Dos mediciones publicadas esta semana configuran el mismo diagnóstico desde ángulos distintos y llegan a la misma conclusión que inquieta al Gobierno: la economía que celebra el Ministerio de Economía no llega al bolsillo. Y esa brecha entre los indicadores macro y la percepción cotidiana empieza a permear incluso al electorado que votó a Javier Milei.
El desplome del ICC
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora la Universidad Di Tella cayó 4,78% entre junio y julio de 2026. En la comparación interanual, el retroceso supera el 12% respecto de julio de 2025. Todos los subíndices que componen el indicador anotaron bajas en el mes.
El más revelador es el de Situación Personal: cayó 3,89% en el mes y se ubica 14,98% por debajo del nivel de julio del año pasado. El subíndice de Situación Macroeconómica tuvo la mayor caída mensual, de 8,49%, y se encuentra 10,54% abajo en el interanual. Dicho de otro modo: los argentinos perciben que tanto su propia situación como el estado general del país empeoraron, y esa percepción se profundizó durante el último año.
La baja no es homogénea. Los sectores de menores ingresos registraron la caída más pronunciada, de 11,47%, mientras que entre los de mayores ingresos la confianza retrocedió 1,45%. Geográficamente, el AMBA concentró el golpe más fuerte: la Provincia cayó 6,34% y la Ciudad 6,24%. En el interior la baja mensual fue más moderada, de 1,68%, aunque en el interanual también acusa el impacto, con un retroceso de 8,78%.
En el Gobierno intentaron relativizar los números. El ex funcionario del gobierno de Alberto Fernández y hoy ferviente mileísta Antonio Aracre publicó en redes que «casi 41% el ICC de julio de la UTDT es lo que sacaríamos en primera vuelta si las elecciones fueran hoy». La respuesta que más circuló en Twitter fue contundente: «Macri fue a las PASO 2019 con ICC en 42 y sacó 32 puntos».
La paradoja libertaria
La encuesta de D’Alessio-Irol-Berensztein, realizada sobre 800 casos a fines de junio, agrega el dato más políticamente sensible: el 43% de los propios votantes libertarios reconoce que su situación económica personal es peor que la del año pasado. En el resto del electorado ese número trepa al 67%. Y el 57% de todos los consultados espera que la economía esté peor en 2027.
La paradoja que revelan los números es la principal fuente de preocupación en el oficialismo. A pesar de que casi uno de cada dos libertarios admite que le va peor, el 85% de ese mismo segmento aprueba la gestión de Milei. Es el colchón que sostiene al Gobierno, pero también su mayor vulnerabilidad: ese apoyo convive con un malestar que no se resolvió y que puede deteriorarse si el bolsillo no mejora antes de las presidenciales.
El 66% de los consultados en general considera que la situación económica está peor que en 2025. La inflación —principal bandera de la gestión— perdió centralidad entre las preocupaciones: solo el 8,4% la menciona como urgencia principal. En cambio, el 62% de los encuestados teme que sus ingresos no alcancen para sostener su nivel de vida. Le siguen el costo de los servicios públicos, la incertidumbre económica y la inseguridad.
El mapa electoral que preocupa a Casa Rosada
El tablero de imágenes de la encuesta D’Alessio-Irol-Berensztein agrega una señal adicional. Patricia Bullrich lidera con 43% de imagen positiva y un diferencial negativo de apenas 10 puntos — el mejor balance entre los principales dirigentes — y supera a Milei en el escenario electoral. Axel Kicillof aparece con 38% de positiva y balance de -20, por encima de Cristina Kirchner, que registra 30% de positiva y 64% de imagen negativa.
Milei tiene 36% de positiva frente a 60% de negativa. El mejor parado de toda la encuesta es Guillermo Francos, con un balance exactamente neutro: 44% de positiva y 44% de negativa. Diego Santilli y Myriam Bregman completan el panel con positivas del 41% y 39% respectivamente, ambas con fuerte carga negativa.
El problema que no cierra
Los dos informes describen la misma fractura. El Gobierno puede mostrar superávit fiscal, baja de la inflación y equilibrio de las cuentas externas. Sin embargo, la percepción de los hogares sobre su situación personal registra la caída interanual más profunda de todos los subíndices del ICC, y esa percepción se filtra incluso hacia el núcleo duro del electorado libertario.
El riesgo para la reelección no es que la oposición tenga un candidato mejor. Es que el propio electorado de Milei llegue a 2027 con la sensación de que, a pesar de haber apoyado el ajuste y tolerado el costo social, el resultado no se vio en el propio bolsillo. El malestar que sostiene la aprobación en 85% entre los libertarios tiene un límite: si la situación personal no mejora, ese número puede moverse en una dirección que el Gobierno todavía no quiere calcular.


