La central obrera celebrará un día antes, con un acto en Azopardo y un recital de rock, cumbia y rap en Chacarita. Dio libertad de acción a sus dirigentes frente al acto de Kicillof en La Matanza, en medio de su malestar por haber quedado afuera del armado del PJ.
El Día de la Lealtad sumó un tercer escenario. La CGT celebrará el 17 de octubre por su cuenta y con un día de anticipación: el viernes 16 hará un acto formal en su sede de Azopardo 802 y, por la tarde, un festival artístico gratuito en Chacarita, con shows de rock, cumbia, rap y DJ. La central obrera, además, decidió no adherir de manera orgánica al acto que el sábado encabezará Axel Kicillof en La Matanza, según informó Infobae.
Así, la fecha más simbólica del peronismo tendrá al PJ bonaerense en La Matanza, al cristinismo en San José 1111 y al sindicalismo en su propia celebración. Un mapa que refleja con claridad la fragmentación del movimiento a un año de las elecciones.
Cómo será el festejo de la CGT por el 17 de octubre
El acto formal en Azopardo tendrá como oradores al triunvirato que conduce la central: Jorge Sola, del Seguro; Cristian Jerónimo, de los empleados del vidrio, y Octavio Argüello, de Camioneros. A diferencia de los actos tradicionales, no habrá bombos ni cotillón peronista.
Desde las 17, en tanto, se hará el Fuerza Festival en el espacio C Art Media, en avenida Corrientes 6271. Se presentarán La T y La M, La Bomba de Tiempo, 1915, Willy Bronca, Mía Folino y los DJ Pato Smink y La Coneja China. La entrada será gratuita.
El festival funcionará además como presentación de FUERZA, la nueva plataforma cultural de la CGT, que busca articular música, artes e ideas bajo una identidad común. No es la primera vez que la central apuesta por un formato poco ortodoxo: el año pasado celebró el 16 de octubre con mapping sobre su edificio, teatro, danza e intervenciones callejeras.
La elección del formato tiene una lectura comunicacional. Con artistas que dialogan con un público joven, la CGT intenta renovar su imagen y llegar a sectores que no se sienten convocados por la liturgia sindical clásica.
De la cancha de fútbol al festival
El plan original era otro. Hace dos meses, la mesa chica de la CGT comenzó a organizar un acto en una cancha de fútbol como demostración de fuerza. El objetivo era advertir a la dirigencia del PJ que el sindicalismo no aceptará quedar marginado del armado electoral de 2027.
El malestar tenía un origen concreto: la cumbre del 11 de agosto en el hotel Emperador, donde Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, varios gobernadores y los jefes de bloque del Congreso acordaron una postura común sobre las PASO. La representación gremial no fue invitada, y los sindicalistas hicieron llegar sus quejas.
La idea de llenar un estadio, sin embargo, chocó con la resistencia de los dirigentes cercanos a Kicillof, como Héctor Daer, de Sanidad, que pretendían que toda la conducción cegetista se sumara al acto de La Matanza. La salida fue intermedia: un festejo propio, más acotado, y libertad de acción para que cada dirigente decida si va o no al acto del gobernador.
Una CGT sin presidenciable único
La decisión expone que el sindicalismo no está encolumnado detrás de un solo candidato. Con Kicillof se alinean, entre otros, Daer, Hugo Moyano, Sergio Palazzo, de los bancarios, y los titulares de las dos CTA, Hugo Yasky y Hugo “Cachorro” Godoy.
Pero otros dirigentes dudan de que el gobernador pueda construir una alianza capaz de derrotar a Javier Milei. Algunos trabajan en silencio para el exgobernador sanjuanino Sergio Uñac, otros vuelven a apostar por Massa y un sector mira con atención a outsiders como el empresario Jorge Brito.
También hay un polo que impulsa la candidatura del pastor Dante Gebel, encabezado por Juan Pablo Brey, de aeronavegantes, y José Minaberrigaray, de los textiles. Esperan señales concretas del pastor en el acto que hará el 18 de diciembre en la cancha de Vélez.
Moyano, Grabois y el reclamo por la conducción
El festejo separado de la CGT se suma a otros reclamos que el peronismo escuchó en los últimos días. Pablo Moyano cuestionó que la interna siga girando alrededor de Kicillof, Cristina, Máximo y Massa, y acusó de traición a los gobernadores que votaron leyes de Milei. Juan Grabois, en cambio, respaldó a Kicillof como candidato si Cristina no puede competir.
La vieja definición de Perón sobre el movimiento obrero como “columna vertebral” del peronismo vuelve a estar en discusión. Los gremios reclaman ese lugar en la mesa de decisiones y en las listas de 2027, mientras la dirigencia política ordena su interna sin ellos.
El verdadero test
La foto del sábado en La Matanza mostrará cuántos dirigentes sindicales deciden ir por su cuenta al acto de Kicillof. Si la presencia gremial es importante, el gobernador podrá exhibir respaldo en el movimiento obrero pese a la falta de una adhesión institucional.
Para la CGT, el desafío será que su festejo propio no se lea como un gesto de aislamiento, sino como una señal de autonomía. El verdadero test llegará cuando el PJ empiece a definir candidaturas y lugares en las listas, donde el sindicalismo pretende no volver a quedar afuera.


