Miércoles 12 de agosto de 2026
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«Ya no doy más, estoy harto»: Ian Moche, el niño platense denunció que recibe amenazas de seguidores de Lemoine

Ian, que creció en La Plata y se convirtió en referente de los derechos de las personas con discapacidad, publicó un mensaje en redes sociales en el que relató el hostigamiento que sigue sufriendo. La Justicia ya le había ordenado a la diputada que deje de hablar de él.

Ian Moche llegó al límite. El niño platense de 12 años que se convirtió en una de las voces más visibles del reclamo por los derechos de las personas con discapacidad publicó un mensaje en sus redes sociales que no dejó margen a la interpretación: «Ya no doy más, estoy harto». Y denunció que sigue recibiendo amenazas telefónicas de seguidores de la diputada de La Libertad Avanza Lilia Lemoine, pese a que la Justicia ya le había ordenado a la legisladora que se abstuviera de hacer declaraciones públicas sobre él y su madre.

«Necesitamos que la sociedad entera salga a la calle», reclamó el menor, que nació y creció en La Plata y desde chico se convirtió en símbolo de la lucha por los derechos del colectivo con discapacidad frente a las políticas de ajuste del gobierno nacional.

Un hostigamiento que no para pese a la orden judicial

La secuencia viene de lejos. En febrero de este año, Lemoine cuestionó públicamente el diagnóstico de autismo de Ian en televisión, acusando a su madre Marlene Spesso de «utilización política» y sugiriendo que el niño «actuaba de autista». Lejos de retractarse, la diputada redobló sus cuestionamientos en redes sociales, acusando a la madre del menor de «usar» a su hijo «para figurar» y «ganar plata».

La respuesta de Ian llegó en video: «Fue sorpresivo, no lo esperábamos. Fue feo, nos angustió un poco, pero estamos bien porque tratamos de no darle cabida a esto.» Y desde el inicio remarcó que no quería que la discusión quedara atrapada en el conflicto personal sino que sirviera para volver a poner el foco en la situación de las personas con discapacidad.

La causa judicial avanzó. La fiscalía porteña dispuso una exhortación formal contra Lemoine para que se abstuviera de realizar declaraciones, menciones o comentarios públicos sobre el niño y su madre. En la causa se investigan cuatro hechos que encuadrarían en la figura contravencional de maltrato, agravada por tratarse de una víctima menor de edad con discapacidad.

La orden judicial no frenó el hostigamiento. Ahora el chico platense denuncia que son los seguidores de la diputada quienes continuaron el acoso, esta vez por vía telefónica.

El activista que La Plata vio crecer

Ian Moche nació y creció en La Plata, y desde chico se convirtió en una de las voces más visibles del reclamo por los derechos de las personas con discapacidad, tras las políticas de ajuste del Gobierno nacional en esa área. Su activismo, ligado a su condición dentro del espectro autista, lo llevó a ganar notoriedad pública y, con ella, a quedar como «objetivo» de una serie de agresiones virtuales que derivaron en una causa judicial.

El niño que la ciudad conoció como un chico que alzaba la voz por sus pares tiene hoy doce años y está agotado. Que un menor que pelea por los derechos de las personas con discapacidad tenga que publicar «ya no doy más» en sus redes sociales dice algo sobre el clima de hostigamiento que se instaló desde que el Presidente y su entorno lo convirtieron en blanco.

El patrón: primero Milei, después Lemoine, ahora los seguidores

El caso de Ian Moche tiene una cronología que no puede ignorarse. El propio presidente Javier Milei había sido cuestionado meses atrás por darle visibilidad, a través de una publicación en X, a mensajes descalificatorios dirigidos contra el púber platense y su madre. Después vino
Lemoine con sus declaraciones en televisión. Ahora son sus seguidores quienes llaman por teléfono.

El patrón es consistente: una figura oficial instala el blanco, sus adherentes continúan el hostigamiento por canales informales. La Justicia puede ordenarle a Lemoine que no hable. No puede silenciar a sus seguidores.

La causa que sigue abierta

El expediente tramita ante la fiscalía porteña con el abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez como querellante en representación de Ian y su familia. De confirmarse una condena, la infracción prevé sanciones que van desde tareas de utilidad pública hasta una multa, aunque la detención no aplicaría en el caso de Lemoine por sus fueros legislativos.

La orden de no hablar sobre Ian no fue acatada en sus consecuencias prácticas: el niño platense sigue recibiendo el impacto de una campaña que arrancó desde el Ejecutivo y la Legislatura nacional y que encontró en sus seguidores un mecanismo de continuación que la Justicia todavía no puede frenar del mismo modo.

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