Jueves 14 de mayo de 2026
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La Facultad de Ingeniería de la UNLP lleva tecnología platense al satélite argentino que estudiará los océanos

Tras su paso por una misión de la NASA, la unidad académica desarrolla componentes clave para el SABIA-Mar, el satélite de observación oceánica de la CONAE.

La Facultad de Ingeniería de la UNLP no para. Después de haber tenido participación en la Misión Artemis II de la NASA —a través del satélite Atenea, que operó en el espacio profundo— la unidad académica de calle 1 y 47 ya tiene nuevo proyecto en órbita: desarrolló dos instrumentos esenciales para el SABIA-Mar, el satélite argentino de observación terrestre y oceánica impulsado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

No es un salto menor. Es la consolidación de una capacidad tecnológica local que pocas casas de estudio del país pueden mostrar.

Qué va a hacer el SABIA-Mar

El satélite tiene una misión concreta: observar la Tierra con foco en el mar y las costas. Sus datos servirán para estudiar la productividad del océano, los ecosistemas marinos, el ciclo del carbono, la dinámica costera, el manejo pesquero y la calidad del agua en estuarios y zonas costeras.

Para la Argentina —un país con más de 4.000 kilómetros de litoral marítimo y una actividad pesquera que mueve miles de millones de dólares al año— contar con un satélite propio para monitorear esos recursos no es un lujo tecnológico: es una necesidad estratégica.

Lo que pone La Plata en el satélite

La Facultad de Ingeniería de la UNLP aporta dos desarrollos al proyecto:

Un receptor satelital de datos ambientales, diseñado para recolectar información meteorológica desde el espacio.

Un receptor GNSS para aplicaciones espaciales, que permitirá la navegación y localización precisa del satélite en órbita.
Ambos instrumentos son parte de la arquitectura funcional del SABIA-Mar: sin navegación precisa y sin datos ambientales confiables, la misión no tiene sentido. La UNLP no está en los márgenes del proyecto —está en su núcleo técnico.

Una trayectoria que se consolida

El antecedente del satélite Atenea en la Misión Artemis II no fue casualidad. Fue el resultado de años de inversión en capacidades propias, formación de recursos humanos y articulación con organismos nacionales como la CONAE. Esa acumulación es la que hoy le permite a la Facultad de Ingeniería sentarse en la mesa de los proyectos espaciales con desarrollos reales, no con participaciones simbólicas.

En un contexto en el que el ajuste presupuestario golpea fuerte a la ciencia y la tecnología argentina, que una facultad pública de La Plata siga produciendo ingeniería espacial de nivel es un dato que merece ser subrayado —y defendido.

Lo que viene

El SABIA-Mar aún no tiene fecha de lanzamiento confirmada, pero el avance en el desarrollo de sus componentes indica que el proyecto sigue en marcha. Si la tendencia continúa, la UNLP podría consolidar en los próximos años un rol permanente dentro del programa espacial argentino, posicionando a La Plata como uno de los nodos tecnológicos más relevantes del país en materia aeroespacial.

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