Jueves 16 de julio de 2026
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Un año del incendio de Aloise: la esquina de diagonal 77 sigue esperando

El 16 de julio de 2025 La Plata se despertó con una columna de humo negro sobre el centro. Doce meses después, la responsable penal espera fecha de juicio, la vecina que perdió su casa sigue sin acuerdo y el edificio permanece vallado.

La madrugada que nadie olvidó

Eran las 6.20 del miércoles 16 de julio de 2025 cuando el olor a plástico quemado empezó a colarse por las ventanas de las casas y edificios cercanos a diagonal 77 y 48. Todavía era de noche. Las primeras confusiones con pirotecnia duraron minutos.

A las 6.30 el fuego ya trepaba los cuatro pisos del depósito de electrodomésticos de Aloise Tecno, montado sobre lo que hasta dos décadas atrás había sido una estación de servicio con cocheras en altura. Heladeras, lavarropas y aires acondicionados almacenados en el interior alimentaban un incendio que crecía a velocidad alarmante. Una enorme columna de humo negro empezó a elevarse sobre los edificios y podía verse desde distintos puntos de la ciudad.

Los vecinos del edificio lindero fueron los primeros en evacuar. Una joven que vivía en la zona contó que una amiga la despertó a los gritos antes de que las paredes del depósito cedieran. Esa decisión le salvó la vida.

Nueve cuarteles y un derrumbe en vivo

La magnitud del incendio desbordó cualquier previsión. Nueve dotaciones de Bomberos de La Plata llegaron en los primeros minutos. No alcanzaron. Se sumaron refuerzos de Ensenada, con camiones cisterna y una unidad especializada en estructuras colapsadas, y más equipos de Berisso y Florencio Varela. En total, más de 80 bomberos trabajaron durante horas desde la calle y desde la terraza de un edificio lindero.

Pasadas las 8, con la estructura recalentada durante más de una hora, parte de la fachada se vino abajo sobre la vereda. El derrumbe destruyó vehículos estacionados y obligó a quienes observaban desde la vereda de enfrente a correr para resguardarse. Las imágenes recorrieron La Plata en minutos.

El operativo cortó la circulación en las calles 47, 48, 49, 2 y 3, además de diagonal 77 y diagonal 80. Las clases se suspendieron en la Escuela Secundaria N°31, el Jardín Maternal N°3 y la Escuela de Teatro. La Cruz Roja instaló una carpa sanitaria en 3 y 49.

Recién cerca de las 9.30, tras más de tres horas de trabajo, los bomberos informaron que el fuego estaba «circunscripto». No había víctimas fatales ni heridos graves: apenas un vecino atendido por inhalación de humo.

Lo que la pericia determinó

Tres meses después del siniestro, la División Investigación de Siniestros de la Policía Federal Argentina concluyó que el fuego no fue intencional. Tuvo origen accidental: una falla eléctrica en la reactancia de un plafón de iluminación ubicado en la planta baja, sector de oficinas.

La hipótesis técnica establece que el sobrecalentamiento del componente derritió los materiales plásticos del cielorraso, que cayeron incandescentes sobre papel almacenado en la oficina. El fuego se inició antes de las 4.16 de la madrugada, según confirman las cámaras de seguridad analizadas. A las 4.18, material incandescente cae desde arriba. A las 4.22 y 4.24, las llamas ya crecen en la zona baja del depósito.

La propagación siguió una ruta precisa: desde la oficina al entretecho, luego por la escalera metálica al segundo piso (cuya puerta de reja no opuso resistencia, a diferencia de la puerta de chapa del primer piso que actuó como barrera), y desde ahí el hueco del montavehículos funcionó como una chimenea que llevó el fuego directamente a los pisos tercero y cuarto hasta el colapso total de la estructura.

Ese informe fue la pieza central que definió el rumbo judicial. La causa pasó de una hipótesis de incendio intencional a un hecho culposo, y con ello cambió de fiscalía: del fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta al fiscal Fernando Padován, de la UFI N°12 especializada en delitos culposos.

