Organizaciones piqueteras y de la economĂa popular bloquean este jueves la bajada de la autopista Buenos Aires-La Plata como parte de una jornada nacional con cerca de 100 cortes en todo el paĂs. Reclaman la continuidad del plan y un aumento del salario social complementario, que hoy se paga $78.000.
La bajada de la autopista Buenos Aires-La Plata es este jueves uno de los puntos calientes del conflicto social nacional. Distintas organizaciones piqueteras y de la economĂa popular se concentran desde temprano y mantienen cortado el tránsito, en sintonĂa con una jornada coordinada que suma alrededor de 100 cortes en rutas, accesos y avenidas de todo el paĂs.
El reclamo, que ya lleva semanas escalando, gira alrededor de un eje central: la continuidad del programa Volver al Trabajo, que paga un salario social complementario de $78.000 a cerca de 950.000 trabajadores en todo el territorio.
Qué pasa en la bajada de la autopista
El corte arrancó por la mañana y complica el tránsito en uno de los accesos más sensibles para quienes ingresan y salen de la ciudad camino al norte del Gran Buenos Aires y la Capital Federal.
Las organizaciones que motorizan la medida en este punto son la Corriente Clasista Combativa (CCC), el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y el Movimiento Surge, junto a otras agrupaciones territoriales que vienen activas en la regiĂłn.
El operativo de tránsito se monta con presencia policial, desvĂos y demoras que se sienten tanto en los accesos como en las arterias paralelas de la zona. La protesta se sostiene desde la mañana y muchos automovilistas optan por alternativas como el Camino Centenario y la Ruta 11.
El conflicto nacional detrás del corte
La jornada de protesta es la respuesta de los movimientos sociales al intento del Gobierno nacional de dar de baja el programa Volver al Trabajo —vigente desde abril de 2024 como continuidad del Potenciar Trabajo— y reemplazarlo por un esquema de vouchers para capacitación.
La movida del Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, fue frenada en abril por una medida cautelar del Juzgado Federal de Campana, que obliga al Estado a sostener el pago hasta que se resuelva la causa de fondo.
Tras la decisiĂłn judicial, Pettovello confirmĂł que va a depositar los $78.000 a casi un millĂłn de beneficiarios, con un gasto estimado en 72.000 millones de pesos. Aun asĂ, las organizaciones decidieron sostener el plan de lucha para garantizar la continuidad y empujar un aumento del monto, que está congelado desde 2024.
La consigna y los actores
Bajo el lema «Trabajo sin salario es esclavitud», la jornada está convocada por más de 85 agrupaciones, entre ellas la UTEP, el Frente de Lucha Piquetero, Territorios en Lucha y la CTA Autónoma.
El otro punto neurálgico de la protesta es el Puente PueyrredĂłn, en el lĂmite con Avellaneda, donde tambiĂ©n se concentran columnas durante la mañana. A eso se suman asambleas en plazas y rutas de distintas provincias.
El impacto en la regiĂłn
Para el bolsillo platense, el dato econĂłmico no es menor. Los $78.000 mensuales del salario social complementario representan apenas una fracciĂłn del costo del transporte pĂşblico local —que con el Ăşltimo aumento ya supera los $50.000 al mes para quien viaja todos los dĂas— y quedan muy por debajo de la canasta básica.
En la región, los movimientos sociales advierten que cada vez son más las familias que dependen de ese ingreso para llegar a fin de mes en barrios populares de Altos de San Lorenzo, Los Hornos, Villa Elvira y Tolosa. La continuidad o no del programa, plantean, no es un debate burocrático: define qué pasa con el plato de comida en miles de casas.
El termĂłmetro polĂtico
La jornada de cortes funciona tambiĂ©n como una señal polĂtica. Tras meses de relativa calma en la calle, los movimientos sociales vuelven a coordinar medidas de fuerza simultáneas en todo el paĂs, en un contexto donde la CGT mantiene en la mesa la posibilidad de un nuevo paro general y los gremios estatales bonaerenses ya activaron paritarias frenadas.
El Gobierno, por ahora, apuesta a que la baja de la inflación y un eventual repunte del consumo en el segundo semestre operen como anestesia social. Pero las imágenes del corte en la bajada de la autopista vuelven a poner sobre la mesa lo que muchos analistas vienen marcando: el ajuste tiene un techo en la calle, y ese techo cada vez está más cerca.
Lo que viene
Las organizaciones ya anticiparon que, si no hay una respuesta firme sobre la continuidad y el aumento del programa, los cortes se van a repetir en las próximas semanas. La discusión también se va a trasladar al Congreso, donde la oposición prepara proyectos para garantizar por ley el salario social complementario.
En la región, todo indica que la bajada de la autopista, los accesos a las plantas industriales de Berisso y Ensenada y la propia 7 a la altura de City Bell van a volver a estar en el mapa de los próximos reclamos. La pulseada entre la calle y la Casa Rosada se metió en plena agenda otoñal y, salvo cambios bruscos, va a seguir marcando el pulso de la región.


