Martes 25 de agosto de 2026
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Magdalena le devuelve el 80% de la tasa vial a los productores rurales: el modelo que trascendió a nivel nacional

La Comisión Administradora de Servicios Rurales (CASER) que impulsó el intendente Lisandro Hourcade recuperó en seis meses la flota completa de motoniveladoras, garantizó el acceso a todas las escuelas rurales y logró que los propios productores aportaran fondos adicionales. La Nación destacó la experiencia.

Magdalena cambió la forma en que administra los recursos destinados a los caminos rurales, y a seis meses de la implementación el modelo ya generó repercusión más allá de los límites del distrito. La gestión del intendente Lisandro Hourcade —radical alineado con el espacio «Construir» que se fue de la Convención de la UCR bonaerense en agosto— puso en marcha la Comisión Administradora de Servicios Rurales (CASER), un esquema que incorpora a productores y usuarios de los caminos en la definición de prioridades y en el control del destino de los recursos.

El mecanismo central es simple: el 80% de lo recaudado por conceptos vinculados al ámbito rural va a un fondo específico administrado por la comisión, con operaciones que pasan por los canales administrativos municipales y quedan sujetas a los controles correspondientes.

«¿A dónde va la plata?»: la pregunta que originó el sistema

«Durante muchos años, los caminos rurales fueron motivo de reclamos en toda la provincia. Y la pregunta siempre era la misma: ¿a dónde va la plata?», explicó Hourcade sobre el origen del sistema. «En Magdalena nos animamos a hacer algo distinto, porque nadie conoce mejor las necesidades del campo que quienes lo caminan todos los días. Y así nació CASER.»

El planteo apunta a un reclamo histórico del sector productivo bonaerense en toda la provincia: la falta de trazabilidad entre lo que se paga por tasa vial y lo que efectivamente vuelve en mantenimiento de caminos.

De una motoniveladora funcionando a cinco operativas

El diagnóstico inicial era crítico. Cuando la CASER comenzó a trabajar, el 2 de febrero de 2026, solo una de las cinco motoniveladoras municipales destinadas a la red rural estaba en funcionamiento. Hoy las cinco máquinas están operativas, con equipos y maquinistas redistribuidos territorialmente. Se sumó una camioneta para tareas operativas y avanza la compra de un camión para traslado de materiales.

La planificación también se profesionalizó: un relevamiento de la Universidad Tecnológica Nacional determinó que la red vial rural de Magdalena tiene entre 900 y 920 kilómetros, lo que permitió establecer necesidades concretas de mantenimiento, alteos y alcantarillado en lugar de trabajar con estimaciones.

Las escuelas rurales, primera prioridad

Uno de los primeros objetivos de la gestión fue garantizar los accesos a los establecimientos educativos rurales. La CASER arrancó formalmente el 2 de febrero y para el 8 de marzo ya se habían repasado los ingresos a todas las escuelas rurales del distrito, atacando una problemática que durante años complicó la llegada de docentes y alumnos cuando el estado de los caminos empeoraba.

También se instalaron 10 alcantarillas desde la puesta en marcha del sistema, una cifra que —según integrantes de la comisión— supera las colocadas durante los cinco años anteriores.

Los productores empezaron a aportar de más

El dato que más sorprendió a la propia gestión municipal es que productores y habitantes de la zona rural comenzaron a realizar aportes adicionales por encima de la tasa vial para profundizar los trabajos. Según estimaciones de la CASER, esas contribuciones lograron financiar material equivalente a entre 200 y 400 camiones para mejorar distintos sectores de la red.

«Cuando la comunidad participa y las cuentas están claras, el esfuerzo rinde mucho más», sostuvo Hourcade sobre ese fenómeno, que interpreta como consecuencia directa de un sistema donde los contribuyentes saben qué se hace con su dinero.

Un modelo que trascendió Magdalena

En lugar de concentrar las decisiones exclusivamente en el Ejecutivo municipal, la CASER incorpora al Municipio, productores, usuarios de los caminos y entidades rurales para definir prioridades y controlar los trabajos. Los resultados del modelo fueron destacados por La Nación, que puso el foco en la recuperación de maquinaria, las mejoras en los caminos, la intervención de accesos escolares y la participación de los productores en la administración de recursos.

Para un municipio del Gran La Plata que integra la Cuarta Sección Electoral, la visibilidad nacional de un modelo de gestión rural le da a Hourcade un activo político concreto en momentos en que su espacio, «Construir», busca consolidarse como alternativa dentro de la UCR bonaerense de cara a 2027.

El desafío que queda por delante es sostener los resultados en el tiempo: los más de 900 kilómetros de red rural de Magdalena necesitan un programa de mantenimiento de largo plazo que trascienda el impulso inicial. Si la CASER consolida su funcionamiento durante los próximos años, puede convertirse en un modelo de referencia para otros municipios bonaerenses que enfrentan el mismo reclamo histórico sobre el destino de la tasa vial.

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