El gobernador habló tras el cierre del velorio en ell Gatica, donde más de un millón de personas despidieron al músico tras 20 horas de transitar por Avellaneda. Remarcó que el operativo provincial se montó «en tiempo récord» y sin respaldo de Milei.
Terminó el velatorio del Indio Solari y Axel Kicillof salió a hablar. En diálogo con El Destape 1070, el gobernador bonaerense describió la despedida como «popular, masiva y cuidada» y no ocultó que el gobierno nacional no movió un dedo para colaborar en la organización.
Según datos oficiales, el acto se extendió durante 20 horas —desde las 10 de la mañana del sábado hasta las 6 del domingo— en el Polideportivo José María Gatica de Avellaneda. Más de medio millón de personas pasaron por la capilla ardiente, mientras que cerca de un millón se concentró en las calles de los alrededores.
Sin ayuda nacional
Consultado sobre la logística, Kicillof fue directo: «No recibí ayuda» del gobierno de Javier Milei. Aun así, reivindicó la respuesta provincial: «El operativo lo organizamos en tiempo récord, con mucha seriedad, muchísimo profesionalismo y compromiso”.
El gobernador explicó que apenas se enteró del fallecimiento del músico, el pasado 5 de junio, transmitió a la familia que «cualquier lugar de la Provincia estaba disponible». «Estaba medio cantado que desde acá queríamos dar una respuesta», reconoció.
”La palabra que más escuché fue ‘gracias'»
Kicillof también describió el clima dentro del Gatica. «Era desgarrador, adentro era llantos y aplausos, y a la salida salían devastados. La palabra que más escuché fue ‘gracias'», dijo.
El gobernador vinculó la figura del Indio con la política sin mayores vueltas: «El Indio expresa con sus letras y con sus actitudes el posicionamiento político. Fue una mística que envolvía”.
Un vínculo con raíces en La Plata
Kicillof también habló de su relación personal con la música del Indio. Contó que lo acompaña «desde que uno empieza a elegir su propia música» y que pudo asistir al último recital que Solari dio en La Plata —cuando el músico apareció por video—, al que llevó a sus hijos. «Fue como un ciclo», dijo. Y cerró con una definición que no dejó mucho margen: «El Indio siempre fue, es y será un mito».
Una lectura política
La ausencia de colaboración nacional en un operativo de esta magnitud no es un detalle menor. Kicillof eligió marcarla con nombre y apellido, en un contexto de tensión permanente con el gobierno de Milei por fondos, políticas y discurso. El velatorio del Indio, que congregó a una porción enorme del universo popular bonaerense, terminó siendo también un escenario donde la Provincia mostró músculo organizativo y el Estado nacional brilló por su ausencia.
De cara al 2027, ese contraste difícilmente pase inadvertido.


