Una nueva medición de opinión pública sobre la provincia de Buenos Aires revela un escenario político que desafía la lógica: las instituciones están en su peor momento de credibilidad en años, y al mismo tiempo los ciudadanos son más activos y políticos que nunca.
El relevamiento, realizado por Insights POLITICAR (powered by Oppers Global) entre el 30 de mayo y el 2 de junio sobre 500 casos con metodología IVR y un margen de error de ±4,4%, dibuja un mapa paradojal que ilumina el tablero bonaerense de cara a 2027.

El círculo rojo bajo sospecha: sindicatos, Congreso y Justicia, los más cuestionados
El dato más contundente del informe lo sintetiza el Índice POLITICAR, que mide mensualmente la confianza en ocho actores clave de la vida institucional. El índice total es de 43,4 sobre 100 y en ninguno de los sectores evaluados los niveles de confianza alta superan el 15%.
Los sindicatos encabezan el ranking negativo. El 71,4% de los bonaerenses les tiene poca o ninguna confianza — 50,6% directamente «ninguna». Apenas el 14,8% confía mucho o bastante en ellos. Para una de las estructuras históricamente más influyentes del país, el número es elocuente.
El Congreso no queda muy atrás: el 70,7% expresa desconfianza, con solo un 8,6% de confianza alta. La Justicia alcanza un 64% de valoraciones negativas, en un fenómeno que se profundizó al calor de la creciente judicialización de los conflictos políticos. Empresarios (62,2% negativo), partidos políticos (59,8%) y políticos en general (58,7%, con apenas 14% de confianza alta) completan un cuadro de crisis de representación sistémica.
El dato que más interpela al propio sector de medios: periodistas (62,7% negativo) y medios de comunicación (62,8%) también están en caída. La polarización política impactó de lleno en la credibilidad de quienes producen y difunden información.
La paradoja: desconfianza récord, pero ciudadanos más politizados que nunca
Lo notable es que esta desconfianza generalizada no se traduce en apatía. Todo lo contrario. El 59,3% de los bonaerenses dice estar interesado en la política —solo el 22,2% se declara desinteresado— y el 49,3% debate habitualmente temas públicos con familia, amigos o colegas.
La erosión simultánea de todas las instituciones convive así con una ciudadanía altamente involucrada. La encuesta sugiere que lo que cae no es el interés político sino la confianza en los vehículos tradicionales de representación. Ese vacío es exactamente el terreno que los liderazgos personalistas están ocupando.
Kicillof: desaprobado como gestor, indiscutido en el peronismo
La evaluación de la gestión de Axel Kicillof en la provincia refleja esa tensión. El 49,9% de los bonaerenses desaprueba su administración frente a un 43,9% que la aprueba, con un saldo negativo de seis puntos. La crítica tiene intensidad: el 38,4% califica la gestión como «muy mala», frente al 23% que la considera «muy buena».
Pero esa desaprobación no se traslada al mapa político interno. En una eventual interna presidencial contra Sergio Massa y Sergio Uñac, Kicillof obtiene el 66,3% de las preferencias peronistas. En el escenario de mano a mano solo con Massa, mantiene prácticamente intacto su caudal: 66,6% contra 26,1%. Independientemente de qué dirigentes compitan, el gobernador conserva alrededor de dos tercios del voto justicialista.
La conclusión es clara: Kicillof acumula capital de gestión negativo pero capital político positivo. Puede ser desaprobado como administrador provincial y seguir siendo el único ordenador electoral del peronismo bonaerense. Esa disociación es, en sí misma, uno de los datos más relevantes del informe.
Milei sin rival: 75,8% en la interna de la derecha
Del otro lado del tablero, Javier Milei no tiene competidor. En una hipotética interna de la centroderecha concentra el 75,8% de las preferencias, muy por encima de Patricia Bullrich (9,1%), Mauricio Macri (6,5%) y Victoria Villarruel (5,9%). El outsider Marcos Galperín aparece en el 0,5%.
En escenarios de mano a mano la ventaja es aún más aplastante. Frente a Bullrich, Milei alcanza el 85% y la deja en 12%. Contra Macri trepa al 88% y el expresidente queda en 10%. La diferencia supera los 66 puntos con su perseguidora más inmediata. Bullrich, Macri y Villarruel aparecen fragmentados y prácticamente sin capacidad de disputar.
El escenario 2027: una pelea entre dos
Proyectando los indecisos, la intención de voto para la presidencia de 2027 muestra un escenario muy concentrado. El peronismo lidera con 44,5%, La Libertad Avanza alcanza 38,4% y el resto de las fuerzas queda muy atrás: Izquierda (6,8%), PRO (4,6%) y UCR (3,3%).
Juntos, el PJ y LLA concentran más de ocho de cada diez votos proyectados. El PRO aparece reducido a su mínima expresión histórica. La UCR bonaerense es casi estadísticamente marginal. La diferencia entre los dos primeros — 6,1 puntos — se mantiene dentro del margen competitivo, lo que significa que la elección de 2027 llegará abierta hasta el final.
El informe confirma una tendencia que viene profundizándose: la distancia entre la sociedad bonaerense y sus élites políticas, económicas y comunicacionales no para de crecer. Pero en ese vacío de confianza institucional no florece el desinterés, sino la polarización. Y en esa polarización, los dos únicos nombres que importan siguen siendo Kicillof y Milei.


