Un nuevo mapa social delineado por Proyección Consultores confirma lo que perciben millones de argentinos: la economía cotidiana está en tensión, con una preocupación central por el poder adquisitivo, la inseguridad y el empleo. Esta percepción social coincide con indicadores oficiales y privados que muestran una caída constante del salario real y la destrucción de puestos de trabajo formales bajo la gestión del presidente Javier Milei.
¿Qué dicen los ciudadanos?
En un relevamiento nacional realizado en los primeros días de febrero, la inseguridad fue señalada como la principal preocupación de la población, seguida muy de cerca por los bajos ingresos familiares y la inflación. El 46,5% de los consultados ubicó la inseguridad en el tope de sus inquietudes, mientras que el 43,9% priorizó los ingresos y el 34,8% mencionó a los precios como factor de tensión.
Más de siete de cada diez personas consideran que su situación económica empeoró en los últimos meses, aunque la mayoría conserva una expectativa moderada de mejora hacia el futuro. Ese contraste —malestar presente, esperanza futura— marca un clima social dividido pero profundamente influenciado por la realidad del bolsillo.
Inflación real vs. datos oficiales: brechas que pesan
La discusión sobre la inflación —más allá del número oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)— sigue en el centro del debate económico. Distintas consultoras privadas advierten que la medición oficial subestima el impacto real de los precios, dado que se basa en ponderadores desactualizados que restan peso a rubros claves como servicios, transporte y energía.
Un cálculo alternativo que actualiza las ponderaciones indica que la inflación acumulada sería varios puntos más alta de la que admite Indec, con el consecuente efecto de una pérdida salarial más profunda. Esto explica por qué, incluso cuando los sindicatos logran paritarias que superan la inflación oficial, los sueldos siguen sin alcanzar para cubrir costos crecientes de bienes y servicios esenciales.
Salarios reales en retroceso
Los datos económicos permiten ver una fotografía contundente: los salarios reales de los trabajadores formales —medidos contra la inflación real— se encuentran en niveles significativamente más bajos que al inicio de la gestión actual. Según estimaciones privadas, el poder de compra del salario registrado podría haber caído más de dos dígitos en términos reales al compararlo con una canasta más representativa de bienes y servicios.
Esta pérdida se siente especialmente en el sector público, donde los sueldos acumulan retrocesos más marcados que en el privado, y en los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción mayor de su ingreso a alimentos, transporte y servicios básicos.
Empleo: un retroceso preocupante
El mercado laboral formal tampoco escapa a esta tendencia adversa. De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, la Argentina perdió cerca de 300 mil empleos registrados entre 2023 y 2025, lo que equivale, en promedio, a un puesto de trabajo que desaparece cada cuatro minutos.
Esta dinámica se observa tanto en el sector privado como en el público, con reducciones continuas de personal en industrias clave y contracción de la ocupación formal que presionan al alza la informalidad y la incertidumbre laboral.
El impacto en el día a día de la sociedad
Para ciudadanos de La Plata y de todo el país, estas cifras se traducen en experiencias concretas: carritos de supermercado cada vez más caros, salarios que no alcanzan para cubrir la canasta básica, y un sentimiento generalizado de desgaste económico. La combinación de inflación persistente, empleo formal debilitado y miedo a la inseguridad alimenta un clima social donde las expectativas de consumo y estabilidad se mantienen bajas.
Esta percepción también se refleja en las actitudes políticas: aunque una parte importante de la población mantiene una evaluación positiva de la gestión nacional, otro segmento significativo la juzga negativamente, lo cual aparece en los indicadores de confianza pública del relevamiento.


