Kicillof reflotó el proyecto en un municipio gobernado por un radical que hoy no podría competir en 2027. En la Región Capital, alineada con el gobernador, la discusión no es un tema abstracto: puede reordenar el mapa político de cara a las próximas elecciones.
Kicillof no habla al voleo. Cuando el gobernador volvió a respaldar la eliminación del límite a las reelecciones de intendentes, lo hizo parado en General Alvear, un distrito gobernado por un radical que quedaría afuera de la carrera 2027 si la ley no cambia. El gesto fue elegido con precisión, y el debate que reabrió pega directo también en la Región Capital.
Por qué esto no es un tema lejano para La Plata
En la Provincia hoy rigen límites para las reelecciones consecutivas desde 2016, con la ley sancionada durante la gestión de María Eugenia Vidal. Ese marco alcanza a los 135 municipios bonaerenses, incluida la Región Capital, donde Julio Alak conduce la gestión con buena sintonía con Kicillof y aspiraciones propias de cara a la sucesión provincial. Cualquier cambio en la norma reordena los cálculos de todos los intendentes del sector, más allá de la situación puntual de cada uno.
El anfitrión que no fue casualidad
El intendente Ramón José Capra, de la UCR, transita su segundo mandato en General Alvear. Con la ley vigente, no podría presentarse en 2027. Que Kicillof eligiera justamente ese municipio para reinstalar el reclamo no pasó inadvertido en los pasillos de la Legislatura.
«Es muy infrecuente que a nivel de gobiernos locales no haya posibilidad de que se presenten todos los candidatos para que el pueblo vote a dirigentes que conoce, que son cercanos», planteó el gobernador. Evitó, sin embargo, mandar una iniciativa propia: «Es un tema de la Legislatura», insistió, remitiendo a un proyecto que ya presentó una legisladora de su espacio.
El número que explica la pelea
De los 135 intendentes bonaerenses, 80 no podrían competir por un nuevo mandato si la ley se mantiene sin cambios. De ese total, 51 son de Unión por la Patria, 16 de la UCR, 7 del PRO y 5 de fuerzas vecinales. Se suma el caso de Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero, que llegó por el PRO pero pasó a las filas de Javier Milei a comienzos de 2025.
Con más de la mitad de los jefes comunales bonaerenses en esa situación, y la mayoría de ellos dentro del propio oficialismo, se entiende por qué el Ejecutivo empuja el cambio justo a un año de las elecciones.
Magario respalda, el PRO y el massismo frenan
La vicegobernadora Verónica Magario salió rápido a bancar la jugada. En X sostuvo que las reelecciones indefinidas «siempre las define el pueblo con su voto, que es soberano» y cuestionó a la gestión de Vidal, que según ella «nunca terminó de comprender a la Provincia de Buenos Aires».
Del otro lado, el PRO bonaerense respondió con dureza: «No vamos a permitir que la Provincia vuelva atrás», advirtió en un comunicado, calificando el cambio como «un retroceso para la democracia bonaerense» y acusando a Kicillof de buscar fortalecer a sus propios intendentes.
La resistencia más incómoda, sin embargo, viene de adentro de Unión por la Patria. El massismo no acompaña la reforma. Rubén Eslaiman, autor de la ley original cuando integraba el Frente Renovador, fue contundente: «Soy el autor de la ley que limitó las reelecciones. Hablaría muy mal de mí borrar con el codo lo que escribí con la mano. Votaremos por la negativa cualquier iniciativa en contrario de la ley sancionada».


