Con Monzó como socio político, el diputado reunió en Malvinas Argentinas a peronistas, dirigentes del centro y ex armadores de Milei. El objetivo: construir una alternativa con eje productivo rumbo a 2027.
Miguel Ángel Pichetto volvió a moverse como arquitecto político en la provincia de Buenos Aires y dejó una señal clara: el armado de un frente opositor al gobierno de Javier Milei ya no es una hipótesis, sino un proceso en marcha. La foto en Malvinas Argentinas mostró algo más que una reunión: evidenció el intento de juntar piezas dispersas, incluyendo sectores que hasta hace poco orbitaban en el universo libertario.
El encuentro, con el intendente Leonardo Nardini como anfitrión, reunió a Emilio Monzó, Marcelo Daletto, Luis Vivona y Carlos Kikuchi —uno de los ex armadores clave de Milei—. La mezcla no es casual: peronismo territorial, centro político y desencantados del oficialismo confluyendo en una misma mesa.
Un armado que busca correrse de los extremos
Pichetto no dejó lugar a dudas sobre el rumbo: apuesta a un espacio que se plante en el centro político, con eje en producción, empleo y desarrollo.
“Tenemos que construir hacia el centro y fortalecer consensos”, planteó el diputado, que viene repitiendo ese mensaje en cada escala de su recorrida bonaerense.
La estrategia apunta a capitalizar dos fenómenos: por un lado, el desgaste de la economía real en sectores productivos; por otro, las fisuras internas dentro de La Libertad Avanza, que empiezan a dejar dirigentes sueltos.
La presencia de Kikuchi en la mesa fue leída como una señal directa en ese sentido.
Críticas al modelo económico y advertencia política
Más allá del armado, Pichetto dejó definiciones con tono electoral. “Podemos ser gobierno en 2027”, afirmó, y fue más allá: advirtió que la actual gestión “va a terminar mal”.
Si bien reconoció el orden fiscal impulsado por el gobierno nacional, el foco de sus críticas estuvo en la falta de políticas productivas. Apuntó especialmente al conurbano bonaerense, donde —según describió— la situación de pymes y empresas se volvió crítica.
Ese diagnóstico tiene impacto directo en La Plata y el Gran La Plata, donde la caída del consumo, la presión de costos y la retracción de la obra pública empiezan a sentirse en sectores comerciales e industriales.
Nardini, nexo en el PJ y pieza del armado
El rol de Nardini no pasó desapercibido. Con peso dentro del PJ bonaerense y vínculos tanto con Axel Kicillof como con Cristina Fernández de Kirchner, el intendente aparece como un articulador clave en este esquema.
Su figura funciona como puente entre el peronismo tradicional y los sectores que buscan ampliar la base política.
Reuniones, contactos y un frente “en gestación”
El movimiento no es aislado. En las últimas semanas, el tándem Pichetto-Monzó acumuló reuniones con dirigentes de distintos espacios, incluyendo contactos con Kicillof y Nicolás Massot.
Según fuentes cercanas a ese armado, la premisa es evitar liderazgos excluyentes: “Nadie va a atropellar ni tapar a nadie”, repiten.
En paralelo, Pichetto también mantuvo encuentros con la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y otros referentes políticos y económicos, ampliando una red que todavía está en construcción.
Ruido en el PJ y un límite a la religión en política
En medio de ese reordenamiento, el diputado agitó otra interna: la del Partido Justicialista. Advirtió sobre versiones de una posible intervención del partido para acercarlo a un liderazgo religioso, en alusión a Dante Gebel.
“No hay fundamento para intervenir el PJ”, sostuvo, y marcó una línea roja: rechazó la mezcla entre política y religión como base de un proyecto electoral.
Lo que se empieza a jugar
El armado que impulsa Pichetto busca ocupar un espacio que hoy aparece fragmentado: el de una oposición no kirchnerista dura, pero tampoco alineada con Milei.
Para La Plata y la región, el dato no es menor. La construcción de un frente con anclaje en la producción y el empleo podría reconfigurar alianzas locales, sobre todo en un contexto donde el impacto económico empieza a filtrarse en la vida cotidiana.
Proyección: Si logra consolidar volumen político y sostener la diversidad interna, este espacio podría transformarse en una opción competitiva en la Provincia. El desafío será ordenar liderazgos sin romper la lógica de amplitud que hoy lo sostiene.


