La vicegobernadora cerró el seminario «Peronismo x Peronistas» con un discurso económico de alto voltaje político: cuestionó la apertura de importaciones, el esquema de coparticipación y el modelo de Milei. Y anticipó el horizonte de un próximo gobierno peronista.
Kicillof abrió el seminario «Peronismo x Peronistas» convocando a construir una alternativa nacional frente a Milei. Verónica Magario lo cerró con números concretos sobre el peso de la provincia y una consigna que puso en marcha la marcha peronista: «El peronismo será revolucionario o no será.»
En el escenario del Partido Justicialista bonaerense, la vicegobernadora construyó su discurso sobre dos ejes que se retroalimentan: la crítica al modelo económico de Milei y la reivindicación del peronismo como única alternativa posible para reconstruir lo que ese modelo está desarmando.
Los números de la provincia que Magario puso sobre la mesa
La vicegobernadora eligió anclar su discurso político en datos concretos antes de hacer el salto a la disputa electoral. Y los datos que eligió hablan del peso específico de Buenos Aires en la economía nacional: «Esta gran provincia, que tiene el 39 por 100 de la población, que produce el 36 por 100 del PBI argentino, que además produce el 39 por 100 de la producción agropecuaria, pero que, además, produce el 50 por 100 de la manufactura del país. Y, además, esta es la provincia que tiene el 44 por 100 de las industrias del país.»
El remate fue el que más circuló: «Esta provincia, que produce el 36 por 100 del PBI, le devuelven en coparticipación el 6 coma 8 por 100.»
La secuencia es una declaración política en formato estadístico. Magario no necesitó acusar a nadie de robar: los números hablan solos sobre la ecuación que el peronismo bonaerense viene denunciando desde hace meses.
“Estamos sustituyendo trabajo argentino por trabajo extranjero»
La frase central de Magario sobre la política económica de Milei fue directa: «Lo que estamos haciendo es sustituir trabajo argentino por trabajo extranjero.» La apertura de importaciones y la caída de la industria fueron presentadas como parte de un modelo que debilita la producción nacional y reduce los recursos disponibles para las provincias.
El diagnóstico que trazó la vicegobernadora sobre el modelo es el mismo que atraviesa la campaña comunicacional del gobierno bonaerense desde hace meses —Kicillof lo dijo en Berazategui, Bianco lo dice en los plenarios seccionales— pero Magario lo concentró en una frase que funciona como argumento electoral: «El problema es que ese modelo es el que no sirve, el que no funciona. Es un modelo para pocos, muy concentrado, y no un modelo para todos los argentinos.»
El «próximo gobierno» peronista que Magario ya da por hecho
El pasaje más político del discurso de la vicegobernadora fue el más explícito en términos electorales. «Por eso creo que hay que volver a repensar cómo nosotros, en nuestro próximo gobierno, cuando lleguemos, porque sé que vamos a llegar, debemos repensar 2 o 3 cuestiones», afirmó.
La formulación no es menor. Magario no dijo «si ganamos» sino «cuando lleguemos». La certeza implícita en esa conjugación es parte del mensaje que el MDF quiso instalar en el plenario de hoy: el peronismo no viene a competir sino a recuperar lo que considera que le pertenece.
La vicegobernadora también habló de federalismo como eje programático: «Nuestras provincias no pueden estar sujetas a la voluntad del presidente de turno.» El planteo conecta directamente con el debate sobre coparticipación y transferencias que Kicillof viene instalando en cada acto desde hace semanas.
La consigna del cierre
El remate fue el que puso en marcha la marcha peronista: «Como mujer, como militante, como compañera del peronismo. Me quedo con una frase que la llevo siempre y que para mí es una consigna de vida: el peronismo será revolucionario o no será.»
La frase tiene una historia: es una relectura de la célebre cita de José Martí —»ser culto es el único modo de ser libre»— adaptada al vocabulario peronista. En el contexto del seminario de hoy, funcionó como cierre de un encuentro que Kicillof buscó que fuera leído como el inicio formal de la campaña de 2027.


