La discusión sobre cómo regular a Uber, DiDi y Cabify en La Plata avanza hacia una posible salida intermedia. La Asociación Civil de Usuarios de Aplicaciones (ACAURA), que agrupa a conductores de plataformas, respaldó públicamente el proyecto que circula en el Concejo Deliberante para suspender por 180 días las multas y los secuestros de vehículos a quienes trabajen con estas apps sin estar habilitados como remises o taxis.
La iniciativa lleva la firma de la concejala Soledad Pedernera, del bloque La Libertad Avanza, y busca destrabar un conflicto que combina vacío normativo, presión del sector del taxi y un servicio que ya forma parte de la rutina de buena parte de los platenses.
Qué propone el proyecto
La ordenanza en danza no legaliza a Uber, DiDi y Cabify de manera definitiva. Plantea una tregua: durante seis meses, los municipios suspenderían las sanciones, multas y secuestros de autos que hoy recaen sobre los choferes de estas plataformas, mientras se diseña un marco regulatorio que después sí los reconozca formalmente.
Para ACAURA, esa pausa es la diferencia entre poder trabajar con cierta previsibilidad o seguir expuestos a que un control de tránsito termine en la pérdida del vehículo, que para muchos choferes es además su principal herramienta de trabajo.
Un conflicto que no nació esta semana
El respaldo de los conductores no aparece de la nada. Un mes antes, en mayo, hubo una protesta de choferes de Uber y DiDi en La Plata que terminó en un compromiso: seguir discutiendo una regulación posible con el municipio, sin que mediara una solución de fondo en ese momento.
El proyecto de Pedernera retoma esa promesa y le pone un mecanismo concreto: ganar tiempo sin sanciones para negociar con menos presión. Es, en los hechos, la traducción legislativa de aquel acuerdo de palabra que había quedado pendiente.

La tensión de fondo con el taxi
Detrás de la discusión normativa hay una pulseada que excede lo administrativo. El sector del taxi viene reclamando hace tiempo que la actividad de las apps se desarrolla en una zona gris que lo pone en desventaja: pagan menos cargas impositivas relativas, no cumplen los mismos requisitos de habilitación y, según los taxistas, le quitan viajes a un sistema regulado.
Esa tensión no es nueva para los lectores de InfoPlatense: ya habíamos relevado cómo la proporción de viajes en auto de alquiler se inclina cada vez más hacia las aplicaciones por sobre el taxi tradicional, en paralelo a una baja sostenida en el uso del colectivo como medio de transporte en la ciudad. El proyecto de suspensión de multas no resuelve esa disputa de fondo, pero la pone, otra vez, en el centro de la agenda municipal.
Qué sigue ahora
El proyecto todavía debe recorrer su camino en el recinto del Concejo Deliberante, donde el bloque de Pedernera necesitará sumar votos de otros espacios para que la suspensión de sanciones se convierta en ordenanza. Mientras tanto, los choferes de apps siguen operando bajo el mismo esquema de riesgo que motivó la protesta de mayo: trabajar sabiendo que un control puede terminar en un secuestro del vehículo.
La pregunta que queda abierta es si esta tregua de seis meses se usa realmente para diseñar una regulación definitiva, o si termina siendo una prórroga más de un debate que la ciudad viene postergando desde hace años.


