Jueves 18 de junio de 2026
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El acuerdo de Trump con Irán abarata el petróleo en el mundo, pero en Argentina la nafta no se mueve

El restablecimiento del tránsito en el estrecho de Ormuz, tras el acuerdo firmado por Donald Trump e Irán en Versalles, desplomó el precio internacional del crudo. El barril Brent, que había superado los USD 110 durante el bloqueo, cayó a unos USD 82. Sin embargo, esa baja no llegará al surtidor argentino: las naftas seguirán con los valores máximos alcanzados durante la guerra.

Un pacto que reordena el mapa energético global

El convenio anunciado por Emmanuel Macron desde Francia despejó uno de los focos de tensión más persistentes de los últimos meses. Según el propio mandatario francés, el acuerdo «allana el camino hacia una paz duradera» y permite la reapertura de Ormuz, un paso clave que en teoría debería traducirse en una baja generalizada de los combustibles a nivel mundial.

El crudo, que había escalado fuerte durante el conflicto, retrocedió de forma inmediata apenas se conoció la noticia. Para buena parte de los países productores y consumidores, el dato es una señal de alivio inflacionario. Para la Argentina, sin embargo, la ecuación es distinta.

La lógica que rige el precio de la nafta en el país

Durante el bloqueo de Ormuz, las petroleras locales trasladaron rápidamente el incremento internacional a los surtidores. El litro de nafta súper, que rondaba los USD 1,12 antes del conflicto, llegó a treparse hasta USD 1,40, con la Argentina ubicándose entre los países de la región que más encarecieron sus combustibles durante la crisis. Hoy esos valores se mantienen estabilizados en torno a los $2.100 por litro, tanto en YPF como en las estaciones privadas.

El problema es que esa misma velocidad para subir no se replica para bajar. Las compañías sostienen que durante la escalada del crudo no trasladaron la totalidad del aumento de manera directa, para amortiguar el impacto sobre la inflación interna. Con esa explicación, ya anticiparon que aplicarán un período de «compensación de márgenes» de al menos 60 días antes de mover los precios hacia abajo.

Impuestos y atraso cambiario, las otras variables que pesan

A la decisión empresarial se suma un componente fiscal. Los ajustes pendientes en los impuestos a los combustibles líquidos funcionan como un freno adicional, neutralizando cualquier posibilidad de una baja nominal en pesos en el corto plazo.

El resultado es una asimetría que los usuarios conocen bien: cuando el petróleo sube por un conflicto bélico, el aumento se siente en el surtidor casi de inmediato; cuando baja por un acuerdo de paz, el beneficio tarda en llegar o, directamente, no se traslada.

Una paradoja que ya es estructural en la Argentina

Mientras el mercado internacional celebra el regreso de la estabilidad energética y el petróleo se aleja de los máximos registrados durante la guerra, el consumidor argentino seguirá pagando la nafta a valores equivalentes a los de la etapa más tensa del conflicto. La discusión, lejos de cerrarse con el pacto diplomático, vuelve a poner en el centro del debate la transparencia en la formación de precios de los combustibles y el rol del Estado a la hora de exigir que las bajas internacionales también se trasladen al bolsillo de los argentinos.

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