Lunes 10 de agosto de 2026
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Industria y construcción en modo serrucho: 65.000 empleos menos y una recuperación que no aparece

La construcción perdió hasta 65.000 puestos formales desde noviembre de 2023. La industria subió 0,9% en junio, pero cierra el semestre en rojo. El sector mira tres palancas —concesiones viales, crédito hipotecario y RIGI— para reactivarse. Sin embargo, todo está en anuncios. En La Plata, Sol Vial S.A. lo dice sin vueltas: no es recuperación, es supervivencia.

Los últimos datos del INDEC dejaron una foto que enfría cualquier relato oficial de recuperación. La industria y la construcción en Argentina se mueven en modo serrucho: rebotes que no alcanzan a consolidarse, caídas mensuales que reaparecen y una asimetría profunda entre rubros. En consecuencia, la promesa de un rebote sostenido pierde fuerza mes tras mes. Además, el sector de la construcción confirmó la pérdida de hasta 65.000 puestos formales desde noviembre de 2023, un número que dimensiona la magnitud del ajuste.

Para La Plata, con 13 trimestres consecutivos de caída del comercio, cierres de locales emblemáticos y una economía atada al salario público bonaerense atrasado, los números nacionales confirman lo que se vive en la calle. Además, la ausencia de crédito y la retracción de bienes durables congelan cualquier chance de repunte inmediato.

Industria y construcción: los números que muestra el INDEC

El Índice de Producción Industrial (IPI) volvió a mostrar señales contrapuestas. En junio anotó una mejora del 0,9% mensual y un +2% interanual. Sin embargo, el acumulado del primer semestre cierra con una caída del 2,2% frente a igual período de 2025.

La lectura de fondo es clara: la industria mejora en un mes puntual pero no logra sostener recuperación. Además, la disparidad entre rubros es profunda. Refinación de petróleo, químicos y productos de caucho y plástico —ligados a Vaca Muerta— acumulan +5,5%. Madera, papel, edición e impresión suman +3,7%. Alimentos, bebidas y tabaco apenas llegan a +0,1%.

Por otro lado, los sectores más golpeados son los que emplean más mano de obra industrial tradicional: textiles cayeron 17,1%, equipos, aparatos e instrumentos retrocedieron 16,5%, y productos de metal y maquinaria bajaron 12%. En consecuencia, el modelo se sostiene sobre unos pocos rubros vinculados a la energía y al agro, mientras la industria pyme tradicional profundiza el ajuste.

Construcción: 65.000 empleos formales perdidos y el índice en piso

La construcción ofrece la foto más dura. Según el índice desestacionalizado de actividad elaborado por LCG sobre datos del INDEC, el sector cayó de 101 puntos en noviembre de 2023 a 81 en junio de 2026. En consecuencia, la magnitud del retroceso queda expuesta: dos años completos por debajo del punto de partida.

El correlato en el empleo es directo. El sector perdió hasta 65.000 puestos formales desde noviembre de 2023. Además, el Indicador Sintético (ISAC) volvió a caer 4,1% mensual desestacionalizado en junio, la cuarta baja en seis meses. Aunque el interanual todavía muestra un +4% y el acumulado semestral queda en +2,8%, los rebotes de marzo (+5%) y mayo (+6,7%) no lograron transformarse en tendencia.

Los insumos también se mueven en direcciones opuestas. Suben grifería, tubos de acero, vidrio para construcción (+30,8%), sanitarios de cerámica, placas de yeso y ladrillos huecos. Caen asfalto (-17,1%), mosaicos graníticos y calcáreos (-13,6%), pinturas, hormigón elaborado y cemento Portland. Por lo tanto, la construcción se sostiene sobre obras chicas y refacciones. La obra pública sigue paralizada y la obra privada de gran escala no despega.

Las tres palancas: concesiones viales, crédito hipotecario y RIGI

El sector mira tres frentes para reactivarse. Sin embargo, ninguno se convirtió todavía en obra concreta.

Primero, las concesiones viales. El Gobierno impulsa nuevas licitaciones para rutas, puentes y carreteras. Sin embargo, el proceso todavía no se tradujo en el inicio de obras de magnitud. Por lo tanto, la expectativa del sector es de recuperación progresiva, no de salto inmediato.

Segundo, el crédito hipotecario. El CEO de Loma Negra, Sergio Faifman, fue tajante: «La mayoría de los países, el metro cuadrado se vende con crédito hipotecario. Argentina, crédito hipotecario, cero». Además, planteó que el problema no es solo el costo de construir sino la relación con el precio de venta: «Hoy lo que está faltando no es que el precio de la construcción baje, lo que tiene que subir es el precio de venta del metro cuadrado».

Tercero, Vaca Muerta, minería y el RIGI. Rutas, puentes, vías férreas, gasoductos y oleoductos podrían generar demanda para constructoras y proveedores. Sin embargo, Faifman fue claro: «Todavía están como anuncios. La verdad es que todavía no están empezando, pero todos esos proyectos traccionan». La obra pública nacional, en tanto, la definió como «virtualmente cero».

