Sábado 1 de agosto de 2026
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Agosto arrancó con micros, taxis y nafta más caros: cuánto pesa el transporte en el presupuesto de quien trabaja o estudia en La Plata

El primer día de agosto trajo tres aumentos simultáneos en el costo de moverse. Los colectivos bonaerenses subieron 4,44%, los taxis completaron la segunda etapa de un ajuste que acumula hasta 73% desde diciembre pasado, y el Gobierno nacional ajustó los impuestos a los combustibles. Ninguna de las tres medidas es extraordinaria vista en aislamiento. Juntas, dibujan un panorama donde movilizarse para ir a trabajar o a estudiar consume una porción cada vez mayor del ingreso.

La Plata concentra condiciones particulares para analizar este fenómeno. Es una ciudad universitaria con más de cien mil estudiantes, muchos de los cuales llegan desde Berisso, Ensenada, los barrios periféricos y localidades del interior de la Provincia. Es también una ciudad de trabajadores públicos, empleados del comercio y operarios industriales que dependen del transporte colectivo para cumplir sus jornadas. Para todos ellos, el costo de moverse no es un dato menor.

El boleto de micro sube cada mes con una fórmula automática

Desde este sábado, el boleto mínimo de los micros en La Plata, Berisso y Ensenada pasó a $1.210,17 para usuarios con SUBE registrada. El aumento es del 4,44% y responde a la fórmula mensual que aplica el Ministerio de Transporte bonaerense: combina el IPC del Gran Buenos Aires (1,9%), un componente fijo adicional del 2% y un ajuste por evolución del precio del combustible (0,54% este mes).

Los valores varían según la distancia. Para los tramos más usuales en el área metropolitana platense: entre 3 y 6 km, el boleto pasó a $1.334,14; entre 6 y 12 km, a $1.489,36; y entre 12 y 27 km, a $1.786,13. Quienes usen una SUBE no nominalizada pagan exactamente el doble. Quienes acceden a la tarifa social pagan valores que van de $592,98 a $875,20 según el tramo, pero ese beneficio no alcanza a todos los usuarios.

Un estudiante que viaja desde Villa Elvira o Tolosa hasta la UNLP, o un empleado que cubre un recorrido de 6 a 12 kilómetros, gasta alrededor de $59.570 solo en micros si hace dos viajes por día durante veinte días hábiles. Para quien usa los tramos más largos, el monto mensual supera los $71.000.

Los taxis completaron una suba acumulada del 60 al 73 por ciento

La segunda etapa del aumento de taxis, que también entró en vigencia el 1° de agosto, terminó de cerrar un ajuste iniciado en mayo. El Concejo Deliberante había aprobado en ese momento un esquema en dos tramos. El primero llevó la bajada de bandera diurna a $1.600 y la ficha a $160 cada 130 metros. El segundo, que rige desde hoy, la llevó a $2.000 y $200.

El punto de comparación relevante es diciembre de 2024, cuando los valores no se actualizaban desde hacía tiempo. En ese momento, la bajada de bandera diurna costaba $1.250 y la ficha, $125. El ajuste acumulado en ocho meses es del 60% en horario diurno y del 73% en horario nocturno, donde la bajada pasó de $1.500 a $2.600 y la ficha de $150 a $260.

En valores concretos: un viaje corto de diez cuadras durante el día pasó de $3.200 a $4.000; el mismo recorrido de noche, de $4.000 a $5.200. Un viaje de veinte cuadras —algo bastante habitual para llegar a una parada, al trabajo o a la facultad— pasó de $4.800 a $6.000 en horario diurno y de $6.000 a $7.800 de noche.

La nafta también subió, y eso alimenta el próximo aumento del colectivo

El tercer elemento del ajuste de agosto es menos visible pero más estructural. El Gobierno nacional formalizó mediante el Decreto N°693 una actualización parcial de los impuestos a los combustibles. La nafta súper subió 0,5% —unos $11 por litro, pasando de $2.047 a $2.058— y el gasoil 0,75% —alrededor de $14 por litro, de $2.106 a $2.120. El resto de las actualizaciones impositivas pendientes desde 2024 quedaron diferidas hasta el 1° de septiembre.

El dato que conecta el precio del combustible con el boleto de colectivo es que la fórmula provincial para actualizar las tarifas incluye un componente atado a la evolución del precio del gasoil. Cuando ese precio sube —aunque sea levemente— el coeficiente de ajuste del mes siguiente se incrementa. Es un mecanismo que retroalimenta la escalada: la nafta más cara ayuda a justificar el próximo aumento del micro.

El que no puede no ir, paga

La particularidad del gasto en transporte es su rigidez. Un trabajador puede recortar el consumo de ropa, de ocio o incluso de alimentos. No puede, en la mayoría de los casos, dejar de ir a trabajar ni dejar de ir a clase. El transporte funciona así como un gasto casi obligatorio para una parte importante de la población que depende de él.

Esta rigidez explica por qué la caída de demanda que se registra en el sector no ha moderado los aumentos. Un informe de la UNLP reveló en semanas recientes que el número de pasajeros de taxis cayó de forma sostenida, en parte por el avance de las aplicaciones de transporte. En los micros, la combinación de tarifas más altas y la pérdida de poder adquisitivo también muestra usuarios que reorganizan sus trayectos, combinan menos viajes o buscan alternativas. Sin embargo, esa menor demanda no genera presión a la baja en las tarifas: al contrario, con menos pasajeros, los operadores argumentan que necesitan más por viaje para cubrir sus costos.

El transporte en La Plata, entonces, entra en agosto en una dinámica que se repite cada mes con distinta intensidad. Suben los boletos, sube el combustible que los alimenta, y el que no puede no ir, paga.

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