La Municipalidad presentó su agenda exterior con la incorporación de dos funcionarios de perfil nacional. El objetivo: financiamiento, cooperación y vínculos estratégicos para una ciudad que aspira a jugar en otra liga.
La Plata dejó de mirar solo para adentro. Este miércoles, el intendente Julio Alak formalizó la puesta en marcha de una secretaría de Relaciones Internacionales con fichas de peso: Daniel Lipovetzky —exlegislador macrista reconvertido en cuadro técnico— asumió como secretario, mientras que Marcos Urtubey —hijo del exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey— tomó la subsecretaría de Cooperación Internacional e Inversiones. El acto se realizó en el Salón Dorado del Palacio Municipal, con presencia de cónsules, cámaras empresariales, colectividades y dirigentes de distintos espacios políticos.
La escena condensó una señal: Alak construye un esquema de gestión transversal, por fuera de la lógica peronista tradicional, con nombres que provienen de otras tradiciones partidarias.
Una apuesta con lógica de capital provincial
El discurso del intendente fue directo al hueso. «Esta ciudad tiene más de 800 mil habitantes y es la segunda en población de la Provincia», dijo Alak, y justificó la nueva estructura apelando a la necesidad de articular con organismos financieros internacionales en contextos de crisis. No es un detalle menor: la referencia a «momentos de dificultades» apunta a la búsqueda de financiamiento alternativo ante la asfixia presupuestaria que atraviesan los municipios bonaerenses.
La Plata ya tiene historial en este terreno. La gestión anterior recuperó la participación activa en la Red Mercociudades y consiguió que la ciudad coordinara la Unidad Temática de Áreas Metropolitanas y Planificación Estratégica para el período 2025–2027, en el marco del Plan Estratégico La Plata 2030.
Lipovetzky y la doctrina del interés platense
El flamante secretario trazó una posición que merece atención. «Las relaciones internacionales han dejado de ser un tema exclusivo de los estados nacionales», planteó Lipovetzky, y fue más lejos: «No debemos hacer seguidismo hacia un país determinado; hay que priorizar el interés platense y bonaerense».
La frase no es inocente. En plena tensión entre el alineamiento pro-Washington del gobierno de Milei y los vínculos históricos del peronismo con China y Venezuela, el funcionario trazó una línea de autonomía que, en boca de un ex-PRO trabajando para un intendente kirchnerista, tiene una carga política particular.
En concreto, el municipio avanzará en acuerdos con las embajadas de Turquía, España, Brasil, China, Suiza y la Unión Europea, además del Consulado General de Uruguay.
El guiño europeo: Global Gateway y el financiamiento de la UE
Entre los datos más relevantes del acto figura el ingreso de La Plata a Global Gateway, la red de financiamiento de la Unión Europea orientada a modernización del Estado e innovación tecnológica en administración pública. Se trata de una herramienta concreta —no una promesa— que puede derivar en recursos reales para la ciudad.
Que un municipio bonaerense acceda a esa red no es habitual. Si la gestión logra traducir ese vínculo en proyectos concretos, podría marcar una diferencia tangible para los platenses en términos de infraestructura digital y servicios.
Los Urtubey en el Palacio Municipal
El acto incluyó un condimento político de fondo: Juan Manuel Urtubey —exgobernador de Salta, ex precandidato presidencial del PJ y figura recurrente en los debates de renovación peronista— recibió la distinción de Huésped de Honor junto a su hermano, el exsenador Rodolfo Urtubey. La presencia no fue casual: Marcos Urtubey, el nuevo subsecretario, es hijo de Juan Manuel.
La familia salteña con perfil federal y diálogo fluido con el establishment empresarial aporta una red de contactos que Alak claramente quiso incorporar a la estructura municipal.
Proyección a corto plazo
Si la nueva secretaría logra consolidarse, La Plata podría posicionarse como un caso de referencia entre las capitales provinciales que buscan financiamiento y cooperación por fuera de los canales nacionales. El contexto ayuda: con el Estado nacional en modo de ajuste y los municipios sin margen fiscal, la vía internacional aparece como una alternativa real. El desafío será convertir los vínculos diplomáticos en obras, programas o recursos concretos antes de que el ciclo electoral de 2027 empiece a consumir la agenda política.





