La confianza en el gobierno de Javier Milei mostró en enero un retroceso que corta la mejora que se había visto hacia el cierre del año pasado. El dato surge del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella, uno de los relevamientos más utilizados para medir el humor social a nivel nacional. En el primer mes de 2026, el indicador se ubicó en 2,40 puntos sobre 5, con una baja mensual del 2,8% y una caída interanual del 8%.
Si bien el número marca un freno respecto del repunte poselectoral, todavía se mantiene por encima del promedio de 2025 (2,35) y muy cerca del promedio que viene registrando la gestión Milei desde que asumió (2,44). Es decir, no hay un derrumbe abrupto, pero sí señales de desgaste en un contexto donde la economía real sigue presionando sobre la percepción pública.
Dónde se notó más el deterioro
La baja impactó en los cinco componentes que integran el índice. El mayor retroceso se dio en la evaluación de la eficiencia en la administración del gasto público, con una caída del 3,9%, seguida por la percepción de honestidad de los funcionarios, que descendió 3,6%.
También retrocedieron la evaluación general del Gobierno (–2,6%), la capacidad para resolver los problemas del país (–1,7%) y la percepción de que se gobierna pensando en el interés general (–1,5%). Aun con las bajas, los componentes mejor posicionados siguen siendo Capacidad (2,84) y Honestidad (2,69), mientras que Interés general (2,01) y Evaluación general (2,22) quedan en el pelotón de atrás.
Brechas sociales que se repiten
El informe también confirma patrones que se vienen observando desde el inicio de la gestión. Los hombres mantienen mayor nivel de confianza que las mujeres, aunque en enero la caída fue más fuerte entre ellos, lo que achicó la brecha: 2,52 para varones y 2,27 para mujeres.
Por edad, el respaldo más alto aparece entre los jóvenes de 18 a 29 años (2,70), pese a que ese grupo tuvo una baja marcada en el mes. El segmento de 30 a 49 años sigue siendo el más crítico (2,17), mientras que entre los mayores de 50 se registró incluso una leve mejora (2,52).
En términos educativos, la confianza es más elevada entre quienes tienen estudios terciarios o universitarios (2,55) y cae con el nivel de instrucción, hasta llegar a 1,59 entre quienes solo completaron la primaria. Geográficamente, el Interior del país (2,59) vuelve a mostrar mejores números que el AMBA. Dentro de esa región, CABA (2,18) se mantiene por encima del GBA (2,08), aunque con una caída más pronunciada.
Economía, delito y expectativas
Las percepciones económicas siguen siendo determinantes. Entre quienes creen que la situación del país mejorará en un año, el ICG trepa a 4,14 puntos. En cambio, se desploma a 0,35 entre quienes esperan un empeoramiento. La brecha entre optimistas y pesimistas no es nueva, pero se mantiene como uno de los factores que más explican las diferencias de apoyo.
También aparece una distancia clara entre quienes fueron víctimas de delitos y quienes no. El índice es de 2,58 entre quienes no sufrieron hechos de inseguridad en el último año, contra 1,80 entre quienes sí fueron víctimas, lo que refuerza el peso que tiene la agenda de seguridad en la opinión pública.
Un termómetro que también impacta en La Plata
Para La Plata, donde conviven empleo público, actividad universitaria, comercio y servicios, estos movimientos en la confianza no quedan en el plano abstracto. Influyen en las decisiones de consumo, en las expectativas laborales y en el clima social que atraviesa tanto a trabajadores estatales como al sector privado.
El ICG no predice por sí solo escenarios electorales ni económicos, pero sí ofrece una foto clara del ánimo social. Y la de enero muestra que el respaldo que se había fortalecido tras las urnas empieza a encontrar límites en la vida cotidiana.


