El Concejo Deliberante de La Plata avanza con un proyecto para medir el ajuste nacional en la ciudad. En paralelo, un indicador privado ya muestra ese deterioro en números concretos. El costo de construir no para de subir. Las dos noticias, además, hablan del mismo fenómeno de fondo.
Un observatorio para cuantificar el daño del ajuste
La concejala Josefina Bolis, presidenta del bloque Fuerza Patria, presentó un proyecto de ordenanza. Busca crear el Observatorio de Responsabilidad Fiscal Federal (ORFiF). El objetivo es medir, con series estadísticas y rigor metodológico, el impacto de la «retracción del Estado nacional» sobre la ciudad.
Bolis detalló algunos de los frentes más golpeados. Citó, por ejemplo, la reducción del 79% en el programa Acompañar, que asiste a mujeres víctimas de violencia de género. Mencionó también la disolución del Fondo de Integración Socio Urbana. Esa medida, según remarcó, dejó a la deriva a más de 160 barrios populares.
Además, la concejala repudió el ahogo presupuestario a la UNLP. También criticó el recorte de becas doctorales del Conicet. Como informamos en InfoPlatense, la Federación Universitaria de La Plata ya había advertido en abril por una crisis profunda en la universidad. Hubo paros docentes y becas en riesgo. El ORFiF, en ese sentido, llega para institucionalizar un reclamo que distintos actores locales vienen planteando desde hace meses.
Bolis sumó otro dato que conecta directamente con la crisis comercial de la ciudad: 1.000 persianas bajas en lo que va de la gestión nacional. Ese número, asimismo, fue confirmado este año por un informe oficial, según publicó InfoPlatense.
La construcción ya tiene su propio termómetro, y marca alza
Mientras el Concejo discute cómo medir el ajuste, el sector de la construcción ya cuenta con un indicador propio. El último informe de Apymeco ubicó el costo del metro cuadrado en La Plata en $2.162.556,49. La suba mensual fue del 1,84%. El acumulado del año llega al 8,41% y el interanual, al 21,75%.
El cemento explicó buena parte del salto. Subió 14,12% solo en mayo. Le siguieron el hormigón elaborado, con el 8,10%, y los ladrillos cerámicos, con el 5%. La mano de obra, en cambio, apenas subió el 0,74%.
Sin embargo, medido en dólares, el costo de construir bajó un 1,34% en el mismo período. Pasó de US$1.522,25 a US$1.501,78. Ese contraste, de todos modos, no es casual. Apymeco ya había señalado en abril que el m2 en dólares estuvo a un paso del récord histórico de 2017. Por eso, el alza actual no refleja un mercado en expansión. Refleja, en cambio, una dinámica de costos internos.
De hecho, el propio presidente de la entidad, Nicolás Marín, lo definió con una frase elocuente: «El costo de construir en dólares sube, pero la obra no está». El despacho de cemento, uno de los termómetros más directos de la actividad, todavía acumula una caída interanual. Aun así, mostró una mejora del 10,4% respecto del mes anterior.
Dos lecturas, un mismo diagnóstico
El proyecto de Bolis y el informe de Apymeco no miden lo mismo. Uno apunta al desfinanciamiento de programas y obra pública. El otro, en cambio, a los costos de un sector privado golpeado por la inflación de insumos. Sin embargo, ambos describen una ciudad que necesita medirse a sí misma. El deterioro económico, en efecto, avanza más rápido que las respuestas oficiales.
A nivel nacional, el sector de la construcción perdió unos 70.000 empleos formales directos desde fines de 2023, según datos ya citados por Apymeco. En ese contexto, cualquier intento de sistematizar el impacto local del ajuste aporta información que hoy escasea. Esto vale tanto para un observatorio municipal como para un índice sectorial.


