El gobernador bonaerense visita este viernes uno de los territorios más hostiles para el peronismo kirchnerista. Tres paradas, el respaldo de Héctor Daer y la presentación de su libro como plataforma de disputa ideológica contra Milei.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, pone un pie en Córdoba este viernes. No es un viaje cualquiera: con más de 3,1 millones de votantes habilitados —el 9% del padrón electoral nacional—, Córdoba es el segundo distrito en peso electoral del país, solo detrás de Buenos Aires. Sin una porción competitiva de esos votos, cualquier candidatura presidencial tiene un techo muy bajo. Y Kicillof lo sabe.
La agenda combina convenios institucionales con un fuerte componente político-sindical. Tres paradas: Cosquín, la ciudad capital de Córdoba y La Falda.
Cosquín: folklore y gestión como excusa política
La jornada arranca con la firma de un convenio turístico y cultural junto al intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, para garantizar la participación de artistas bonaerenses en el Pre Cosquín y en el Festival Nacional de Folklore.
Un acuerdo de gestión que, leído en clave electoral, es un guiño hacia el interior productivo y cultural del país. El tipo de imagen que necesita construir quien aspira a proyectarse más allá del conurbano.
Córdoba capital: la UTN como puente federal
Luego se trasladará a Córdoba Capital para firmar un acta acuerdo de cooperación entre la UTN y el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense —orientada a trabajos conjuntos entre el laboratorio de maquinaria agrícola y las chacras experimentales del ministerio— y rubricar 10 convenios con el Ministerio de Gobierno para el dictado de carreras universitarias en territorio bonaerense, en el marco del programa Puentes.
Las universidades son un flanco donde Kicillof puede golpear con comodidad: el recorte presupuestario de la gestión Milei dejó a las casas de estudio en una situación crítica, y cada acuerdo con una institución educativa es también una diferencia política marcada a fuego.
La Falda: el momento más político del viaje
El tramo central, el que más interesa, es el de La Falda. Por la tarde, Kicillof participará del Congreso Nacional Ordinario de Delegados de FATSA junto a Héctor Daer, con la presencia de más de 600 delegados de todo el país.
El exlíder de la CGT es uno de los dirigentes gremiales que más trabaja en el proyecto político de Kicillof. Llegar a Córdoba de la mano de Daer no es un detalle menor: le da al gobernador bonaerense un paraguas gremial que le permite pisar territorio hostil sin quedar atado a ninguna estructura política local. La foto es con el sindicalismo nacional, no con el peronismo cordobés.
Allí también presentará la reedición de su libro De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento económico. El escenario está servido para el discurso más confrontativo del día: una discusión de fondo sobre el modelo económico de Milei, con citas académicas y delegados gremiales como audiencia.
Sin foto con Llaryora: la distancia calculada
No habrá reunión con el gobernador Martín Llaryora. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, confirmó que «no está previsto al menos por ahora» un encuentro entre los gobernadores, aunque destacó que «mantienen un diálogo permanente».
Detrás de esa ausencia hay razones concretas: el cordobesismo que encarnan Llaryora y el diputado nacional Juan Schiaretti no tiene previsto sumarse a ninguna propuesta electoral nacional hasta tanto se resuelva la elección provincial de Córdoba, que estará desdoblada de la nacional. Llaryora mueve sus fichas cuando le conviene, y por ahora no le conviene.
La Plata, en el fondo del mapa
El viaje a Córdoba tiene también una lectura desde La Plata. El jueves de la próxima semana, Kicillof liderará el lanzamiento de un curso de formación política del PJ bonaerense junto al intendente de La Plata, Julio Alak, quien está a cargo de esta área dentro del partido y ha sido un promotor de la candidatura presidencial de Kicillof.
La capital bonaerense sigue siendo el centro de operaciones del armado político. Pero para llegar a la presidencia, Kicillof necesita salir de su zona de confort. Córdoba es el primer test real de esa expansión.
Si el viaje sale sin tropiezos y el discurso en La Falda genera repercusión nacional, Kicillof habrá dado un paso concreto para instalarse como referente opositor más allá de los límites de la Provincia de Buenos Aires. El calendario del PJ nacional —con un Congreso convocado para el 19 de mayo donde se debatirá la estrategia 2027— pondrá rápidamente en perspectiva cuánto pesó este desembarco cordobés dentro de la interna peronista.


