El gobernador bonaerense responsabilizó al Gobierno nacional por trasladar al bolsillo de los argentinos el impacto del conflicto en Medio Oriente, sin ningún tipo de intervención.
El precio del combustible volvió a ser campo de batalla política. El gobernador Axel Kicillof salió a cuestionar con dureza al presidente Javier Milei por la suba de naftas derivada del conflicto bélico en Medio Oriente y por la decisión oficial de no hacer nada al respecto. El mensaje, publicado en redes, tiene destinatario claro y llegó en un momento en que el impacto en el surtidor ya se siente en La Plata y en toda la provincia.
El disparador: el petróleo se fue a las nubes
Kicillof explicó que la guerra en Medio Oriente presionó fuerte sobre el valor internacional del crudo. El barril de Brent, que venía cotizando entre 65 y 70 dólares, superó los 100 dólares tras el inicio del conflicto.
Ese salto se tradujo, casi sin escalas, en más pesos en el surtidor. Para los platenses que llenan el tanque semana a semana, el número habla solo.
Lo que hacen otros países y lo que hace Argentina
El gobernador señaló que frente a esa situación, varios países optaron por regular o aplicar gravámenes extraordinarios a las petroleras para amortiguar el traslado a los consumidores.
Argentina, en cambio, tomó el camino opuesto. Según Kicillof, el Gobierno nacional optó por la inacción total. «El Estado decide no hacer absolutamente nada», sostuvo, y calificó a la administración libertaria de «Estado desertor».
La crítica apunta directo a la columna vertebral del modelo de Milei: la no intervención del Estado en la economía. Para Kicillof, esa postura es «anacrónica» e «incompatible con el interés nacional» cuando el contexto internacional golpea.
El tono político no es casual
El mensaje del gobernador no es solo técnico. Hay timing y hay estrategia.
Con la tensión interna del peronismo todavía sin resolverse del todo, Kicillof aprovecha un tema concreto y cotidiano —el precio del combustible— para pararse frente a la gestión Milei con una narrativa de «Estado presente vs. Estado ausente». Es un terreno conocido para él, y electoralmente rentable.
«Falta menos para que termine este capítulo de infamia», cerró el gobernador, con un cierre que suena más a arranque de campaña que a comunicado de gestión.
Escala el conflicto
Si el precio del crudo se sostiene por encima de los 100 dólares, la presión sobre las naftas no cede. Y si el Gobierno mantiene su postura de no intervenir, el debate político sobre quién paga la factura del conflicto internacional seguirá escalando. Para Kicillof, cada suba en el surtidor es también un argumento para el año electoral que se viene.


