El ejército israelí abordó por la fuerza la flotilla humanitaria Global Sumud en aguas internacionales, a 1.200 kilómetros de Gaza. Cinco argentinos quedaron bajo custodia israelí, entre ellos la diputada provincial de Izquierda Socialista y el dirigente del Partido Obrero de La Plata
La madrugada del jueves convirtió el Mediterráneo en escenario de una crisis diplomática con nombre y apellido argentino —y con fuerte anclaje en la Provincia de Buenos Aires. El ejército israelí interceptó las embarcaciones de la flotilla humanitaria Global Sumud cuando navegaban en aguas internacionales, a unos mil kilómetros de las costas de la Franja de Gaza, al sur de Grecia.
Entre los más de 170 activistas detenidos hay dos legisladores bonaerenses: la diputada Mónica Schlothauer, de Izquierda Socialista, y Pablo Giachello, dirigente del Partido Obrero.
El video que se viralizó
Antes de que se cortaran las comunicaciones, Schlothauer alcanzó a registrar un mensaje que circuló masivamente en redes. «Si estás viendo este video es porque las fuerzas de seguridad israelíes pudieron interceptar a la Flotilla Global Sumud. Estamos secuestrados. Pedimos compartir este video y exigir a los gobiernos del mundo nuestra libertad inmediata», expresó la legisladora.
La flotilla denunció que el abordaje fue forzado y que las fuerzas israelíes inutilizaron los motores de varias embarcaciones, dejando a sus tripulaciones a la deriva en condiciones climáticas adversas.
El operativo, según los relatos a bordo
Según el portavoz de la flotilla, Gur Tsabar, los barcos fueron rodeados por embarcaciones militares de alta velocidad que desplegaron lasers y armas semiautomáticas, ordenando a los activistas ir a la proa y ponerse de rodillas.
Las comunicaciones de la flota habrían sido interceptadas electrónicamente luego de que la armada israelí les exigiera cambiar de rumbo. Greenpeace, que prestaba apoyo logístico con su barco Arctic Sunrise, acusó a Israel de violar el derecho internacional.
Cinco argentinos bajo custodia israelí
La diputada nacional Myriam Bregman confirmó en redes sociales que entre los detenidos se encuentran Celeste Fierro, Pablo Giachello, Raúl Laguna Bosch, Mónica Schlothauer y Ezequiel Peressini.
Schlothauer es actual diputada provincial del FIT, mientras que Giachello —dirigente platense del Partido Obrero— tenía previsto asumir su banca en la Cámara bonaerense mediante el sistema de rotación que caracteriza al espacio. Ambos habían integrado la boleta del Frente de Izquierda en las elecciones de septiembre pasado por la Tercera Sección electoral.
La respuesta israelí y la presión sobre Cancillería
Israel, lejos de bajar el tono, confirmó las detenciones con ironía. La Cancillería israelí publicó en redes que los activistas «se dirigen tranquilamente a Israel», acompañado de imágenes de los detenidos ya a bordo de buques militares.
Desde el FIT-U, la presión sobre el gobierno de Milei fue inmediata. El dirigente Alejandro Bodart fue tajante: «Hacemos responsable a la Cancillería argentina por la integridad física de los tripulantes argentinos. Tiene que intervenir urgente ante las autoridades israelíes para que sean liberados, como ya están haciendo embajadas de otros países.»
Hasta el momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino no emitió una respuesta pública contundente, lo que profundiza la tensión política interna en un contexto donde la relación del gobierno con Israel ha sido históricamente cercana.
Antecedente directo
No es la primera vez. En octubre pasado, el ejército israelí ya había interceptado otra flotilla de la Global Sumud, arrestando a más de 450 participantes, entre ellos la activista climática Greta Thunberg y la eurodiputada Rima Hassan. Varios de los detenidos en esa oportunidad denunciaron haber sufrido maltrato físico y psicológico durante su detención en Israel.
El silencio del gobierno nacional en las primeras horas puede tener un costo político. Si la Cancillería no actúa con celeridad para garantizar el retorno de los cinco argentinos —incluidos dos legisladores— la presión interna irá en aumento. El FIT-U ya convocó a movilizaciones y el episodio, con imágenes potentes y un relato claro de violación al derecho internacional, tiene todos los ingredientes para mantenerse varios días en la agenda. La pregunta es si Milei moverá ficha diplomática o dejará que el conflicto escale.


