del ala kirchnerista
El bloqueo no terminó con la maniobra de Ishii. El sector cristinista y camporista de la comisión también sumó objeciones. Entre esos senadores aparecen Sergio Berni, Mónica Macha y Roxana López.
El cuestionamiento más llamativo apuntó a la fábrica estatal de medicamentos. El proyecto habilita el ingreso de capitales privados con hasta un 49% de participación. Los senadores kirchneristas le reprocharon a Kicillof que abriera la puerta al mercado. Incluso se sorprendieron de que la iniciativa incluyera cosméticos, protectores solares y champús.
La resistencia del sector privado de salud
El otro proyecto, el Sistema Integrado de Salud, también generó fuertes resistencias. La iniciativa coloca al Ministerio de Salud bonaerense como un órgano de control sobre los efectores privados.
Esa idea encendió alarmas en dos entidades clave: la Asociación de Hospitales, Clínicas y Establecimientos de Alta Complejidad (ACLIBA) y la Federación de Clínicas (FECLIBA). Ambas pidieron una reunión urgente con Kreplak. Buscan frenar lo que consideran un avance sobre la libertad de instalación de centros médicos y consultorios.
El fantasma de IOMA sobrevoló el debate
Detrás de la discusión sobre los dos proyectos, apareció otro tema que incomodó al oficialismo: la situación de IOMA. La oposición recordó que, cuando Kreplak fue al Senado, solo habló de sus dos iniciativas. Evitó referirse al estado de la obra social.
El jefe de la bancada libertaria, Carlos Curestis, fue durísimo. Cuestionó que Kreplak diera «un monólogo» mientras afuera había familias acampando frente a IOMA por falta de prestaciones.
Un enemigo que está adentro de la propia coalición
El episodio confirma una tendencia que ya se venía repitiendo en la Legislatura bonaerense: Kicillof no logra ordenar a su propia coalición para sacar adelante sus proyectos más importantes. El obstáculo principal ya no está en la oposición. Está en las bancas de Fuerza Patria.


