Martes 2 de junio de 2026
Martes 2 de junio de 2026
loader-image
temperature icon 13°C

«Kicillof no va a ser presidente nunca»: Caputo apuntó al gobernador y defendió el rumbo económico

Luis Caputo ya no habla solo de economía. En el Cambras Business Day organizado por la Cámara de Comercio Argentino Brasileña, el ministro de Economía lanzó su mensaje político más directo de la gestión: «El kirchnerismo no es una opción en la Argentina, no importa lo que pase.

Puede haber un shock externo, una guerra mundial o una invasión extraterrestre: Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida». La frase no fue un exabrupto. Fue una definición electoral.

El timing no es casual. A un año y medio de las presidenciales, el oficialismo busca anclar la discusión en un terreno donde se siente cómodo: la comparación con el kirchnerismo. En ese sentido, Caputo apuntó directamente a Axel Kicillof, quien aparece en las encuestas como el principal candidato opositor con chances reales de competir. Descartarlo con esa contundencia es, también, una señal hacia adentro del propio espacio libertario, donde la pelea por el 2027 ya empezó.

Porque la interna no es solo del kirchnerismo. Esta semana Patricia Bullrich protagonizó su primera diferencia pública con Milei, arma su equipo de campaña y tejió contactos internacionales para construir su propio nexo con Donald Trump. En ese contexto, la aparición de Caputo en un foro empresarial con discurso político parece también un mensaje hacia afuera del Gobierno: la conducción económica no va a quedar al margen de la disputa electoral.

Para sostener el optimismo, el ministro apeló a una retórica conocida. «La bomba atómica que heredamos ya se desactivó. Y se desactivó sin defaults, confiscación de depósitos, pesificación asimétrica o corralito», afirmó. Además citó El Eternauta para invertir la frase: «La gente tiene claro que lo viejo no funciona». Sin embargo, la contundencia retórica choca con algunos datos que el propio equipo económico maneja. La confianza en el Gobierno perforó los 2 puntos en mayo según Di Tella. El consumo masivo cayó 3,8% interanual en abril. Y la principal preocupación ciudadana ya no es la inflación sino el ingreso.

Caputo no ignoró las tensiones. «¿Esto quiere decir que estamos bien? No. Quiere decir que vamos bien», matizó. Pero enseguida volvió a subir la apuesta: «Lo peor ya pasó». Y proyectó 2027 con un optimismo que, admitió, no coincide con el consenso de los consultores. «Lo que yo espero no es el consenso, pero es lo que pienso. Veo un 2027 absolutamente diferente», dijo, sin precisar en qué diverge.

Los números que presentó son reales pero selectivos. Por un lado, la tendencia ciclo de actividad acumula 24 meses consecutivos de crecimiento, algo que no ocurría en 15 años. La inflación sigue a la baja. El Banco Central ya cumplió la meta del FMI de USD 10.000 millones en compras y podría llegar a entre USD 17.000 y USD 24.000 millones en el año. Por otro lado, en ese mismo período los salarios reales tardan en recuperarse, el empleo privado cayó 208.000 puestos desde fin de 2023 y el crédito hipotecario acumula una baja del 50% en abril.

Es decir, el ministro construyó un relato de recuperación que es parcialmente verdadero y políticamente conveniente. En ese sentido, la mención a Kicillof funciona como operación de marketing electoral: si el único punto de referencia es el kirchnerismo, cualquier indicador positivo parece una victoria. Es el mismo mecanismo que el oficialismo usó durante toda la gestión para esquivar la discusión sobre el nivel de vida.

No obstante, el kirchnerismo también tiene sus propios problemas. Kicillof y Cristina Kirchner no resolvieron su disputa interna. La Legislatura bonaerense está trabada. Y la Provincia no tiene candidato presidencial propio definido. Por ahora, la frase de Caputo quedó sin respuesta oficial. Pero el 2027 todavía está lejos y el mapa electoral recién empieza a dibujarse.

Scroll al inicio