Jueves 11 de junio de 2026
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«Ahorramos en negro, como todos los argentinos»: la declaración jurada que complica todo

El jefe de Gabinete presentó sus rectificaciones patrimoniales con más de medio millón de dólares sin declarar. Los explicó con Bitcoin y ahorros informales. Y con eso, abrió un problema político mucho mayor que el que intentaba cerrar.

La declaración jurada de Adorni llegó después de 34 días de demora. Milei había dicho que su jefe de Gabinete tenía «todo listo». Sin embargo, la presentación tardó más de un mes. Y cuando llegó, lo hizo frente a las cámaras de televisión, con una frase que nadie en el gobierno esperaba: «Ahorramos en negro, como todos los argentinos.»

No fue un error ni una expresión aislada. Fue el eje de toda su defensa.

La maniobra legal detrás del show televisivo

Antes de entender lo que dijo Adorni, hay que entender por qué lo dijo. Según fuentes del propio gobierno, la DJ rectificativa no busca convencer a la opinión pública. Esa batalla ya está perdida, reconocen en voz baja. El objetivo real es cambiar de figura penal.

El fiscal federal Gerardo Pollicita investiga a Adorni por enriquecimiento ilícito. Ese delito prevé entre dos y seis años de prisión efectiva. Sin embargo, si Adorni logra demostrar que los fondos no declarados existían antes de asumir en diciembre de 2023, la figura pasaría a ser «omisión maliciosa». Esa infracción, en cambio, suele recibir penas de ejecución condicional.

Para blindarse, Adorni y su esposa adhirieron al Régimen Simplificado de Ganancias. Esa ley, conocida como «Inocencia Fiscal», funciona como un tapón fiscal: una vez que el contribuyente presenta y paga en término, el fisco no puede verificar períodos anteriores por tres años. La norma la diseñó Juan Pazo cuando era jefe de ARCA. Luego, él mismo se adhirió al régimen. También lo hicieron Federico Sturzenegger y José Luis Espert.

En otras palabras: el show del miércoles fue, ante todo, un trámite judicial con cámaras.

Medio millón de dólares «olvidados» y un pendrive que nadie vio

El punto central de las rectificaciones es la incorporación de 513.000 dólares en Bitcoin sin declarar. Según la versión oficial, Adorni y su esposa Bettina Angeletti invirtieron 200.000 dólares entre 2013 y 2018. Esas operaciones, realizadas con ocho billeteras virtuales, habrían generado otros 300.000 dólares de ganancia. Todo guardado. Sin declarar. Como un «trofeo».

«Yo soy coleccionista de computadoras y cosas viejas. Me lo guardé como un trofeo», explicó Adorni ante las cámaras.

La explicación generó escepticismo inmediato en el mundo cripto. En 2013 y 2014, las billeteras frías no eran de uso común en Argentina. Además, una operación de esa magnitud «sería conocida en el mundo cripto», señalaron expertos del sector. La documentación que permitiría verificarlo serían las «llaves de acceso» a las billeteras. Hasta ahora, nadie fuera del entorno de Adorni las vio.

«Ahorramos en negro»: el gobierno anti-casta se autoevalúa

El primer dinero, contó Adorni, llegó cuando murió su padre en 2002. «Lo encontramos en el departamento», dijo. Los siguientes ahorros, durante 25 años, los acumuló con su esposa de manera informal. ¿El motivo? «La manera de escaparse de la vieja política era tener un ahorro en negro. Nunca se me hubiese ocurrido ahorrar en blanco en aquellos años.»

La declaración merece detenerse. El jefe de Gabinete de un gobierno que llegó al poder con «la moral como política de Estado» como bandera, acaba de explicar que eligió no declarar sus ingresos como forma de resistencia política. No fue un error contable. Fue, según sus propias palabras, una decisión consciente.

Además, hay una contradicción directa. Días antes, Adorni le había dicho al Congreso que «respecto de todos los bienes que componen mi patrimonio no existió nunca ocultación alguna». Ahora admite que sí hubo ocultación, durante décadas. Pero agrega, generosamente, que lo hacía «como la mayoría de los argentinos».

Ese argumento destruye la narrativa central del gobierno de Milei. No porque exponga a Adorni como evasor —eso ya lo sabían—, sino porque borra la línea que el libertarismo trazó entre ellos y «la casta»: que los anteriores robaban y que ellos eran distintos.

El juez fue a París y el hermano tiene sus propios problemas

Mientras Adorni presentaba su DJ, el juez que instruye la causa, Ariel Lijo, viajaba a París junto al ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona. La coincidencia no pasó inadvertida. La declaración jurada, de hecho, se presentó horas después de que ese viaje trascendiera.

En paralelo, las rectificaciones incorporan una propiedad en La Plata que formaba parte de la herencia paterna. La venta de ese inmueble le generó unos 57.000 dólares. El resto fue a otros herederos, entre ellos su hermano Fernando Adorni, legislador bonaerense por La Libertad Avanza que también enfrenta señalamientos por su propio patrimonio.

También aparece la esposa. Bettina Angeletti fue monotributista durante más de diez años sin emitir una sola factura. Empezó a facturar regularmente recién cuando su marido entró al gobierno, en diciembre de 2023. Ese detalle integra el expediente judicial, aunque quedó en segundo plano durante la conferencia televisiva del miércoles.

«Pensé en renunciar, pero no soy un chorro»

Adorni dijo que pensó en renunciar. Dijo que lo acusaron de chorro y que le dolió. Dijo que no es un chorro. Además, prometió que va a pagar «hasta el último impuesto, hasta la última multa, todos los intereses». Lo presentó como un acto de honestidad excepcional, no como la obligación básica que es para cualquier ciudadano.

Desde el entorno oficialista reconocen el daño. «Está terminado, no importa lo que diga», dijo una fuente del gobierno antes de la presentación. «No va a poder hacer nada más políticamente.» Sin embargo, Adorni sigue en el cargo. La razón es simple: lo sostienen Karina y Javier Milei.

Por su parte, la Justicia deberá evaluar si la documentación presentada alcanza para justificar el crecimiento patrimonial bajo investigación. La política, en cambio, ya tiene su veredicto. La moral sigue siendo política de Estado. Solo que ahora incluye ahorros en negro, pendrives extraviados y Bitcoin que nadie más vio.

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