A dos semanas de las restricciones en el suministro, el gremio de taxistas denuncia que las estaciones de servicio no respetan la prioridad pactada con la Municipalidad y Camuzzi. Filas de hasta tres horas, unidades paradas y una advertencia directa: si no hay respuesta en los próximos días, habrá medida de fuerza frente a la Comuna.
La crisis del GNC en La Plata ya no es solo una molestia para el usuario particular: empezó a golpear de lleno la actividad de miles de trabajadores del volante. El Sindicato Unión Conductores de Taxis reclamó sanciones para las estaciones de servicio que incumplen el acuerdo de prioridad para el transporte público y amenazó con salir a protestar a las puertas del Palacio Municipal.
El reclamo: dos surtidores exclusivos que no existen
El secretario general del gremio, Juan Carlos Berón, fue categórico: taxis, remises y transporte escolar siguen haciendo la misma fila que los autos particulares para cargar GNC, pese a que existiría un compromiso asumido por las estaciones ante el Municipio.
«El problema es que no priorizan al transporte público. No queremos que despachen solamente a los taxis, pero sí que haya al menos dos surtidores exclusivos para quienes trabajamos con GNC», planteó el dirigente.
El caso testigo: 60 y 131
Berón apuntó puntualmente contra la estación ubicada en 60 y 131, donde según denunció no se respeta el horario ni la exclusividad pactada. «Abren a las 8:30 de la mañana teniendo a la gente trabajando ahí. Tienen 2000 metros, le despachan a todo el mundo y a la hora y media cierran la estación», describió.
El dirigente calculó que, en la fila, la proporción es de un taxi cada cuatro o cinco autos particulares, muy lejos de cualquier criterio de prioridad para el transporte público.
1.500 taxis parados y jornadas perdidas
El impacto económico del faltante ya se siente en los números que maneja el propio gremio: alrededor de 1.500 taxistas quedan sin poder cargar GNC para trabajar, obligados a administrar la reserva del día anterior y a tolerar demoras de una a tres horas en los surtidores.
Para el sindicato, la ecuación es directa: cada hora en la fila es una hora sin bajar bandera. Y con las tarifas actuales, eso significa un golpe concreto al ingreso diario de choferes que ya vienen ajustados por la inflación y el costo de mantenimiento de las unidades.
El argumento legal: «es un servicio regulado por la Comuna»
Berón sostuvo que, al tratarse de un transporte público regulado íntegramente por el municipio —a través del cobro de impuestos, desinfecciones, repadronamientos y libretas sanitarias—, el Estado local tiene la obligación de garantizar las condiciones para que la actividad funcione.
Por eso pidió sanciones concretas: multas y, en los casos más graves, la clausura temporal de las estaciones que no cumplan. «Tienen que aplicar sanciones. A estas estaciones directamente hay que multarlas o clausurarlas por un tiempo para que aprendan a hacer lo que tienen que hacer», exigió.
La advertencia: protesta en el Palacio Municipal
El dirigente fue contundente sobre los tiempos: si en los próximos días no se regulariza la asignación de surtidores exclusivos, el gremio llevará adelante una medida de fuerza frente a la sede del Ejecutivo local.
«Es un servicio esencial. Del GNC viven unas 3.000 familias de taxistas y otras 3.000 de remiseros. Si no tienen GNC, no pueden trabajar ni mantener a sus familias», remarcó Berón, poniendo en números el universo de familias platenses que depende directamente de la normalización del suministro.
El mapa de la escasez: 30 estaciones sin GNC
Según datos de Camuzzi, solo un puñado de estaciones sostiene el expendio en la región, con cupos limitados de entre 2.000 y 4.000 metros cúbicos diarios: entre ellas, las de 32 entre 5 y 6, 131 y 60, 31 y 67, 7 y 66, 120 y 526, y la de Baradero y Río de Janeiro en Berisso.
Mientras tanto, cerca de 30 estaciones de servicio de La Plata, Berisso y Ensenada continúan directamente sin expendio de gas natural comprimido, lo que concentra aún más la demanda en los pocos puntos habilitados y profundiza las filas.
Con el reclamo ya formalizado y un ultimátum en el aire, la pelota queda del lado de la Municipalidad: deberá definir si avanza con sanciones a las estaciones incumplidoras o si el conflicto escala hacia una protesta que sumaría una nueva capa de tensión al ya complicado esquema de movilidad platense en pleno invierno.


