El sindicalista y empresario de medios lanzó un nuevo espacio peronista bonaerense y eligió Junín para su primer acto. La consigna central: que la expresidenta «pueda someterse a la voluntad popular en 2027». Una presión directa al gobernador, que esquiva el tema con cuidado quirúrgico.
Víctor Santa María cruzó la General Paz y plantó bandera en territorio bonaerense. El secretario general del Suterh —el gremio de los encargados de edificios— y uno de los operadores políticos más influyentes del peronismo porteño, organizó un acto en el Club Social Unión Villa Talleres de Junín, ante dirigentes de la cuarta sección electoral, para presentar un nuevo espacio interno dentro del PJ bonaerense.
El nombre del espacio: Peronismo por Buenos Aires. La consigna de fondo: que Cristina Kirchner recupere la libertad para poder competir en 2027. El destinatario implícito del mensaje: Axel Kicillof.
El acto, la frase y la presión
«Tenemos que militar para que Cristina recupere su libertad y pueda ser sometida a la voluntad popular el año que viene», afirmó Santa María ante la militancia reunida en Junín.
La frase no es inocente. Cristina Kirchner cumple en prisión domiciliaria su condena a seis años de prisión por el caso Vialidad, y el reclamo por su libertad es la herramienta que el cristinismo usa sistemáticamente para marcarle la cancha a Kicillof. El gobernador, que aspira a la presidencia, evita el tema con una consistencia que ya es, en sí misma, una posición política.
En la misma línea se pronunció la exdiputada nacional Gisella Marziotta: «Una democracia que encarcela a su principal referente de la oposición no es una democracia plena. Es una democracia herida, condicionada, intervenida.» El exdiputado provincial Darío Duretti fue más directo aún: «Cristina libre no es una consigna. Cristina libre es un lema obligatorio para todos los peronistas y militantes del campo nacional y popular.»
Por qué importa que el acto haya sido en la Provincia
Santa María tiene su base natural en la Ciudad de Buenos Aires. Que haya elegido Junín —en pleno corazón del interior bonaerense— para lanzar este espacio no es un detalle menor.
El gobernador Kicillof busca posicionarse como candidato a presidente en medio de una interna abierta con los seguidores de Cristina Kirchner. El despliegue de Santa María en territorio provincial es, entonces, una señal: el cristinismo duro no está dispuesto a dejar el campo libre.
Para La Plata, sede del poder bonaerense y epicentro de esa disputa, el movimiento tiene consecuencias directas. El entorno del gobernador deberá leer el gesto de Santa María como lo que es: una demostración de que hay peronistas dispuestos a organizar una alternativa interna con agenda propia, antes de que el armado de Kicillof consolide posiciones.
La conexión con Uñac y el juego presidencial
El acto tiene una segunda lectura. Santa María es uno de los principales apoyos del senador y exgobernador de San Juan Sergio Uñac, quien intenta ubicarse en la grilla de candidatos presidenciales que el peronismo ofrezca en 2027. Uñac también hizo campaña este fin de semana en su ciudad natal, Pocito.
El movimiento simultáneo —Santa María en Buenos Aires, Uñac en San Juan— sugiere una coordinación. Y coloca a Uñac como una figura que el cristinismo podría respaldar si Kicillof no termina de convencer o si la interna se profundiza antes de las PASO.
Otra pieza en el tablero
Con el peronismo bonaerense todavía sin resolver su interna y Kicillof tratando de despegarse del kirchnerismo duro sin romper con él, la aparición de Santa María como actor provincial agrega una variable más al tablero. Si este espacio crece y logra estructurarse en las distintas secciones electorales de la Provincia, el gobernador enfrentará una presión organizada desde adentro —no solo desde el Congreso o desde los medios— para tomar posición sobre la situación judicial de Cristina. Un tema que, hasta ahora, prefería no tocar.


