El polo cultural de 17 y 71 que durante años convocó a familias platenses enfrenta una crisis de seguridad. Aprietes, escruches, arrebatos de celulares, peleas por el territorio y consumo de sustancias en la vía pública corrieron a los vecinos y redujeron la actividad de los comercios. Los comerciantes piden una solución que todavía no llega.
Meridiano V perdió la serenidad que lo hizo crecer
Meridiano V nació en torno al Ferrocarril Provincial y resurgió como polo cultural en el siglo XXI. Sus calles de adoquines, murales, ferias y espacios artesanales lo convirtieron en uno de los paseos familiares más peculiares de La Plata. Hoy ese clima cambió. Donde antes las familias caminaban a cualquier hora, ahora reina el temor.
La baja drástica de visitantes y el cierre de locales marcan el deterioro. Los recitales gratuitos siguen siendo parte de la identidad del barrio, pero la inseguridad avanza sobre ese legado.
De convivencia tensa a situación crítica
En los comienzos del “nuevo” Meridiano, la relación entre los comerciantes y quienes cuidaban los autos era manejable. La apertura de nuevos emprendimientos y la multiplicación de la convocatoria también sumaron más trapitos. Así, lo que era tensión controlada se convirtió en conflicto abierto.
La nueva generación de cuidacoches avanzó sobre el espacio público de forma agresiva. Un emprendedor de la zona lo describió sin rodeos: “Ayer pasó un episodio en particular… están pasando cosas muy heavies. Entraron a amenazar a la gente”. Otro vecino del circuito agregó: “La situación es desesperante. Los muchachos se están comportando muy mal”.
Lo que viven los comerciantes adentro de sus locales
Los trapitos ya no se limitan a la vereda. La irrupción dentro de los comercios para presionar e intimidar es uno de los cambios más graves que relatan quienes trabajan en el barrio. También hay arrebatos de celulares, peleas entre ellos por zonas y consumo visible de alcohol y otras sustancias.
“Después, hay un par de borrachos grandes que vienen siempre y se ponen cargosos”, señaló un referente cultural de la zona. El caso más grave fue una amenaza de muerte a un dueño de restaurante. “Amenazaron de muerte a uno de los dueños de un restaurante; rompieron un tacho otra vez”, describió un testigo. En ese contexto, muchos dejaron de salir de noche. “A la noche no vengo más por todos estos… Se te abalanzan, se pelean entre ellos”, dijo una vecina.
Horarios recortados y clientes que no vuelven
Ante esta realidad, la actividad económica del barrio empezó a achicarse. Varios comercios recortaron sus horarios de atención. Asimismo, la afluencia de público cayó de manera sostenida, sobre todo en los turnos nocturnos.
Como informamos días atrás, los trapitos también generaron denuncias en el centro de la ciudad, donde reservan lugares y cobran tarifas informales cerca de la Catedral. En Meridiano V el problema tiene otra escala: toca directamente la identidad de un barrio construido sobre la convivencia y la cultura popular.
El municipio actuó este fin de semana, pero sin solución de fondo
“La verdad que no le veo una solución inmediata”, reconoció uno de los comerciantes consultados. Por lo menos este fin de semana, la Municipalidad reforzó la presencia en la zona. Sin embargo, los vecinos advierten que sin una respuesta estructural, el circuito cultural seguirá perdiendo lo que más costó construir: la confianza de las familias platenses.


