Sábado 4 de julio de 2026
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El PRO quiere la colectora y el Gobierno quiere las PASO: el negocio que Santilli tiene que cerrar antes de agosto

La reforma electoral se convirtió en la principal apuesta política del gobierno de Javier Milei para el segundo semestre. No es un capricho: de ella puede depender el destino presidencial de Milei en 2027. Por eso hay apuro. Después, en año electoral, estas discusiones quedan mal vistas y los aliados se vuelven más esquivos.

El problema es que el primer escollo no está en la oposición. Está en el PRO, el partido del flamante jefe de Gabinete Diego Santilli, que acaba de publicar su agenda legislativa sin incluir la reforma electoral entre sus prioridades. El mensaje es claro. Y la paradoja también: Santilli tiene que convencer a su propio espacio de origen para cumplir el encargo de Milei.

La apuesta de Tucumán: gobernar con la foto

El Gobierno tiene un plan para destrabar la resistencia de los gobernadores. Milei viajará a Tucumán el jueves próximo para el Tedeum y el acto por el 9 de Julio. Será el primer viaje oficial de Santilli como jefe de Gabinete junto al Presidente.

La elección del lugar no es casual. Tucumán fue también el escenario del Pacto de Mayo de 2024, donde el Gobierno forzó la firma de un acuerdo con los mandatarios aliados. Aquel pacto se diluyó sin resultados concretos. Sin embargo, el dispositivo simbólico funcionó. Por eso, en Balcarce 50 quieren repetirlo.

La estrategia es simple. Tanto Karina Milei como Santilli buscarán aprovechar la ceremonia para condicionar a los gobernadores a acompañar la eliminación de las PASO o la reintroducción de las colectoras. El Gobierno quiere la mayor cantidad posible de mandatarios en la foto y usará esa imagen como señal de adhesión política.

El borrador en marcha: qué propone el oficialismo

En paralelo, el oficialismo ya tiene casi lista la ingeniería electoral que pretende llevar al Congreso. Según fuentes de la conducción de Diputados consultadas por la Agencia Noticias Argentinas, los borradores están en etapa final de revisión.

El mecanismo que propone el Gobierno es un sistema similar a las antiguas colectoras. En la práctica, funcionaría así: en la categoría de diputados nacionales, los partidos aliados podrían presentar listas propias que, sin embargo, convergen hacia arriba en la candidatura presidencial de Milei. De esa manera, el PRO y la UCR conservarían identidad, ganarían bancas propias y, al mismo tiempo, aportarían votos a la candidatura presidencial del oficialismo.

Para el Gobierno, el cálculo es claro. Con este sistema, Milei tendría múltiples «afluentes» de alimentación en lugar de competir solo. Además, evitaría el desdoblamiento electoral en los distritos de gobernadores aliados. «Están avanzadísimos los diseños de la boleta única con este esquema», afirman desde el oficialismo.

El objetivo legislativo es votar en agosto. Antes del receso invernal no hay tiempo. Después, en el año electoral, el debate se complica políticamente.

La señal del PRO: una agenda sin reforma

Sin embargo, el PRO no comparte el mismo entusiasmo. Esta semana difundió su agenda legislativa para el segundo semestre y no incluyó la reforma electoral entre sus prioridades. En cambio, el partido de Macri priorizó proyectos de seguridad, justicia, propiedad privada y reforma penal.

La señal no pasó inadvertida en Casa Rosada. En el Senado, la mención a la reforma electoral apareció apenas al final de la agenda, casi como un agregado. En Diputados, directamente no figura.

Además, el senador macrista Martín Göerling fue explícito: «La reforma política que pide el gobierno nosotros no la vamos a acompañar. Sí vamos a debatir y ver qué se puede modificar, pero no vamos a votar la eliminación de las PASO». En Diputados, Cristian Ritondo lidera los 12 diputados del PRO sin una postura unificada. «No hay síntesis dentro del PRO», reconocen en el bloque.

La irritación interna del partido tiene una lógica. El PRO entiende que el Gobierno está cambiando las reglas del juego electoral para favorecer la reelección de Milei. «Se discuten las reglas de la competencia, pero hay que pensar más allá de las elecciones del año que viene», se quejó un legislador amarillo.

El precio de los votos: la colectora como oferta

No obstante, el Gobierno ya empezó a negociar. Y la moneda de cambio tiene nombre: la colectora.

En Balcarce 50 anticiparon a la Política Online que «el PRO quiere acordar en la Ciudad y aspira a tener una colectora a nivel nacional». La lectura oficial es contundente: «Si les damos eso, votan la suspensión o eliminación. Es 100% político».

De hecho, Karina Milei reunió a los bloques de diputados y senadores libertarios esta semana y puso la reforma política como uno de los tres temas prioritarios de la Casa Rosada. Además, mandó a Santilli al Senado para negociar el tratamiento de la supresión de las primarias.

En el Gobierno entienden que la resistencia pública del PRO es una posición negociadora, no una línea definitiva. Confían en que Macri cederá. Sin embargo, reconocen que la «colectora» no se discutió aún en el bloque, y que hay legisladores que genuinamente no quieren la eliminación sino solo cambios menores, como hacer que las PASO dejen de ser obligatorias.

En Balcarce 50, en tanto, rechazan esa salida intermedia. «La PAS cuesta casi lo mismo que las PASO y es una elección más», argumentan. Para el Gobierno, no hay variante aceptable entre la suspensión o eliminación directa.

La UCR, la llave del Senado

Más allá del PRO, el Gobierno tiene otro frente clave: la UCR. El bloque radical tiene 10 integrantes en el Senado. Por eso, en el oficialismo calculan que el radicalismo tiene la llave para destrabar la reforma en la Cámara alta.

En principio, la UCR también apoya la continuidad de las primarias. Sin embargo, a diferencia del PRO, muestra mayor predisposición a escuchar. Hay senadores radicales «sin tierra» —que no responden a gobernadores radicales— que podrían acompañar cambios a cambio de garantías.

En consecuencia, el Gobierno analiza ser más generoso con la UCR que con el PRO en la Provincia de Buenos Aires. Esa decisión podría generar tensión con el partido amarillo si se confirma.

El reloj corre

El escenario que se avecina es el de una negociación en espejo: lo que se vote en el Senado deberá ratificarse en Diputados. El trámite comenzaría por la Cámara alta, donde Bullrich —que acercó la propuesta de colectoras a la Casa Rosada— tiene protagonismo.

Santilli, por su parte, estrena su rol de jefe de Gabinete precisamente en este terreno. Su origen PRO es una ventaja teórica para acercar posiciones. Sin embargo, la agenda que difundió su propio partido deja en evidencia que la sintonía todavía está lejos de ser automática.

El Gobierno tiene apuro. Quiere el voto en agosto. Después, la discusión sobre las reglas electorales en pleno año de campaña se convierte en un territorio mucho más difícil de transitar para todos.

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