Inicial parte de $34.030 y Secundaria Técnica trepa hasta $228.800. El sector advierte por morosidad, caída de matrícula y desfasaje con los costos operativos.
La Dirección General de Cultura y Educación bonaerense convalidó este lunes una nueva tabla de aranceles para los colegios privados con subsidio, que comenzará a aplicarse en las cuotas de mayo. La medida llega tras semanas de reclamos del sector, que venía pidiendo una recomposición atada al cierre paritario con los gremios docentes.
El esquema alcanza al 70% de los establecimientos privados de la Provincia —los que reciben aporte estatal para pagar parte de la planta docente— y deja afuera a los institutos de arancel libre, que ajustan por cuenta propia. En La Plata y la Región, donde la educación de gestión privada tiene fuerte presencia en el casco urbano, Tolosa, City Bell y Gonnet, el impacto sobre el presupuesto familiar no es menor: muchos hogares ya venían reacomodando gastos tras el ajuste del 3% aplicado en marzo.
Cuánto se paga desde mayo
La nueva grilla, que la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (Aiepa) hizo circular entre sus asociados, define seis bandas según el porcentaje de subvención que reciba cada establecimiento.
En Inicial y Primaria, los colegios con 100% de aporte estatal podrán cobrar hasta $34.030 mensuales. La banda escala hasta $153.860 para los institutos con apenas 40% de subsidio.
En Secundaria, los valores autorizados van de $37.520 a $199.920, según el nivel de aporte. La Secundaria Técnica, Agraria y Especializada en Arte —con fuerte presencia en zonas como Berisso, Ensenada y la periferia platense— se mueve entre $43.250 y $228.800.
Para el nivel Superior, los topes quedan entre $49.020 y $195.280. En todos los casos, los aumentos rigen sobre los valores liquidados en abril.

El argumento del sector: salarios, tasas y tarifas
Martín Zurita, secretario ejecutivo de Aiepa, sostuvo que la actualización «se da en un contexto difícil para el financiamiento de la educación de gestión privada». Apuntó a la inflación de costos fijos, los servicios y los aportes no remunerativos pactados en paritarias —que llevaron el costo salarial acumulado del primer cuatrimestre a cerca del 17%—.
El dirigente también marcó un frente que pega de lleno en los municipios bonaerenses: «El excesivo aumento de las tasas municipales que se cobran a los establecimientos educativos». A eso se suman, según Aiepa, los desfasajes financieros que arrastra el sector cuando los aumentos paritarios se aplican antes que las autorizaciones de cuota.
La trastienda: cierres, mora y matrícula en baja
Detrás del cuadro arancelario hay una foto menos optimista. En los últimos cuatro años, el sistema educativo perdió cerca de 300 mil alumnos en todo el país, y la educación privada bonaerense —que cubre alrededor del 30% del total y contiene a más de 1,3 millones de chicos— no escapó a esa tendencia.
En distintos puntos del conurbano, CABA y también La Plata se registraron cierres de instituciones medianas y chicas, especialmente las que dependían fuerte del pago de cuota sin una red sólida de subsidios. La caída de la natalidad, la mora creciente y el peso de las tarifas configuran un combo que, según fuentes del sector, «viene acelerándose desde la pospandemia».
«Hay escuelas que no cerraron, pero cuya situación es crítica: están endeudadas o tomando créditos para poder pagar sueldos y cargas sociales», admitió Zurita. En la Región, varios directivos ya reconocen que la decisión de algunas familias de pasarse al sistema estatal o cambiar de turno por costos viene en aumento.
Qué viene
El esquema de actualización trimestral parece consolidarse como mecanismo. Si las paritarias docentes vuelven a abrirse en julio —escenario más que probable dado el ritmo inflacionario—, el sector espera una nueva revisión arancelaria antes del cierre del segundo cuatrimestre. La pregunta de fondo es hasta dónde puede estirarse la cuota sin profundizar la mora ni acelerar la sangría de matrícula que viene golpeando al sistema.


