Lunes 27 de abril de 2026
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Con la llegada del frío, advierten por el riesgo de monóxido en casas

Con la llegada de las bajas temperaturas, el Municipio reforzó las recomendaciones para evitar intoxicaciones en los hogares. El uso precario de artefactos y la falta de ventilación, en el centro del problema.

El descenso de las temperaturas en La Plata volvió a encender una alarma que todos los inviernos reaparece: el riesgo de intoxicaciones por monóxido de carbono puertas adentro. En una ciudad donde buena parte de las viviendas combina instalaciones antiguas con soluciones de calefacción improvisadas, el problema no es menor.

Desde la Secretaría de Salud local difundieron una serie de recomendaciones que, más allá de lo preventivo, dejan al descubierto un dato incómodo: gran parte de los accidentes se originan en prácticas cotidianas que siguen siendo frecuentes, como usar hornallas u hornos para calefaccionar ambientes.

Calefaccionar como se puede (y no siempre como se debe)

El Municipio insistió en evitar el uso de cocinas como fuente de calor, una práctica extendida en contextos de ajuste económico y tarifas en discusión. En paralelo, pidieron revisar el estado de estufas, calefactores y caloventores, muchos de los cuales funcionan sin controles periódicos.

También apuntaron contra el uso de braseros o salamandras sin salida al exterior. En esos casos, la recomendación es clara: encenderlos fuera del ambiente, mantener ventilación constante y apagarlos antes de dormir. Traducido: si el calor depende de métodos precarios, el riesgo crece.

Otro punto sensible es la ventilación. Aunque parezca contradictorio en pleno invierno, dejar una ventana entreabierta puede marcar la diferencia entre un ambiente seguro y una situación potencialmente peligrosa.

Señales que suelen ignorarse

El problema del monóxido de carbono es que no da pistas evidentes. No tiene olor ni color, y cuando aparecen los síntomas, muchas veces ya es tarde o se los confunde con un malestar pasajero.

Dolor de cabeza, mareos, náuseas o confusión son las primeras alertas. En cuadros más graves, puede haber pérdida de conocimiento o complicaciones cardíacas.

El dato clave: si varias personas en un mismo ambiente presentan síntomas similares, hay que sospechar de inmediato.

Un riesgo que pega más fuerte en sectores vulnerables

Niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardíacas son los más expuestos. En barrios del Gran La Plata, donde el acceso a sistemas de calefacción seguros no siempre está garantizado, el riesgo se multiplica.

En ese contexto, la recomendación de apagar estufas por la noche o no dejar equipos encendidos sin supervisión no siempre es fácil de cumplir. Ahí aparece una tensión de fondo: la prevención choca con la necesidad de calefaccionarse como se pueda.

Qué hacer ante una sospecha

Ante síntomas compatibles, la indicación es inmediata: ventilar el ambiente, salir al aire libre y acudir al centro de salud más cercano. No esperar a “ver si pasa”.

Con el invierno todavía por delante, el foco no estará solo en las recomendaciones sino en la capacidad real de los hogares para aplicarlas. Sin controles más activos sobre instalaciones y con tarifas energéticas en debate, el riesgo de intoxicaciones podría volver a escalar en la región.

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