Ante la proximidad del armado electoral 2027, un grupo de jefes comunales del PJ bonaerense escalaron la presión sobre el gobernador: exigen injerencia en las decisiones políticas del espacio y amenazan con armar listas propias si no se confirma la separación de los comicios provinciales de los nacionales.
El peronismo bonaerense entró en ebullición. Los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y otros barones del conurbano y el interior salieron a jugar fuerte: reclaman un lugar real en la conducción política del espacio y presionan para que Axel Kicillof vuelva a desdoblar la elección provincial de la nacional en 2027.
La amenaza es concreta: si no les dan lo que piden, van con lista aparte.
No es un berrinche. Los intendentes llegaron a esta pulseada empoderados por los resultados del 7 de septiembre de 2025, cuando el peronismo arrasó en la elección bonaerense —ganaron por paliza en los comicios provinciales— y luego vieron cómo ese caudal se evaporaba semanas después, el 26 de octubre, cuando quedaron afuera de la lista nacional. La moraleja que extrajeron fue simple: sin ellos traccionando el voto territorial, el PJ pierde.
Todo se desprende de la entrevista que diera el intendente de Ezeiza, Gastón Granados, en el stream Uno,Tres, Cinco.
La demanda: un lugar en la mesa
Sin lugares relevantes en la boleta nacional que encabezó Jorge Taiana en octubre (que armaron Cristina y Máximo Kirchner), los jefes comunales empezaron a pasar factura por el armado «desde arriba» y a reclamar mayor peso en la conducción partidaria.
Figuras como Federico Achával (Pilar) y otros intendentes del MDF se posicionaron como parte de un reordenamiento que les reconozca centralidad en la toma de decisiones y en el diseño de las próximas listas.
La lectura política que hacen desde los municipios es que el contexto actual favorece la posibilidad de que un intendente o intendenta llegue en 2027 al sillón de la gobernación. Con Kicillof sin chance de reelección, el poder territorial cotiza alto.
Desdoblamiento: la clave de la negociación
El eje de la presión es el calendario electoral. El desdoblamiento electoral bonaerense vuelve a instalarse como debate con vistas a 2027, con la posibilidad de adelantar la elección provincial y separarla más de la nacional para evitar que funcione como una suerte de «primera vuelta», como ocurrió el año pasado.
Para los intendentes, la ecuación es clara: desdoblamiento igual a campaña propia, agenda local, tracción territorial y chances de retener sus distritos sin depender de lo que pase con Milei en el plano nacional.
La discusión se cruza con otros debates abiertos en la Legislatura, como la continuidad de las PASO, las reelecciones indefinidas de los intendentes y la posible incorporación de la Boleta Única de Papel. Todo está en el mismo paquete y todo es moneda de cambio.
En el Senado bonaerense, la comisión de Reforma Política quedó a cargo de Malena Galmarini, quien marcó posición al asumir: «En año electoral no se tocan las reglas del juego.» Una señal de que el massismo no tiene apuro y va a jugar sus fichas con cuidado.
La reelección, el otro gran reclamo
Detrás del debate por el calendario hay otro tema que duele más: en el sistema político reconocen que se generará un «cuello de botella» entre los intendentes, ya que serán 82 los jefes comunales sin chances de ir por otro mandato si se mantiene la ley que limita las reelecciones indefinidas.
La presión por modificar esa normativa es parte del mismo paquete de demandas. Un ministro del gobernador aseguró que, de no prestarse los votos para avanzar en esa modificación, el Frente Renovador y La Cámpora «se tendrán que hacer cargo de hacer colapsar el sistema político de la provincia de Buenos Aires.» Las palabras no fueron casuales.
La Plata, en el centro del tablero
Para La Plata, este debate tiene nombre propio: Julio Alak. El platense ya está empezando a desplegar un armado propio de cara a 2027, en un distrito que será clave para cualquier candidatura provincial.
El escenario que se viene para la capital bonaerense dependerá, en buena medida, de cuándo y cómo se defina el calendario electoral. Un desdoblamiento temprano —el mes de mayo resuena en varios despachos políticos del peronismo bonaerense— daría tiempo a los armadores locales para construir candidaturas con perfil propio, sin el ruido de la disputa presidencial encima.
¿Y Kicillof?
El gobernador está en el eje de la tormenta. En la provincia de Buenos Aires, Kicillof ya desdobló en las legislativas del año pasado y se prepara para una potencial disputa presidencial, mientras sus intendentes presionan para que la estrategia se repita en 2027.
En el peronismo entienden que, a diferencia del año pasado, en 2027 habrá que adelantar la elección mucho más acá en el tiempo para que el desdoblamiento tenga el efecto buscado.
El problema es que si Kicillof cede a todas las demandas de los intendentes, queda atado a una lógica territorial que puede limitar su proyección nacional. Y si no cede, los barones del PJ tienen suficiente músculo para hacer ruido —o para irse solos.
El debate en la Legislatura bonaerense sobre reforma electoral entrará en una fase caliente en las próximas semanas. La negociación tiene tres ejes entrelazados —desdoblamiento, PASO y reelecciones— y ninguno se resuelve sin los otros. Kicillof deberá mostrar su mano antes de fin de año si quiere evitar que la interna se le escape de las manos en plena preparación para 2027.