La mirada desde la obra: Sol Vial S.A.

Desde Sol Vial S.A., empresa constructora con operaciones en La Plata y el Gran Bonaerense, reconocen que los números del INDEC reflejan con precisión lo que se vive en el territorio.

«El serrucho que describe el informe es exactamente lo que sentimos en obra: un mes entra trabajo, el siguiente el ritmo baja. Eso no es recuperación, es supervivencia», señalaron desde la empresa.

Para la firma, la caída en la superficie autorizada para construir es la señal más preocupante. «Sin permisos nuevos no hay obra futura, y sin obra futura no hay empleo. El encadenamiento es directo y lo vemos en la cadena de proveedores y en el mercado laboral local», indicaron.

Sobre el contexto bonaerense, desde Sol Vial apuntan a la combinación de salarios atrasados y ausencia de crédito como principal freno. «En La Plata operamos en una economía muy atada al salario público. Cuando ese salario pierde contra la inflación, las familias postergan obras, refacciones, proyectos. El metro cuadrado ya no es accesible para la mayoría y eso se siente».

Además, la empresa coincide con las perspectivas frías del INDEC y advierte que la salida del ciclo negativo requiere decisiones concretas. «La construcción no es un sector más: cuando cae, arrastra empleos, proveedores y comercios de todo el entorno. Necesitamos crédito, recomposición salarial y obra pública activa. Mientras tanto, seguimos apostando a la región y seguimos en obra».

Industria y construcción: el empleo no acompaña

La señal más débil aparece en el empleo. En mayo, los puestos registrados en la construcción crecieron apenas 0,8% interanual, hasta 377.438 trabajadores. Además, el acumulado de los primeros cinco meses también quedó en +0,8%, un ritmo pobre para un sector que suele acompañar con fuerza los ciclos expansivos.

Por otro lado, la superficie autorizada para construir cayó 6,1% interanual en mayo. Aunque el acumulado anual conserva un +4,5%, el retroceso mensual anticipa desaceleración para los próximos meses. Sin permisos nuevos, no hay obra futura.

En paralelo, el empleo formal en Argentina acumula un año seguido de retroceso. Además, la Provincia de Buenos Aires perdió 235.000 puestos de trabajo en dos años, según datos del Banco Provincia, con crecimiento sostenido de la informalidad.

Perspectivas del tercer trimestre: cautela y frío

El propio INDEC definió las perspectivas para julio-septiembre como «expectativas desfavorables». Entre las empresas concentradas en obras privadas, el 71,1% espera que la actividad se mantenga sin cambios, el 16,8% prevé una caída y apenas el 12,1% anticipa una mejora. Por lo tanto, más de siete de cada diez empresas del sector no ven mejoras en el horizonte inmediato.

La foto bonaerense: 91 mil empleos menos y 40% de capacidad ociosa

El escenario nacional golpea con más fuerza en la Provincia de Buenos Aires. La economía bonaerense perdió 91.000 empleos en el último período, concentra 2,2 millones de morosos y sostiene una industria con más del 40% de capacidad ociosa. Además, la deuda provincial creció y las paritarias estatales quedaron atrasadas frente a la inflación.

Para La Plata, el termómetro se lee en la persiana: cierres de locales emblemáticos cada semana, comercio de cercanía asfixiado y consumo contraído. El metro cuadrado de construcción en la Provincia ya roza los $2 millones, un valor que empuja a muchas familias a postergar obras o cambiar de proyecto.

La lectura política: relato oficial vs. termómetro real

El Gobierno de Javier Milei va a leer el dato de junio como validación parcial de su plan: la industria subió y algunos rubros crecen. Sin embargo, la oposición —con Axel Kicillof al frente del peronismo bonaerense— va a mostrar los otros números: caída acumulada, 65.000 empleos formales perdidos, sectores tradicionales hundidos y expectativas frías.

Ambos van a tener parte de razón. Sin embargo, ninguno de los dos relatos alcanza a explicar el momento. La verdad más incómoda es que la economía intenta salir de la crisis a los tumbos, con rebotes que no logran transformarse en tendencia sostenida.

Proyección

Si las concesiones viales no arrancan pronto, si el crédito hipotecario sigue en cero y si los proyectos del RIGI se mantienen como anuncios, la industria y la construcción seguirán moviéndose en modo serrucho durante todo el segundo semestre. Además, los sectores más golpeados —textiles, metalmecánica, equipamiento— pueden acumular más pérdida de empleo. Por lo tanto, La Plata continuará atravesando un cuadro económico áspero, con comercio en caída, alquileres impagables y consumo contraído. En definitiva, sin políticas activas que empujen el empleo formal, el crédito y la obra, la salida no aparece. Y lo que se llama recuperación seguirá siendo lo que hoy es: una promesa cada vez más lejana.

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