El gobernador encabezará mañana el acto por el 52° aniversario de la muerte del expresidente en un formato reducido, sin la presencia de los intendentes de La Cámpora. La grieta peronista, cada vez más visible de cara a 2027.
El homenaje por los 52 años de la muerte de Juan Domingo Perón, que Axel Kicillof encabezará mañana en la Quinta 17 de Octubre de San Vicente, ya no es solo un acto protocolar: es la fotografía más nítida de la fractura que atraviesa al peronismo bonaerense a un año y medio de las elecciones de 2027.
Un acto sin Máximo Kirchner
Kicillof asumió la presidencia del Partido Justicialista bonaerense en abril, en reemplazo de Máximo Kirchner. El diputado nacional no fue al traspaso de mando y tampoco estará mañana en San Vicente. No está invitado.
El último contacto personal entre ambos dirigentes fue durante la despedida a Carlos «Indio» Solari, cuando coordinaron el acto en Avellaneda. Desde entonces, silencio.
El encuentro de mañana arrancará a las 16 y tendrá un formato chico: pocos intendentes, dirigentes regionales y la idea de reunir a los 135 jefes comunales del PJ bonaerense, descartada de antemano. Carlos Bianco, ministro de Gobierno, ya anticipó que «no será un acto masivo».
El mensaje a La Cámpora
En la previa, Kicillof volvió a marcar la cancha puertas adentro del espacio. Ayer, en contacto con dirigentes de Entre Ríos por videollamada, llamó a dejar de lado «mezquindades y chiquitajes» para enfrentar a Javier Milei. Fuentes partidarias señalan que el destinatario principal fue el sector que responde a Máximo Kirchner.
El gobernador fue más allá: cuestionó a quienes invocan la unidad pero no visitan a Cristina Kirchner en su domicilio de detención, una referencia directa a buena parte de La Cámpora. Y completó: «Para ganarle a Milei no puede haber mezquindades ni miserias. No es momento de perder el tiempo ni estar en chiquitajes.»
La interna que nadie disimula
Mientras Kicillof habla de unidad, se prepara para una pelea adentro del PJ. Mayra Mendoza, intendenta licenciada de Quilmes y vocera del ala dura que responde a Cristina Kirchner, fue terminante días atrás: «Kicillof me da mucha desconfianza.»
Bianco, por su parte, reconoció algo que en el oficialismo bonaerense pocos se animaban a decir en voz alta: que las PASO son hoy el mejor mecanismo para definir candidaturas. Una señal de que la unidad por arriba ya no alcanza.
A esto se suma el ruido que generaron en el Senado bonaerense legisladores de Fuerza Patria —liderados por Sergio Berni y Mario Ishii— con críticas públicas al gobernador la semana pasada.
La gira federal con la vista en 2027
Kicillof evita confirmar su candidatura presidencial, pero el Movimiento Derecho al Futuro ya lo corea como tal en cada acto. El gobernador recorre el país armando una estructura plural: estuvo en Corrientes, Tierra del Fuego y Córdoba, y tiene pendientes viajes a Catamarca, Mendoza, Jujuy, Salta y Santiago del Estero.
La diferencia con la San Vicente de 2024, cuando convocó a gobernadores de todo el país, es elocuente: mañana el protagonismo será de los intendentes bonaerenses, los mismos que pesarán en la interna del año próximo. Entre los alcaldes de La Cámpora, solo Federico Otermín, de Lomas de Zamora, podría sumarse al acto.
Con las PASO como horizonte cada vez más probable y un kirchnerismo duro que no oculta su desconfianza, San Vicente funcionará menos como homenaje a Perón y más como termómetro de una interna que recién empieza. La pregunta que sobrevuela en los despachos bonaerenses —y que también se sigue de cerca en La Plata, sede del poder provincial— es si Kicillof logrará construir una candidatura propia antes de que la fractura con La Cámpora se vuelva irreversible.


