Lunes 3 de agosto de 2026
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Trabajar ya no alcanza: 6 de cada 10 jóvenes piden plata prestada para llegar a fin de mes y el 40% está en mora

Un análisis cruzó estudios del CIAS, la UBA, la UADE y la consultora Analytica para retratar la economía de los jóvenes en Argentina: informalidad, endeudamiento temprano y autonomía que se pospone indefinidamente.

Tener trabajo dejó de ser garantía de independencia. Eso es lo que muestran distintos estudios relevados por Chequeado sobre la situación económica de los jóvenes argentinos: 7 de cada 10 trabajan, pero el 76% lo hace en la informalidad o por cuenta propia, y el 57% no llega a fin de mes. El panorama que emerge de los datos no es el de una generación que no quiere esforzarse: es el de un piso económico que retrocedió más rápido que los ingresos.

Según un estudio del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) sobre 946 casos, el 57% de los jóvenes del AMBA señaló que en sus hogares debieron pedir plata prestada o tomar un crédito para enfrentar gastos cotidianos. La mayoría recurrió a parientes y amigos (68%), seguido por prestamistas del barrio (39%), billeteras virtuales (21%) y tarjetas de crédito (18%).

Además, 6 de cada 10 jóvenes aseguraron que en su hogar debieron reducir consumos o gastos corrientes, en especial la compra de alimentos (40%) y de ropa y calzado (18%).

El dato del CIAS tiene un correlato social claro: más de 7 de cada 10 jóvenes de entre 16 y 24 años percibe que la economía empeoró en los últimos 12 meses.

Los «Triple Ni»: el sector más crítico

Un estudio de la UBA liderado por el profesor Juan Cruz Esquivel determinó que casi el 49% de los jóvenes de entre 18 y 29 años vive en situación de «vulnerabilidad social». Dentro de ese universo, el 20% forma parte del colectivo «Ni-Ni» (ni estudia, ni trabaja), mientras que un tercio integra el grupo denominado «Triple Ni»: jóvenes que no estudian, no trabajan y dejaron de buscar empleo ante la falta de horizontes.

El dato que más pesa en ese cuadro es la brecha entre aspiraciones y posibilidades: el 60,5% de los jóvenes vulnerables no completó el secundario, pero el 87,5% opina que estudiar mejoraría su calidad de vida. Se ve frenado, sin embargo, por restricciones económicas y cargas familiares o laborales.

Vivir con los padres, sin plan de emancipación a la vista

Una encuesta del Centro de Investigaciones Sociales de la UADE sobre 1.040 casos reveló que el 44% de los jóvenes vive con su padre o madre, y que la principal barrera para independizarse es la dificultad para afrontar el pago de un alquiler, las expensas y los servicios básicos.
Independizarse exige como mínimo un 47% más de lo que percibe la mayoría de este grupo. Además, hay una disparidad de género marcada: los varones se emancipan con un ingreso promedio de $900 mil, mientras que las mujeres lo hacen con $616.300, un 32% menos.
Un 15% de los jóvenes tuvo que regresar a vivir con sus padres tras haber residido de forma independiente, motivados principalmente por el retorno del exterior (36%), separaciones o divorcios (17%) y el incremento en los costos habitacionales (14%).

4 de cada 10 jóvenes, en mora: el nivel más alto de todos los grupos etarios
El endeudamiento es la otra cara del cuadro. Un informe de la consultora Analytica —que dirige el economista Ricardo Delgado— determinó que el 40% de los jóvenes de 18 a 30 años está endeudado por atraso en los pagos con bancos o empresas de servicios financieros como Mercado Pago, Tarjeta Naranja X o Credicuotas. «Es el nivel más elevado entre todos los rangos etarios», resaltó el informe.

El dato tiene una dimensión bonaerense directa. Un documento de Provincia Microcréditos, empresa del Banco de la Provincia de Buenos Aires, determinó que más de 1 de cada 3 jóvenes que accedieron a un crédito por primera vez en 2025 terminó en mora. Alejandro Formento, presidente de la entidad, advirtió que «cada vez más jóvenes acceden al crédito en contextos de alta vulnerabilidad económica, sin trabajo ni ingresos estables, lo que genera un endeudamiento temprano que afecta su historial crediticio y su futuro económico».

Lo que los números no dicen

Detrás de los porcentajes hay una generación que definió sus prioridades a cinco años de forma muy concreta: conseguir o mejorar el empleo (32%) y acceder a una vivienda propia (30%), relegando la formación de una familia propia. La salud mental también aparece en los datos: más de 7 de cada 10 jóvenes encuestados sufren ansiedad o nerviosismo frecuente, y más de la mitad experimentó tristeza o desgano.

Para La Plata y el Gran La Plata, donde la economía universitaria y la informalidad conviven en el mismo territorio, estos indicadores tienen cara conocida: estudiantes que trabajan en delivery, en comercio o en changas para pagar el alquiler de una habitación, y que acumulan deudas en billeteras digitales antes de tener su primer empleo registra.

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