Lunes 17 de agosto de 2026
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Todos los ministros de Milei cerraron con imagen negativa en la última encuesta de la UdeSA

Una medición realizada entre el 5 y el 11 de agosto reveló que ninguno de los once integrantes del gabinete nacional evaluados logró alcanzar un balance favorable. Caputo acumuló el peor diferencial entre los más conocidos: -35 puntos con el 94% de conocimiento público.

La ESPOP midió a los once integrantes del equipo nacional

La Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) del Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP) de la Universidad de San Andrés relevó entre el 5 y el 11 de agosto de 2026 a 1.000 personas mayores de 18 años con acceso a internet en todo el país. La muestra fue estratificada por región, nivel socioeconómico y edad. Además, los resultados fueron ponderados según el voto de las elecciones de 2025.

El informe midió a once funcionarios y ministros del Poder Ejecutivo. La conclusión que emerge es la misma para toda la nómina: todos cerraron con más opiniones negativas que positivas. No hubo excepciones.

El mejor posicionado tiene -21 puntos

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, fue el menos afectado del listado. Registró 29% de imagen positiva y 50% de negativa, con un diferencial de -21 puntos. Su posición de privilegio en el ranking refleja, al mismo tiempo, el límite del escenario: incluso el funcionario mejor ubicado no consiguió superar la mitad del rechazo en la medición.

También aparecen en el tramo superior Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, con 26% de positiva y 48% de negativa, y el ministro de Economía Luis Caputo, que registró 25% de positiva y 60% de negativa.

Caputo y Sturzenegger, los peores saldos entre las figuras conocidas

El caso de Caputo concentra la mayor atención por la combinación entre su nivel de exposición y la profundidad de su rechazo. Su conocimiento público bruto alcanza el 94%, el más alto entre los funcionarios evaluados después de Adorni. Aun así —o precisamente por eso— acumuló un diferencial de -35 puntos. La ESPOP también señaló que su imagen positiva viene cayendo de manera sostenida: llegó al 25%, lejos del 30% que registraba en distintos momentos de 2024 y 2025.

Federico Sturzenegger, a cargo de Desregulación, completó el podio de los peores balances entre los más conocidos: 20% de positiva, 53% de negativa y un diferencial de -33 puntos. Su nivel de conocimiento bruto alcanza el 85%, por lo que tampoco puede atribuirse el saldo adverso al desconocimiento.

Karina Milei, el peor nivel de negativa entre los que aparecen en el ranking

Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, presenta un dato que distingue su situación del resto. Con 19% de imagen positiva y 73% de negativa, registra uno de los niveles de rechazo más altos del gabinete, solo superado por el del exjefe de Gabinete Manuel Adorni, que acumuló 11% de positiva y 79% de negativa, el peor resultado de la nómina.

El desconocimiento no protege del saldo negativo

Cinco de los once funcionarios evaluados presentan niveles de desconocimiento cercanos o superiores al 50%. Sin embargo, en ninguno de esos casos el saldo resultó positivo. Mario Lugones (Salud), Carlos Presti (Defensa) y Juan Bautista Mahiques (Justicia) alcanzaron niveles de imagen positiva del 10%, 10% y 9% respectivamente, con diferenciales negativos de entre -21 y -25 puntos. Alejandra Monteoliva (Seguridad) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) cerraron con los balances menos adversos del grupo —alrededor de -20 puntos—, aunque con niveles de conocimiento que todavía no superan el 65%.

Un problema que atraviesa todo el equipo

Lo relevante de la ESPOP no es solo la magnitud de los números individuales, sino su alcance transversal. La encuesta abarcó figuras con altísima exposición —como Caputo y Sturzenegger— y ministros con escasa visibilidad pública. En todos los casos, el resultado fue el mismo: el rechazo superó a la aprobación.

El informe señaló que el desgaste de la gestión se concentra especialmente en las áreas con mayor fricción con los reclamos sociales y las decisiones de ajuste estructural. Asimismo, identificó un desafío de comunicación e instalación pública que afecta en particular a las segundas líneas del equipo gubernamental, que aún no consiguen construir una base de imagen favorable.

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