El boleto de colectivo en La Plata aumentará 5,4% en mayo, en plena crisis de frecuencias que mantiene a miles de usuarios varados. Mientras las empresas justifican la reducción de servicios por el alza del gasoil, la ciudad enfrenta un transporte más caro y cada vez menos confiable.
La Plata se prepara para un nuevo golpe al bolsillo: desde mayo, el boleto de colectivo aumentará un 5,4%, en línea con la inflación de marzo (3,4%) más el 2% adicional que contempla la fórmula vigente. El incremento llega en un contexto de fuerte malestar social por la baja frecuencia de unidades, que ya lleva tres semanas y mantiene a miles de usuarios varados en las paradas.
Tarifas diferenciadas
El esquema tarifario seguirá segmentado según el tipo de tarjeta SUBE utilizada:
- SUBE registrada:
- 0 a 3 km: $1.000,15 (antes $948,91)
- 3 a 6 km: $1.091,84 (antes $1.035,90)
- 6 a 12 km: $1.181,47 (antes $1.120,94)
- 12 a 27 km: $1.265,28 (antes $1.200,46)
- Más de 27 km: $1.335,13 (antes $1.266,73)
- Tarifa social:
- 0 a 3 km: $450,07 (antes $427,01)
- 3 a 6 km: $491,32 (antes $466,15)
- 6 a 12 km: $531,66 (antes $504,42)
- 12 a 27 km: $569,37 (antes $540,20)
- Más de 27 km: $600,81 (antes $570,03)
- SUBE no registrada:
- 0 a 3 km: $1.590,24 (antes $1.508,77)
- 3 a 6 km: $1.736,02 (antes $1.647,08)
- 6 a 12 km: $1.878,54 (antes $1.782,30)
- 12 a 27 km: $2.011,79 (antes $1.908,72)
- Más de 27 km: $2.122,86 (antes $2.014,10)
Malestar creciente
El aumento se conoce en medio de un conflicto abierto entre las empresas de transporte y las autoridades. La decisión empresarial de reducir la frecuencia de colectivos, argumentando el fuerte incremento del gasoil y los costos de funcionamiento, mantiene paralizada la movilidad urbana. Las paradas colapsan y los usuarios denuncian demoras interminables sin que aparezcan soluciones concretas.
Escenario político y social
La crisis del transporte expone la tensión entre el ajuste tarifario y la falta de respuestas estructurales. Mientras los platenses pagan más por viajar, la prestación del servicio se deteriora. El conflicto amenaza con escalar si no hay intervención política que obligue a las empresas a garantizar frecuencias mínimas y condiciones de movilidad dignas.
Si el conflicto no se resuelve en las próximas semanas, el aumento de mayo podría convertirse en el detonante de nuevas protestas vecinales y reclamos judiciales, con impacto directo en la agenda política local.


