La decisión de las autoridades de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP de retirar los puestos de vendedores ambulantes que funcionaban sobre avenida 60 generó una fuerte reacción en la comunidad universitaria. Estudiantes y agrupaciones salieron a respaldar a los trabajadores afectados y reclamaron la revisión de la medida. Sin embargo, la iniciativa no fue aislada: forma parte de un plan integral de seguridad acordado por los decanos de las cinco facultades del Bosque platense.
El plan detrás de la medida
Lo que estalló como una polémica puntual en Medicina es, en realidad, una parte de un acuerdo más amplio. Los decanos de Ciencias Médicas, Ciencias Naturales y Museo, Periodismo y Comunicación Social, Ciencias Veterinarias, y Ciencias Agrarias y Forestales firmaron un documento conjunto que apunta a reorganizar la seguridad y la vida cotidiana del campus universitario comprendido entre las avenidas 60 y 66, diagonal 113 y boulevard 120.
Entre las medidas acordadas se destacan la instalación de un anillo de cámaras de vigilancia, nueva fibra óptica y señalética con corredores seguros. También se contempla el control del ingreso vehicular en todas las facultades —con acceso restringido a docentes y nodocentes, y posible extensión a alumnos— y la instalación de postas de guardia edilicia. Además, los decanos enviaron una carta a la Municipalidad de La Plata solicitando mayor presencia de patrullaje, mejoras en la iluminación y tareas de poda en el perímetro común.
Dentro de ese plan, la prohibición de la venta ambulante dentro de los predios es uno de los puntos acordados. Desde los decanatos explican que la situación era «delicada»: los vendedores no tienen permisos, algunos utilizan garrafas sin controles bromatológicos y cualquier accidente dentro del predio recae sobre la responsabilidad de la institución. A esto se suma que los nodocentes terminaban encargándose de la limpieza de esos espacios, sumando tareas que no les corresponden.

La voz de los vendedores: «¿Dejarnos sin trabajo les parece justo?»
Los puesteros desplazados no aceptaron el desalojo en silencio. «Se entiende la molestia de que estemos en la puerta; si ese es el problema nos iremos a un costado, ¿pero dejarnos sin trabajo, sin nuestra única entrada? ¿Les parece justo?», planteó uno de los vendedores.
Otro de ellos fue más crítico con la gestión de la Facultad. Recordó que en 2025 su propio puesto fue «utilizado como propaganda» y remarcó la contradicción de que ahora sean «los mismos que nos echan». «Desvían la atención de para qué están en realidad. Con aulas clausuradas y baños asediados, ¿el problema real son los puestos de afuera?», se preguntó. Y agregó: «Si me dijeran que es una facultad modelo, vaya y pase, pero cada vez está más en decadencia».
Remediar y Viento de Abajo exigen soluciones
Las agrupaciones estudiantiles tomaron partido rápidamente. Remediar, la conducción del Centro de Estudiantes de Ciencias Médicas, informó que tomó conocimiento del acuerdo entre facultades y exigió que la decisión sea reevaluada de inmediato. En caso de que no sea posible mantener los puestos en el lugar original, reclamaron que se garantice la reubicación «en espacios estratégicos que permitan a los trabajadores continuar desarrollando su actividad».
Por su parte, la agrupación Viento de Abajo lanzó una campaña de recolección de firmas y convocó a estudiantes a sumarse a un petitorio que será presentado ante el decano de Ciencias Médicas, las autoridades de la UNLP y el intendente de La Plata. «Son trabajadores que se ganan el día vendiendo comida que muchas veces nos ayuda a gastar menos y evitar largas filas en el buffet», sostuvieron.
Ambas agrupaciones coincidieron en subrayar la dimensión social del conflicto: en el actual contexto económico, perder la fuente de ingreso sin previo aviso ni instancia de diálogo tiene un costo concreto para las familias afectadas.
La resolución parcial: pueden volver a la vereda
Luego de la polémica, se alcanzó una salida intermedia. Algunos puestos pudieron reinstalarse en las inmediaciones de la Facultad, pero fuera del predio. El Centro de Estudiantes Remediar informó que «no se les exigirá retirarse de la avenida 60; la medida refiere únicamente a situaciones dentro del predio universitario».
La tensión, de todos modos, no se disipó del todo. Los vendedores señalaron que estaban dispuestos a trasladarse si eso les permitía conservar su fuente de ingreso, pero cuestionaron que no hubo diálogo previo antes de concretarse el desalojo.


