Martes 12 de mayo de 2026
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Cuatro canteras y nueve nombres: el peronismo bonaerense ya larga la pelea por 2027

Cuatro vertientes internas en disputa y una cantidad de aspirantes en modo precampaña. Katopodis, Mayra Mendoza, Alak, Ferraresi, Mariel Fernández, Otermín, Achával, Menéndez y Andreotti ya recorren la provincia. La premisa común: caminar sin golpearse, mientras Kicillof, Cristina y Massa miden fuerza por arriba.

La política bonaerense entró en modo precampaña antes de tiempo. Con Axel Kicillof imposibilitado de buscar la reelección y con Verónica Magario en la misma situación constitucional, el peronismo abrió la pulseada por la sucesión de la provincia más importante del país. Faltan 18 meses para 2027, pero los aspirantes ya recorren, posan, hablan y se hacen ver como si la elección fuera mañana.

El cuadro tiene un dibujo claro: cuatro canteras internas y nueve nombres en danza. La pelea no es menor. La gobernación bonaerense maneja un presupuesto que supera al de la mayoría de los países de la región, controla el conurbano —donde se decide cualquier elección nacional— y se convierte automáticamente, para quien la gana, en un referente con peso institucional propio para discutir con la Casa Rosada.

Las cuatro canteras

A diferencia de otras elecciones, esta vez el peronismo bonaerense no tiene un candidato natural. La interna se ordena sobre cuatro vertientes que pueden parir nombres propios.

La primera es el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que conduce el propio Kicillof y que viene articulando con un grupo de intendentes y funcionarios provinciales.

La segunda es La Cámpora, comandada por Máximo Kirchner, que después de algunos años de pérdida de peso busca consolidar liderazgos territoriales y volver a tallar fuerte en el conurbano.

La tercera es el Frente Renovador de Sergio Massa, que mantiene su andamiaje territorial intacto y opera con perfil bajo, pero ya tiene en mente un nombre propio para 2027.

La cuarta es la de los intendentes «no alineados», que ganan margen propio justamente por moverse fuera de las estructuras tradicionales y, en algunos casos, explorar acuerdos transversales.

Los nueve nombres en cancha

La nómina de aspirantes cruza geografías y sensibilidades. Los nueve que ya pisan fuerte:

1. Gabriel Katopodis. Ministro de Infraestructura provincial y armador clave de Kicillof. Recorre la provincia, gestiona obras y articula con intendentes de todo el arco político. Es uno de los nombres mejor posicionados desde el espacio del gobernador.

2. Mayra Mendoza. Intendenta en uso de licencia de Quilmes, diputada provincial y referente del kirchnerismo duro. Es la apuesta más firme de La Cámpora. Sus recorridas ya la llevaron al interior productivo bonaerense, en busca de ampliar base.

3. Julio Alak. Intendente de La Plata, con experiencia provincial y nacional. Fue designado por Kicillof al frente de los cursos de formación dentro del PJ bonaerense, una posición estratégica que le permite construir vínculos transversales con todos los intendentes.

4. Jorge Ferraresi. Intendente de Avellaneda, empujado en los últimos meses por el ministerio de Desarrollo Comunitario. Conserva un peso territorial específico en el sur del conurbano y trayectoria de gestión.

5. Mariel Fernández. Intendenta de Moreno, con un perfil más cercano a la militancia social y los movimientos populares. Es una figura que crece dentro del armado del MDF.

6. Federico Otermín. Intendente de Lomas de Zamora, con anclaje histórico en una de las jurisdicciones más sensibles del Gran Buenos Aires.

7. Federico Achával. Intendente de Pilar, con perfil propio y recorrido institucional, viene mostrando músculo en la zona norte y oeste.

8. Gustavo Menéndez. Intendente de Merlo, con un peso territorial que históricamente excede a su distrito y le da volumen para terciar en cualquier negociación interna.

9. Juan Andreotti. Intendente de San Fernando y la apuesta de Sergio Massa. Joven, con gestión visible y dominio territorial sólido, es la pieza con la que el Frente Renovador busca terciar en la pelea.

