El ministro de Salud bonaerense reflotó la iniciativa para transformar el histórico laboratorio Tomás Perón —con sede en La Plata— en una Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria. Junto a la creación de un sistema de salud integrado, el proyecto ya cuenta con el respaldo de Magario y Berni, pero necesita algo que hasta ahora no consiguió: los votos.
El gobierno de Axel Kicillof volvió a poner sobre la mesa uno de sus proyectos sanitarios más resistidos por la oposición legislativa: la creación de un laboratorio estatal propio para producir medicamentos a gran escala. Es la tercera vez que la iniciativa llega al Senado bonaerense, y esta vez el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, no ocultó su expectativa. «Esperamos contar con apoyo legislativo», planteó, y remarcó que en ninguno de los tres intentos anteriores el proyecto recibió observaciones de fondo.
Un laboratorio con sede platense y 30 años de atraso administrativo
El corazón de la propuesta es el laboratorio Tomás Perón, la planta productora de medicamentos del Estado bonaerense radicada en La Plata. Según Kreplak, la estructura actual «tiene una organización administrativa que hace más de 30 años el resto del país abandonó», lo que le impone un techo de producción imposible de superar con el esquema vigente.
La solución que propone la cartera sanitaria es transformarlo en una Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (SAPEM), un formato que —según el ministro— ya funciona en Santa Fe, Córdoba y San Luis, y que le daría al organismo la «agilidad administrativa» que hoy no tiene.
Los apoyos políticos, antes del debate legislativo
Kreplak confirmó que se reunió con la vicegobernadora Verónica Magario y con el jefe del bloque de Fuerza Patria en el Senado, Sergio Berni, quienes le transmitieron su compromiso para trabajar por la media sanción. El dato no es menor: ambos referentes representan sectores distintos dentro del arco peronista bonaerense, justo en un momento en que la interna del PJ provincial atraviesa fuertes tensiones de cara a 2027.
El proyecto busca crear el Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense, con el objetivo declarado de garantizar el suministro de medicamentos, vacunas, insumos y principios activos, además de fijar estándares de control de calidad para toda la producción pública provincial.
El argumento económico: pegarle al monopolio de precios
Detrás de la iniciativa hay una discusión de fondo sobre el funcionamiento del mercado farmacéutico. El texto del proyecto sostiene que el «mercado de medicamentos» se aparta del «mercado ideal» porque son pocos los laboratorios que concentran la oferta, mientras que la cadena de intermediarios —distribuidoras, obras sociales, prepagas y farmacias— encarece el producto final antes de llegar al paciente.
Según el argumento oficial, un laboratorio estatal con escala de producción propia funcionaría como un techo de precios de facto: al competir con los privados que hoy fijan valores muy por encima de sus costos, empujaría el mercado completo hacia abajo.
El otro proyecto: un sistema de salud integrado para toda la Provincia
Junto con el laboratorio, Kreplak envió al Senado la creación del Sistema Integrado de Salud de la Provincia (SIPBA), que busca darle marco legal a algo que hoy funciona de manera informal: la coordinación entre hospitales públicos, clínicas privadas, obras sociales y los consejos regionales de salud.
«No existe un marco jurídico que organice el sistema y eso genera fragmentación», planteó el ministro, quien aseguró que la iniciativa ya cuenta con el consenso de los municipios bonaerenses. Entre sus objetivos figuran garantizar el acceso igualitario a la salud en todo el territorio provincial, coordinar mejor el uso de recursos sanitarios y sostener la vigilancia epidemiológica.
La batalla en el recinto
La verdadera prueba para ambos proyectos está en el recinto. Con el aval declarado de Magario y Berni, el Gobierno bonaerense apuesta a que esta tercera presentación sea la definitiva. Pero el Senado provincial —con sede en La Plata— viene siendo el mismo escenario donde la iniciativa quedó archivada dos veces antes. La discusión de fondo, más allá de la letra del proyecto, será si la oposición está dispuesta a darle al Ejecutivo bonaerense una herramienta productiva con peso político de cara a la campaña de 2027.


