El diputado de Unión por la Patria confirmó que sigue en diálogo con los mismos funcionarios vaticanos que armaron el encuentro con el fundador de Palantir en su mansión de Palermo
Juan Grabois decidió salir a hablar del encuentro que mantuvo en junio con Peter Thiel, el multimillonario de Silicon Valley que compró una propiedad en Barrio Parque. Lo hizo para confirmar algo más incómodo que la reunión en sí: sigue en contacto permanente con los mismos cuadros vaticanos que la organizaron, los que trabajaron con Francisco y hoy responden a León XIV.
Una reunión de tres horas que no fue casual
El cruce entre el diputado y el dueño de Palantir no fue improvisado. Duró más de tres horas y se dio en la mansión que Thiel adquirió en Palermo, con un objetivo puntual: escuchar de primera mano qué piensa uno de los referentes tecnológicos más influyentes de Estados Unidos sobre la última encíclica papal, un documento que lo tiene como blanco directo.
Grabois explicó que el contacto surgió a través de los mismos operadores vaticanos que antes trabajaban con Bergoglio. Su argumento fue que resulta clave conocer la posición de la contraparte frente a un texto que cuestiona de lleno el modelo que representan empresarios como Thiel.
Qué dice la encíclica que incomoda a Silicon Valley
El documento que motivó el encuentro marca, según el diputado, una ruptura muy fuerte con el paradigma que proponen empresarios de perfil acelerado, desregulador y transhumanista. León XIV sostiene que ese enfoque choca con el bien común, la justicia social y la Doctrina Social Cristiana, y por eso plantea la necesidad de frenarlo y regularlo.
Grabois fue más allá y defendió el valor de sentarse con Thiel más allá de las diferencias: calificó como un error mayúsculo desaprovechar la chance de dialogar con quien considera el principal intelectual orgánico de la élite tecnológica estadounidense.
Capitalismo, IA y una pelea que viene de antes
En el encuentro se habló del futuro del capitalismo, la inteligencia artificial y las visiones enfrentadas sobre cómo regular los medios de producción avanzados. No es la primera fricción entre Thiel y la Iglesia: en marzo, el empresario dio un seminario de cuatro días en Roma, a metros del Vaticano, para hablar de teología y tecnología en clave apocalíptica, lo que generó rechazo explícito de asesores católicos y el deslinde de universidades religiosas locales.
Desde el Vaticano insisten en la necesidad de un control ético de la inteligencia artificial. Del otro lado, Thiel acusa a la conducción de la Santa Sede de alinearse con intereses geopolíticos contrarios a Occidente al promover límites estatales a la tecnología.
Rebote pratense
El episodio excede la anécdota palaciega. Grabois es uno de los referentes con mayor peso territorial dentro del peronismo bonaerense y su discurso sobre regulación tecnológica y justicia social tracciona en organizaciones sociales activas en el Gran La Plata. Que abra un canal directo con sectores vaticanos y, al mismo tiempo, dialogue con el establishment tecnológico de Silicon Valley, lo posiciona con un capital político distinto de cara al armado bonaerense rumbo a 2027, en un escenario donde la interna de Unión por la Patria todavía no define liderazgos claros en la Provincia.


