Jueves 25 de junio de 2026
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Villagrán lanza el operativo clamor «Máximo 2027»: «Tiene que salir a caminar por los territorios»

El intendente camporista de Carmen de Areco disparó con nombre y apellido contra el kicillofismo y dijo que el líder de La Cámpora «da sello de calidad» para la Casa Rosada. La interna peronista bonaerense se calienta antes de tiempo.

El peronismo bonaerense no espera a 2027 para empezar a repartir las candidaturas. Iván Villagrán, intendente de Carmen de Areco y dirigente de La Cámpora, salió a instalar a Máximo Kirchner como candidato presidencial, apenas días después del acto que el propio diputado encabezó en Parque Lezama. El mensaje no fue sutil: fue un dardo directo al gobernador Axel Kicillof y una señal de que el cristinismo duro no piensa resignar el terreno sin dar pelea.

Las razones que esgrime Villagrán

El intendente de la Segunda sección —en el cargo desde 2019— construyó su argumento en varios pisos. Primero, el emocional: Kirchner como figura que «da mística y motivación». Luego, el político: su capacidad de «unificar diversas aristas del peronismo». Y después, el territorial: «Tiene que salir a caminar por los territorios, la gente lo tiene que tocar y abrazar, porque es un pibe que tiene sencillez de chico de pueblo, del interior».

También mencionó el vínculo de la familia Kirchner con amplios sectores de la sociedad y destacó el apoyo popular al diputado por su gestión en el programa Zona Fría y su oposición al acuerdo con el FMI.

La lectura implícita es clara: Kirchner tiene un capital político propio, no derivado solo de su apellido. Y eso, en la lógica camporista, lo hace candidato natural.

El dardo al kicillofismo: «No puede ser candidato único»

Villagrán no se limitó a promocionar a Máximo. Fue explícito al cuestionar la estrategia del sector que responde al gobernador.
«El sector del gobernador pretende que Axel sea el único candidato a presidente y eso es anular que otras expresiones sean parte de la síntesis que se tiene que generar. No se puede pretender que sea solo un candidato en una fuerza tan grande», sostuvo.

Y agregó un marco que La Cámpora repite como condición infranqueable: quien tenga aspiraciones de candidato «no puede desconocer el liderazgo de Cristina dentro del campo nacional y popular».

La referencia a CFK no es casual. El acto de Parque Lezama, que conmemoró el aniversario de su detención, fue el puntapié del nuevo capítulo de esta interna. En ese escenario, Máximo Kirchner había pedido la candidatura de Cristina a presidenta en 2027 y advirtió que no quería «candidatos por default». La respuesta del jefe de gabinete Carlos Bianco fue reivindicar las PASO como mecanismo de resolución.

Un operativo clamor con historia —y con límites

No es la primera vez que Villagrán se pone al frente de este tipo de lanzamientos. Ya en 2025 había impulsado a Kirchner para encabezar la lista de diputados bonaerenses. Ahora el salto es a la presidencial, en un contexto donde La Cámpora controla una docena de municipios bonaerenses, con presencia tanto en el conurbano como en el interior provincial.

El problema es el que nadie en el cristinismo nombra demasiado seguido: CFK tiene condena firme e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Eso obtura el escenario que Villagrán —como todo el ala dura kirchnerista— preferiría. La Cámpora ya desplegó la estrategia de insistir con la postulación de la expresidenta hasta último momento y finalmente apoyar a la figura que ella defina. Máximo aparece, en ese esquema, como la carta de reserva más legítima.

Qué viene: la disputa se juega en el territorio bonaerense

La interna peronista tiene su epicentro en la provincia de Buenos Aires, y el peso electoral del distrito hace que cada movimiento importe. Para los sectores en pugna, la clave de la disputa estará en Buenos Aires, la provincia que gobierna Kicillof y también el territorio donde la expresidenta cosecha mayor apoyo del electorado.

En ese mapa, La Plata es un nodo sensible: capital provincial, sede de la UNLP con enorme peso político estudiantil y gremial, y territorio donde el peronismo ha librado disputas internas con resultados variables. Que el operativo clamor a favor de Máximo se esté activando ahora, a más de un año de las elecciones, marca el ritmo que La Cámpora quiere imponer: definir antes que el kicillofismo consolide su candidatura.

Si Kicillof no logra construir un paraguas lo suficientemente amplio —o si Cristina no baja una línea clara antes de mitad de año—, la presión del cristinismo duro para forzar una interna presidencial dentro del peronismo irá en aumento.

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