Martes 25 de agosto de 2026
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La UdeSA midió a 25 dirigentes y ninguno logró imagen positiva: Kicillof en el medio de la tabla, Máximo Kirchner al fondo

El estudio sobre 1.000 casos ubicó a Myriam Bregman como la mejor posicionada, con -9 puntos de diferencial. Pichetto cerró último con -55. Milei quedó decimotercero, empatado con Cristina Kirchner, en una medición que expone una crisis de representación transversal a todo el arco político.

Ninguno de los 25 dirigentes políticos argentinos evaluados por la última encuesta nacional de la Universidad de San Andrés (UdeSA) logró una imagen positiva superior a la negativa. El estudio, realizado sobre 1.000 personas entre el 5 y el 11 de agosto con un margen de error de ±3,15 puntos, confirma lo que otras mediciones de la semana ya venían anticipando: el rechazo atraviesa todo el arco político, del oficialismo a la oposición, sin excepciones.

El ranking se construyó con el diferencial de imagen —la resta entre opiniones positivas y negativas—. Ninguna figura escapó al signo negativo.

La cima del ranking: Bregman, De la Sota y Lacunza

Myriam Bregman encabezó la medición con 36% de imagen positiva y 45% negativa, para un diferencial de -9 puntos. Fue la única de los 25 dirigentes cuyo saldo negativo quedó por debajo de los diez puntos. La siguieron Natalia de la Sota, con -14, y Hernán Lacunza, con -17, aunque ambos registran niveles altos de desconocimiento entre los encuestados —lo que matiza la lectura de sus buenos números.

La primera figura del oficialismo apareció en cuarto lugar: Patricia Bullrich, con 37% positiva y 58% negativa, diferencial de -19. Muy cerca, Axel Kicillof registró 36% de valoración favorable y 58% desfavorable, con un saldo de -22. Victoria Villarruel quedó octava, con -23.

El empate que sorprende: Milei y Cristina Kirchner

En la zona intermedia del ranking apareció uno de los datos más comentados del estudio. Javier Milei quedó decimotercero, con 33% de imagen positiva y 61% negativa, diferencial de -28. El resultado lo coloca prácticamente empatado con Cristina Kirchner, que obtuvo también 33% positiva y 61% negativa.

Ese empate merece una lectura cuidadosa. Milei muestra un fuerte saldo negativo en imagen personal, pero otros estudios de las mismas semanas —incluida una medición previa de UdeSA— muestran a La Libertad Avanza compitiendo de igual a igual con el peronismo en intención de voto: 24% contra 25%, con 22% de indecisos. El rechazo a un dirigente no se traduce automáticamente en pérdida de votos para su espacio. Es la misma distinción que la encuesta de QSocial venía marcando esta semana entre imagen y capacidad electoral.

El fondo de la tabla: Pichetto, Lemoine y Máximo Kirchner

La parte más crítica del ranking la encabezó Miguel Ángel Pichetto, último con apenas 10% de imagen positiva y 65% negativa, diferencial de -55. Lilia Lemoine quedó en el puesto 24, con 11% positiva y 65% negativa —diferencial de -54—, mientras que Máximo Kirchner ocupó el puesto 23, con 20% positiva y 70% negativa, diferencial de -50.

El caso de Máximo Kirchner tiene una particularidad: como principal referente de La Cámpora e hijo de los expresidentes, conserva un nivel de conocimiento nacional considerable, pero esa notoriedad se traduce en el porcentaje de rechazo más alto de los 25 dirigentes evaluados: 70%.

Sergio Massa también quedó en la zona inferior, con 24% positiva y 68% negativa, diferencial de -44. Mauricio Macri alcanzó -37, Martín Lousteau -36 y Guillermo Moreno -42.

La crisis de representación que atraviesa todo el arco

El dato que estructura toda la encuesta es que la sociedad argentina no está otorgando un cheque en blanco a ningún espacio político. No hay un dirigente que combine conocimiento elevado con aprobación ampliamente superior al rechazo. Ni siquiera Bregman, con el mejor resultado del ranking, logra un saldo positivo real: tiene nueve puntos más de imagen negativa que positiva.

El fenómeno afecta al gobierno de Milei, al kirchnerismo, al PRO, al peronismo no kirchnerista, a la izquierda y a dirigentes que intentan posicionarse fuera de la polarización tradicional. Es la misma crisis que Pulsar.UBA bautizó «ningunismo» hace dos semanas: un electorado que no encuentra representación satisfactoria en ninguna de las opciones disponibles.

Lo que esto significa para 2027

El estudio se realizó justo cuando el debate político argentino entra en la fase de preparación del escenario electoral de 2027. Los espacios comienzan a definir candidatos y alianzas, pero los números muestran que ninguna figura individual tiene hoy una aceptación suficientemente amplia como para dominar por sí sola el escenario nacional.

Para Milei, el desafío es transformar la competitividad electoral de LLA en una recuperación de la valoración personal. Para la oposición —incluido el peronismo bonaerense que viene de una semana con el plenario «Peronismo x Peronistas» y el lanzamiento del MDF Juventudes— el desafío es encontrar una figura capaz de ampliar su base más allá del electorado ya convencido. Kicillof, con -22, está mejor posicionado que Milei, pero lejos de ser una excepción a la regla general: también tiene más rechazo que apoyo.

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