El sindicato docente más poderoso de la provincia elige conducción el 13 de mayo. Por primera vez desde 2003, el histórico secretario general no irá por la reelección. Su delfina ya tiene nombre y lista.
El Suteba vota el martes 13 de mayo y nada será igual. Por primera vez en más de veinte años, Roberto Baradel no competirá por la secretaría general del sindicato docente más influyente de la provincia de Buenos Aires. La elección —con más de 2.000 mesas distribuidas en los 135 municipios bonaerenses— tiene todo para ser histórica, aunque el resultado esté casi cantado.
La sucesión que nadie pone en duda
El delfín de Baradel tiene nombre de mujer: María Laura Torre, actual secretaria adjunta y figura de máxima confianza del secretario saliente. Torre encabeza la lista oficialista Celeste-Violeta junto a Mariana Cataño y Silvia Almazán, y presenta la renovación como una construcción colectiva, no como una ruptura.
En el gremio, nadie habla de crisis interna. Pero el movimiento no es menor: Baradel fue durante dos décadas la voz pública del conflicto docente en la provincia, el que ponía el cuerpo en cada paritaria, el que frenaba o habilitaba clases. Ceder ese lugar —aunque sea a alguien de su propia estructura— es una señal que el sistema político también está leyendo.
El vínculo con Kicillof y lo que cambia
Baradel y el gobernador Axel Kicillof tienen una historia que pocos en el sindicalismo bonaerense pueden igualar. Fue el propio secretario del Suteba quien lo recibió en la sede gremial de La Plata a fines de 2019, antes incluso de que Kicillof asumiera. Una reunión que marcó el tono de la relación entre el gobierno provincial y el sector docente durante todo el período.
La pregunta que circula en los pasillos de la Provincia es si Torre va a preservar esa cercanía o si el nuevo liderazgo gremial va a tener un perfil diferente frente al ejecutivo bonaerense. Por ahora, los gestos apuntan a continuidad.
La Plata en el centro
La sede del Suteba está en La Plata y la elección del 13 de mayo tendrá en la capital bonaerense uno de sus focos más importantes. En el Gran La Plata, el gremio agrupa a miles de docentes de escuelas públicas que ya vivieron de cerca los conflictos paritarios de los últimos años. La conducción que emerge de esta elección definirá el tono de las negociaciones salariales durante el próximo período, con una inflación que, aunque bajó, todavía presiona sobre los sueldos estatales.
Si la lista Celeste-Violeta se impone como se espera, Torre asumirá con el desafío de construir autoridad propia dentro de un gremio que durante veinte años tuvo un solo rostro visible. La primera prueba real será la paritaria: ahí se verá si tiene el peso político para sentarse de igual a igual frente al gobierno de Kicillof —del que fue aliada— o si la transición le juega en contra.


