Domingo 26 de julio de 2026
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Milei viajó a Brasil para apoyar a Bolsonaro e insultar a Lula en su propio territorio

Lo que la agenda oficial presentó como una visita protocolar para recibir una condecoración derivó en algo muy distinto. El presidente Javier Milei desembarcó en San Pablo, caminó sobre una alfombra azul — la derecha brasileña rechaza el rojo por su asociación con el comunismo — y subió al escenario de la Convención Nacional del Partido Liberal al ritmo de Panic Show, la canción que usa en sus propios actos de campaña. Allí, ante miles de simpatizantes de Flávio Bolsonaro, hizo exactamente lo que el gobierno brasileño le había pedido que no hiciera: cruzó la línea de los ataques personales contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

«Ladrón», «presidiario» y «basura calva»

El discurso de Milei ante la Convención del Partido Liberal (PL) no admite ambigüedades. Calificó a Lula de «ladrón», «presidiario» y «basura socialista». Instaló el concepto de «riesgo Lula» como equivalente brasileño del «riesgo Kuka» argentino. Sostuvo que «los zurdos de mierda nos hundieron en la pobreza» y le pidió a los brasileños que «no se dejen robar el futuro a manos de socialistas ladrones».

Sin embargo, el momento más llamativo fue cuando se cortó el sonido del micrófono. Milei reaccionó en vivo con una pregunta que habría resultado impensable en boca de cualquier jefe de Estado ante una audiencia extranjera: «¿Quién mandó a tocar estos micrófonos? ¿El ladrón?». El auditorio aplaudió. El «ladrón» era el presidente de Brasil.

Tampoco se ahorró críticas al juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, que le impidió visitar a Jair Bolsonaro en arresto domiciliario. «La basura calva no me permitió ver a mi amigo encarcelado injustamente», dijo. Llamar «basura calva» a un juez de la Corte Suprema de un país extranjero, desde su propio territorio, no tiene antecedentes en la diplomacia regional reciente.

El que denunció la injerencia ahora la ejerce

En su propio discurso, Milei recordó que Lula «se metía en la política de Argentina para tratar de torcer la historia en favor de los zurdos de mierda» durante las elecciones de 2023. La acusación — que fue un argumento central de la campaña de La Libertad Avanza — cayó sobre él mismo con todo su peso.

Milei no viajó en una visita bilateral de Estado. Viajó para participar del lanzamiento oficial de la candidatura de un partido opositor, pedirle el voto explícitamente al electorado brasileño y declarar que «no hay otro capaz de terminar con el riesgo Lula». En términos protocolares, es exactamente lo que él le había criticado a Lula: intervenir en la política interna de un país extranjero.

La respuesta de Lula

Lula eligió responder con lenguaje más contenido, pero igualmente contundente. Sin nombrar a Milei, disparó en un acto del Partido de los Trabajadores: «Que nadie de fuera intente interferir en nuestras elecciones. Caminar con la cabeza bien alta, tener vergüenza y carácter, no se encuentran en los centros comerciales.»

Después fue más directo. «Es inaceptable que un jefe de Estado extranjero venga a nuestro país y se dirija a sus poderes constituidos de manera irrespetuosa», dijo, en referencia a los ataques contra De Moraes. Y cerró con una definición que en el tablero diplomático tiene más peso que cualquier insulto: «No sorprende que el actual presidente de Argentina se comporte de esta manera. Ha demostrado que no está a la altura del cargo que ostenta.» El Partido de los Trabajadores fue aún más sintético: «No está a la altura de su cargo.»

Un candidato que va perdiendo

El contexto electoral agrega otra capa a la decisión de Milei. Flávio Bolsonaro no parte como favorito. Una encuesta de Genial/Quaest indica que el 55% de los brasileños cree que Lula será reelegido, contra un 25% que apuesta a Flávio. Un sondeo de AtlasIntel/Bloomberg de principios de julio marcó 48,8% para Lula contra 42,3% para Bolsonaro.

Además, la campaña de Flávio arrastra un escándalo: recibió más de 65 millones de reales del banquero Daniel Vorcaro en circunstancias que generaron cuestionamientos sobre su financiamiento. El PT, mientras tanto, trabajó para aislar al PL de sus potenciales aliados. El PP ya comunicó que se mantendrá neutral. Milei respaldó con todo el peso de una visita presidencial a un candidato que va perdiendo por amplio margen.

El costo diplomático

La relación bilateral entre Argentina y Brasil ya venía deteriorada. Desde que Milei y Lula coinciden como presidentes, no se reunieron en forma bilateral. El contacto se limita a instancias del Mercosur y el G20. La visita del sábado no mejoró ese panorama.

Un dato adicional sintetiza las prioridades: Milei postergó su presencia en la inauguración de la Exposición Rural de Palermo — el evento más importante del sector agropecuario argentino — para no perderse el acto partidario en San Pablo. Bajó del escenario al ritmo de La Renga, como si hubiera estado en el Luna Park, mientras Karina Milei y el canciller Pablo Quirno aplaudían desde el palco.

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