Por primera vez desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la política desplazó a la economía como el principal motivo de incertidumbre entre los argentinos. El dato surge del Índice de Incertidumbre Económica elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA), que en mayo de 2026 se ubicó en 55 puntos y marcó una tendencia alcista que no encuentra freno.
El número no es alarmante en términos históricos —en enero de 2024, al inicio de la gestión libertaria, el indicador trepó a niveles cercanos al pico de los 60 puntos—, pero el cambio en la composición de las preocupaciones sí lo es: la inestabilidad macroeconómica ya no lidera el malestar ciudadano. Lo que más angustia hoy a los argentinos tiene nombre propio: la política.
La política como el nuevo epicentro de la angustia
En mayo, la política se convirtió en el tema de mayor preocupación para el 30% de los argentinos, según el relevamiento de la UCA. El avance es notable: es la primera vez desde el inicio de la administración Milei que este eje supera a los indicadores económicos clásicos como la inflación o el dólar.
El contexto explica la tendencia. La polémica por el patrimonio del jefe de Gabinete Manuel Adorni —que rectificó su declaración jurada y reconoció «errores» en la documentación previa—, las discrepancias internas dentro del oficialismo y las crecientes críticas a las formas del presidente generaron un nivel de ruido político que se trasladó al humor social. Desde la UCA lo comparan con otro momento de alta tensión: «el peso de la política es similar al observado durante el período electoral de la segunda mitad del año pasado», cuando el armado de listas y las alianzas electorales dominaron la agenda pública.
El empleo: la herida que no cierra
El segundo motivo de inquietud es el trabajo: alcanzó el 22% en mayo, con una tendencia ascendente sostenida en los últimos meses que la UCA describe como un «desplazamiento consistente».
Los datos duros explican por qué. Durante la gestión Milei se perdieron 68.000 empleos en el sector público y 205.680 empleos formales privados en todo el país, según registros de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Un informe de Misión Productiva en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) agrega un dato revelador: el 59% de las ramas productivas privadas redujo su dotación de trabajadores registrados desde que comenzó el gobierno libertario, con la construcción y la industria encabezando la caída.
En la Provincia de Buenos Aires, el impacto es particularmente visible. Los datos de opinión pública de junio 2026 reflejan que el mercado laboral bonaerense acumula tensiones propias: la apertura comercial y la desregulación nacional golpearon sectores con fuerte presencia en el Conurbano y el cordón industrial del Gran La Plata.
La economía cede el primer puesto pero no desaparece
La inestabilidad económica propiamente dicha bajó al tercer lugar con un 21%, en un descenso que la UCA califica como significativo si se lo compara con el pico de 32% registrado en enero de 2024, al inicio de la gestión. En ese momento, el shock inflacionario de los primeros meses, la devaluación y la retracción del consumo concentraban casi toda la energía de la preocupación ciudadana.
Que la economía haya bajado en el ranking no implica que mejoró: implica que las otras preocupaciones crecieron más rápido. El índice general sigue en 55 puntos, apenas 3 por debajo del promedio de toda la gestión Milei (58 puntos), y sensiblemente por encima de los 46 puntos promedio de la presidencia de Mauricio Macri y de los 36 registrados durante el segundo mandato de Cristina Kirchner.
La advertencia de la UCA: la incertidumbre tiene costos concretos
Más allá de las cifras como termómetro del estado de ánimo social, desde la UCA señalan que la incertidumbre no es solo un indicador de percepción: es un factor con consecuencias económicas reales. Cuando aumenta, «desacelera el crecimiento económico y tiende a aumentar la desocupación». Al elevar la percepción de riesgo, se encarece el crédito para empresas e instituciones y se frenan las inversiones de largo plazo, especialmente las de infraestructura.
El círculo, en ese sentido, se cierra sobre sí mismo: la incertidumbre política genera incertidumbre económica, que a su vez alimenta la incertidumbre laboral.
El cálculo oficial de cara a 2027
Frente a este escenario, el Gobierno apuesta a que el eje económico volverá a ordenar la narrativa cuando se acerquen las elecciones de 2027. El ministro de Economía, Luis Caputo, lo dijo sin rodeos: «La economía por primera vez se va a llevar puesta a la política». La apuesta implica que los datos macroeconómicos —inflación en baja, reactivación del consumo, estabilidad cambiaria— terminarán siendo más determinantes que el ruido político en la decisión de voto.
El índice de la UCA, sin embargo, sugiere que ese proceso de reordenamiento todavía no comenzó. Por ahora, la política y el empleo mandan. Y la incertidumbre, con 55 puntos en mayo, no baja.