Un depósito clausurado que nunca dejó de funcionar

Lo que complicó decisivamente la situación de la firma fue un dato que surgió mientras el humo todavía salía del edificio. La Municipalidad informó que el depósito había sido clausurado el 25 de junio de 2025, veintiún días antes del incendio, por operar sin habilitación. El Juzgado de Faltas N°5 ratificó la medida dos días después. El 3 de julio, trece días antes del siniestro, la empresa fue notificada nuevamente para que cesara toda actividad.

No lo hizo. Dos exempleados de la firma declararon durante la instrucción que el depósito continuó funcionando por decisión de la empresa pese a la clausura. Esas declaraciones fueron consideradas por la fiscalía como prueba central del delito de desobediencia.

La causa llega al juicio oral

Un año después, Roxana Aloise, presidenta de la firma y titular del 95% del paquete accionario, es la única imputada en la causa penal. Las pruebas reunidas durante la instrucción incluyen la pericia de la PFA, los informes de clausura municipal, las actuaciones del Juzgado de Faltas, registros fílmicos, inspecciones posteriores al derrumbe y numerosos testimonios.

En junio de 2026, el fiscal Padován solicitó la elevación a juicio. La Justicia la concedió. El expediente quedó radicado en el Juzgado Correccional N°2 de La Plata, a cargo del juez Diego Tatarsky. Roxana Aloise será juzgada por los delitos de estrago culposo y desobediencia. Cuando fue indagada, ejerció su derecho a guardar silencio.

La fecha del juicio oral todavía no está fijada.

La vecina que perdió su casa y todavía no tiene acuerdo

Verónica Salvi es la cara más visible del daño que el derrumbe causó más allá del depósito. Su hija Martina Piccoli vivía en la casa lindera al edificio de Aloise. Una amiga la despertó con gritos antes de que las paredes del cuarto piso cayeran sobre la vivienda. La joven escapó con lo puesto.

Doce meses después, esa hija «vive de prestado» en la casa de un tío. El operativo conjunto de Municipalidad y empresa tardó diez meses en retirar los escombros que invadían la cocina y el estudio de la propiedad. Ahora esos ambientes están despejados, pero a cielo abierto. La computadora con la que la joven trabajaba quedó destruida. Las posibilidades de vender la propiedad parecen inviables por la desvalorización.

El presupuesto para reparar la estructura supera los 70.000 dólares, a los que se sumarían otros 10.000 en pérdidas de bienes personales. La Municipalidad ofreció un ámbito de mediación en el área de Obras Particulares. El último encuentro entre Salvi, Roxana Aloise y sus respectivos abogados se realizó esta semana. «Por ahora no hay acuerdo», dijo la vecina.

Si la mediación no prospera, la causa seguirá en el fuero civil por daños y perjuicios. Sobre Roxana Aloise pesa además una inhibición general de bienes que mantiene paralizado cualquier movimiento en el predio incendiado.

La esquina de diagonal 77 y 48 hoy

El edificio que ardió aquella madrugada ya no existe en su forma original. La demolición parcial comenzó el 28 de julio de 2025, con la presencia del intendente Julio Alak, y demandó cerca de tres semanas. Los electrodomésticos que permanecían en los pisos superiores recién fueron retirados tres meses después. Durante los trabajos aparecieron en el subsuelo dos tanques de nafta remanentes de cuando el predio fue una estación de servicio.

Lo que quedó en pie permanece vallado con chapas metálicas desde entonces. La Municipalidad inició acciones para recuperar de los herederos de Aloise alrededor de 250 millones de pesos, correspondientes al costo de la demolición. La inhibición de bienes, cruzada con la causa civil, mantiene el predio sin ningún destino definido.

Un año después, la esquina de diagonal 77 y 48 es todavía la misma postal de aquella madrugada: una estructura detenida en el tiempo, detrás de un cerco, esperando una resolución que todavía no llegó.

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