A esto hay que sumarle a Verónica Magario, vicegobernadora con peso propio que esta semana hizo gala de músculo institucional al imponer la integración de las comisiones del Senado bonaerense, en una jugada que descolocó a La Cámpora.

El factor Massa

Sergio Massa, con perfil bajo, eligió no competir él mismo. Fuentes del Frente Renovador confirmaron que el ex candidato presidencial no piensa disputar la gobernación. Pero eso no significa que se retire del tablero: viene posicionando a Andreotti como su carta para 2027, una apuesta a renovación y a un perfil joven que pueda competirle a las figuras del MDF y de La Cámpora.

La premisa común: caminar sin golpearse

A pesar de la cantidad de nombres en danza, los aspirantes vienen cumpliendo a rajatabla un código no escrito: caminar la carrera sin golpearse entre sí. La idea es que la pelea por la candidatura no se transforme en una guerra interna que desgaste al espacio antes del momento decisivo.

El acuerdo no es menor. El peronismo bonaerense aprendió que cuando se mata por adentro pierde por afuera, y la última experiencia electoral nacional dejó esa lección en carne viva. Por ahora, la disputa se libra en agendas, fotos, recorridas y armado de equipos, sin la artillería pesada de las internas tradicionales.

La pulseada de fondo, sin embargo, sigue ahí. Kicillof busca dejar un sucesor propio que continúe su línea, Máximo Kirchner empuja para que La Cámpora recupere la conducción provincial, y Massa juega su propia partida con un candidato joven en mano.

Por qué Alak es una pieza relevante

El intendente platense tiene varios puntos a favor en este tablero. Es uno de los pocos peronistas con experiencia provincial y nacional simultáneas: fue intendente de La Plata en otros mandatos, ministro de Justicia bajo Cristina Kirchner y quedó como hombre de gestión con peso propio.

A eso se suma el lugar institucional que le dio Kicillof al frente de los cursos del PJ bonaerense, una posición que le permite articular con todos los intendentes y construir vínculos transversales. Su gestión platense, además, viene mostrando obras concretas —Parque Saavedra, Plaza España, Plan de Seguridad 2026, articulación con AUBASA en City Bell— que le dan material para mostrar.

El desafío para Alak es doble. Por un lado, sostener la gestión local en un contexto de ajuste nacional que pega en transferencias, obra pública y comercio. Por el otro, acumular volumen político en la pelea con figuras del conurbano que tienen masa de votos más concentrada. La capital provincial, históricamente, vota en clave propia y eso no siempre se traduce automáticamente en respaldo bonaerense.

La pulseada con Nación

A todo esto, los libertarios bonaerenses y el PRO miran la pelea con atención. El armado de Diego Santilli, sumado al regreso de Macri al ruedo electoral y a las tensiones internas de La Libertad Avanza —Karina, Bullrich, el caso Adorni—, conforman un escenario donde el peronismo, si se ordena, puede capitalizar el desgaste oficialista.

En la otra punta, una eventual fragmentación del PJ bonaerense le daría aire al armado libertario en la provincia más importante del país. Es la lectura que circula entre los principales operadores del oficialismo nacional: cada interna del peronismo es una oportunidad para LLA.

Lo que se viene

Las próximas semanas van a estar marcadas por tres definiciones. Primera: cómo se reordena el bloque de Fuerza Patria en el Senado bonaerense después del movimiento de Magario. Segunda: cómo procesa Kicillof su rol como presidente del PJ bonaerense, una pieza clave para ordenar la tropa. Tercera: las recorridas, fotos y declaraciones de los aspirantes, que en política son los verdaderos ladrillos de cualquier candidatura.

Para 2027, el peronismo bonaerense tiene una doble misión: parir un sucesor con peso propio y, al mismo tiempo, recomponer la conexión con un electorado que en los últimos turnos electorales se le viene escapando. El que logre ordenar las dos cosas, gana. Y la carrera, aunque nadie lo diga oficialmente, ya largó.

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