La crisis de abastecimiento de GNC que paralizó a buena parte del transporte platense durante las últimas semanas tuvo una nueva derivación: el Sindicato Unión Conductores de Taxis de La Plata elevó un pedido formal al Concejo Deliberante para que el combustible sea declarado insumo esencial y prioritario para el transporte público de pasajeros. La iniciativa busca que lo que hoy depende de la voluntad de cada estación de servicio o de las restricciones de Camuzzi quede respaldado por una norma con fuerza de ley municipal.
El secretario general del sindicato, Juan Berón, fue directo al plantear la demanda: «Pedimos que se declare al GNC combustible esencial para el transporte público de pasajeros taxi y que por ningún motivo —de frío, escasez o lo que inventen— lo corten».
Qué planteó el proyecto
La propuesta que el gremio acercó al cuerpo legislativo municipal tuvo varios ejes concretos. Primero, estableció la obligatoriedad de garantizar el abastecimiento continuo para los taxis, con prohibición expresa de interrupciones por razones climáticas o de escasez. Segundo, previó sanciones para las estaciones de servicio que no cumplan con la prioridad de atención a vehículos de transporte de pasajeros. Y tercero, exigió que se gestionen cupos mínimos de suministro para el sector, de modo que la prestación del servicio pueda sostenerse incluso en escenarios de emergencia energética.
El reclamo no surgió de la nada: en las últimas semanas, los taxistas protagonizaron cortes y protestas —incluyendo un bloqueo en la bajada de la Autopista La Plata-Buenos Aires— ante la imposibilidad de cargar GNC durante días consecutivos. La situación se fue normalizando parcialmente con la habilitación de nuevas estaciones y la redistribución de cupos por parte de Camuzzi, pero el sector considera que esas soluciones fueron coyunturales y no estructurales.
La ordenanza que ya existe y no alcanzó
El Concejo Deliberante de La Plata ya tenía antecedentes en esta materia. En una instancia previa de la crisis, el cuerpo aprobó una ordenanza que establece la prioridad de atención a taxis y transporte público en las estaciones con surtidores de GNC. Sin embargo, en la práctica, esa norma no fue suficiente para evitar las largas filas ni la falta de suministro durante los picos de demanda invernal.
Es justamente esa brecha entre lo que dice el papel y lo que ocurre en la calle lo que motivó al sindicato a insistir con una regulación más específica, que contemple mecanismos de control y sanciones efectivas.
El trasfondo: un invierno que puso al límite al sector
La crisis del GNC en La Plata tiene un marco más amplio que la ciudad. El frío récord de las últimas semanas disparó el consumo residencial de gas, lo que derivó en restricciones a toda la cadena de distribución. Camuzzi ajustó los cupos asignados a las compresoras, y el impacto llegó a los taxistas con especial dureza: su actividad depende casi exclusivamente del combustible y, a diferencia de otros usuarios, no pueden cambiar de fuente de energía de un día para el otro.
Mientras la red de estaciones habilitadas llegó a once puntos en la ciudad —en parte gracias a la presión del sector—, el gremio advirtió que basta una nueva ola de frío o una nueva decisión de Camuzzi para que la historia se repita. Por eso la apuesta fue legislativa: convertir la prioridad en obligación y la obligación en sanción.


