El radicalismo busca recomponer su estructura tras la crisis electoral de 2025. Sectores mayoritarios impulsan que la elección interna se realice antes del Mundial, con abril como horizonte, para recuperar legitimidad y proyectar una alternativa competitiva hacia 2027.
La Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires atraviesa un momento decisivo. Tras la mala performance electoral de 2025 y la prórroga de mandatos acordada en octubre, la conducción partidaria quedó en un estado de transición, con Miguel Fernández y Pablo Domenichini al frente de un esquema de emergencia. La fecha original para normalizar la estructura interna era septiembre de 2026, pero la presión por definiciones más rápidas comenzó a ganar volumen.
El impulso de los sectores mayoritarios
Dirigentes alineados con el senador nacional Maximiliano Abad, junto a Gustavo Posse y Daniel Salvador, promueven adelantar la elección interna. En esa estrategia coinciden referentes de Evolución, el armado que responde al gobernador santafesino Maximiliano Pullaro. La idea es clara: acortar los tiempos, recuperar legitimidad y empezar a construir una alternativa competitiva de cara a 2027.
Abril como horizonte tentativo
En las conversaciones internas ya circula un calendario alternativo: realizar la elección antes del Mundial, con abril como mes de referencia. Dos fechas tentativas se mencionan en los pasillos radicales: el 12 o el 19 de abril. La apuesta es que un adelantamiento permita ordenar la interna, frenar la judicialización y dar señales de fortaleza en la provincia más grande del país.
Obstáculos y desafíos
El radicalismo bonaerense enfrenta todavía una fuerte fragmentación y procesos judiciales abiertos que complican la normalización. La pulseada por adelantar las internas expone la tensión entre la necesidad de recomposición urgente y los riesgos de profundizar las divisiones. La definición de la fecha será clave para medir la capacidad del partido de salir de la crisis y proyectarse como actor competitivo en 2027.


